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12- 13 S 6 LOS SÁBADOS DE En España, la industria aún decide Salvo Dinamarca, la mayoría de los países europeos no se ha atrevido a limitar por ley el uso de las nocivas grasas trans. España tampoco prohíbe su uso por ley. De momento, el Ministerio de Sanidad ha dejado la decisión de reducir la utilización de esta bomba para el corazón en manos de la industria alimentaria. La Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS) ha optado por la autorregulación, por el acuerdo voluntario de la industria para reducir esta grasa, así como la cantidad de sal y azúcar. La autorregulación ya está empezando a funcionar y algunas empresas ya han reducido al mínimo la presencia de estas grasas tan poco saludables, según explicó un portavoz del Ministerio de Sanidad. Las autoridades europeas también han preferido optar por la autorregulación de la industria y la información al consumidor. Desde la Comisión Europea se pretende que todos los alimentos incluyan en su etiquetado el contenido de ácidos grasos trans, como ya hacen en los Estados Unidos. McDonald s es una de las cadenas de comida rápida que ha desterrado esta grasa de sus restaurantes en Australia Hoy, las grasas trans están presentes en productos de bollería industrial y artículos de comida rápida consumidos diariamente por millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, los estudios científicos, que cada vez arrojan más evidencias sobre los daños que producen, pueden acabar con el reinado de estos lípidos en sus dominios alimentarios. ra poner en práctica una limitación similar. En Europa, salvo en Dinamarca, no hay legislación sobre estos alimentos y ni siquiera existe una norma que obligue a mencionar en el etiquetado de los productos la presencia de este tipo de ácidos grasos. De momento, en España, el problema con las grasas trans no es preocupante- -no se superan los máximos recomendados como sí sucede en EE. UU. -gracias a la dieta mediterránea. Sin embargo, como señala Moreda, aunque en España no se consumen demasiadas grasas trans, cada vez AP Guerra contra las trans No hay estudios concluyentes, pero sí sabemos que estos ácidos grasos elevan el colesterol LDL, el malo, y disminuyen el HDL, bueno, y esto tiene importantes consecuencias sobre los parámetros que favorecen los ataques al corazón o las enfermedades coronarias explicó a ABC Wenceslao Moreda, del Instituto de la Grasa del CSIC. Con estos indicios, Dinamarca prohibió hace dos años que cualquier alimento contenga más de un 2 por ciento de grasas trans y el Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York planteó una propuesta la semana pasada pa- se están más presentes en nuestra alimentación, en productos precocinados, panes artificiales... y en la comida rápida. Pese a sus efectos nocivos, las grasas trans cumplen una función. Hacen que los alimentos sean más duraderos y mejoran el aspecto y el sabor de la comida. Para sustituirlos, según explica Wenceslao Moreda, el método más prometedor es el de modificar genéticamente las plantas de soja o girasol para lograr que las grasas que nos proporcionan sean más plásticas: sólidas o semisólidas Buscar el equilibrio Gracias a la dieta mediterránea las trans no son un problema en España, sin embargo, el aumento en el consumo de precocinados y comida rápida pueden hacer que lo sean En Europa, al contrario de lo que sucede en Estados Unidos, la legislación no obliga a advertir de la presencia de grasas trans en las etiquetas de los alimentos Como en España no se detalla la presencia de ácidos grasos trans en las etiquetas de los productos, la única manera de saber si están presentes en los alimentos que tomamos es buscar la mención de hidrogenado o parcialmente hidrogenado Ante la falta de legislación- -afirma Moreda- -la decisión de tomar un producto o no y pedir información es de los ciudadanos Pero ante todo, los expertos recuerdan que la manera de evitar los efectos nocivos de estas grasas o de las saturadas es una alimentación equilibrada. Varios editoriales de diarios norteamericanos han recordado durante los últimos días de debate en torno a las grasas trans que su eliminación no será la panacea para solucionar los problemas de obesidad y enfermedades cardiacas que sufre aquel país. Moreda recuerda además que las grasas aunque no específicamente las trans son necesarias porque dan energía al cuerpo y favorecen la absorción de vitaminas y recuerda que en una dieta variada hay alimentos con cualidades que contrarrestan los efectos negativos de otros Este lunes, la cadena de restaurantes de comida rápida KFC anunció que había eliminado las grasas trans y otras compañías han asegurado que retirarán estos lípidos de sus artículos. A las trans cada vez les quedan menos defensores.