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ABC DOMINGO 5 s 11 s 2006 La guerra del agua ESPAÑA 31 ¿Incolora, inodora e insípida? La guerra del agua muestra estos días en toda su crudeza sus distintas variables, que se entrelazan desde la contienda política y la ruptura de la unidad de los discursos a la crisis económica de la agricultura y la inevitable planificación urbanística POR DAVID MARTÍNEZ ALICANTE. El sindicato de crisis de los usuarios del acueducto Tajo- Segura ha comenzado una ronda de contactos para solicitar a los parlamentarios andaluces, murcianos y valencianos, sean del partido que sean que voten contra el texto del Estatuto de Castilla- La Mancha por incluir 2015 como fecha límite para poner fin a la infraestructura. Es el último ejemplo de la esquizofrenia en que se han visto sumidos PP y PSOE a cuenta de la denominada guerra del agua tras la quiebra de la solidaridad territorial. El caso del agua, que fue además uno de los primeros en iniciar el proceso de desvertebración entre las distintas regiones, es uno de los más claros. La derogación del trasvase del Ebro, aprobada por el PSOE inmediatamente después de su victoria en las urnas en 2004, dio paso a la modificación del trasvase entre los ríos Júcar y Vinalopó, un trasvase interno de la Comunidad Valenciana que, gracias a la mediación del líder socialista valenciano, Ignasi Pla, se convirtió en motivo de confrontación entre las provincias de Valencia y Alicante. El siguiente paso fue el blindaje de los caudales por parte de las comunidades autónomas que atraviesan los distintos ríos de la Península. Así, a la pretensión de prohibir por ley- -orgánica, es decir, en los reformados estatutos de autonomía- -los trasvases, como en Cataluña o Aragón, ha seguido la asunción de la competencia exclusiva para regular el río Guadalquivir por la Junta de Andalucía. El último episodio en la espiral de ruptura de la solidaridad ha sido el Tajo- Segura. En lo que va de año, diversos responsables del Ministerio de Medio Ambiente, como el director general del Agua, Jaime Palop, han expresado su convicción en la amortización de la infraestructura, con un cuarto de siglo de vida, para apostar por su punto final. ...que no has de beber El trasvase del Ebro preveía hacer llegar 1.000 hectómetros cúbicos de agua al año a las cuencas mediterráneas. El programa AGUA promete la misma cantidad a través de la desalación y la reutilización, aunque suma también el caudal ahorrado con la modernización de las conducciones. El Tajo- Segura, que en sus orígenes contemplaba un máximo de 600 hectómetros, se realiza en realidad en función de las existencias en la cabecera del río. PP contra PP, PSOE contra PSOE Tales declaraciones han sido sistemáticamente matizadas tras el rechazo que han generado, pero han creado un caldo de cultivo que, unido a la precaria situación que atraviesan los embalses de la cabecera del Tajo, han alentado a los dos partidos mayoritarios a consensuar en Castilla- La Mancha que el año 2015 sea el umbral límite para poner fin a la infraestructura. Dado el mapa político de España, la cuestión del agua provocó los primeros enfrentamientos entre la titular de Medio Ambiente, Cristina Narbona, y las dos comunidades del sureste gobernadas por el PP, la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia. Mientras este enfrenta- Conducciones del trasvase Tajo- Segura miento situó en una difícil situación a los socialistas valencianos y murcianos, los populares lograron mantener una cierta coherencia en sus posturas sin depender de la región donde se expresasen. Sin embargo, la profundización en el debate, y especialmente la cuestión del Tajo- Se- EFE gura, ha revelado fracturas en el mismo seno de los partidos. Así, tanto los populares como los socialistas valencianos y murcianos mantienen discursos diametralmente opuestos a sus correligionarios castellano- manchegos. La sequía del sureste español y la falta de soluciones, ente- rrado- -por el momento, según el PP- -el trasvase del Ebro conlleva además el abandono de la actividad agrícola. Según la Asociación de Jóvenes Agricultores (Asaja) de Alicante, en la provincia se ha cultivado este año una extensión un 40 por ciento inferior a la del pasado ejercicio. En Murcia, la tendencia es similar, así como en Almería. El destino de esos campos abandonados por poco rentables, situados en localidades costeras del Mediterráneo, o cuando menos, cercanas a las solicitadas playas del sureste, es siempre el mismo: el ladrillo. Los casos de agricultores que deciden abandonar el campo se multiplican. La localidad alicantina de Catral, donde se han descubierto 2.000 chalés ilegales construidos en suelo rústico, es la punta del iceberg. Las asociaciones advierten que el abandono al que se ven abocados favorece un urbanismo salvaje; se cambian los tomates por ladrillos Paradójicamente, el siste (Pasa a la página siguiente)