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8- 9 S 6 LOS SÁBADOS DE la secuencia apurando cada vez un poquito más... Los neumáticos chillan, pero resisten. Después de los turismos viene la parte más agresiva dejamos los coches de serie para enfundarnos el traje ignífugo y, con el casco y los guantes ceñidos, nos introducimos en un F- 3, una versión en miniatura de los F- 1 pero con sólo 200 caballos y 230 km h de velocidad punta. Las instrucciones siguen siendo las mismas, aunque la sensación del motor en la espalda y la posición a ras de suelo hacen que las mandíbulas de uno se cierren con fuerza cuando dan la señal de salida. También el cambio Hewlland requiere de un pequeño tiempo de familiarización hasta que uno se acostumbra a la diferente posición de las cinco marchas, con la primera- -sólo se usa para salir de boxes- -donde habitualmente va la marcha atrás. Y del mítico punta- tacón para entrar en las curvas... ¡qué les vamos a decir! Suena fácil eso de pisar simultáneamente con el pie derecho el freno- -con la punta- -y el acelerador- -con el tacón- -antes de entrar en la trazada, pero ya verá la primera vez, seguro que le entra la risa. Afortunadamente, para la integridad del circuito, no hay competición alguna. Cada pareja de novatos sale acompañado por un coche guía en cabeza y otro de seguridad en cola; no valen los adelantamientos y si hay algún incidente, inmediatamente acudirán en nuestro auxilio, siempre más moral que físico. El F- 3 lleva tracción trasera y es conveniente no olvidarlo a la hora de darle gas antes de tiempo en una curva cerrada y convertirnos en los reyes del trompo. La dinámica de conducción de los F- 3 es la misma que para un turismo, pero mucho más excitante. Claro que si de adrenalina se trata, nada mejor que sentir en carne propia las sensaciones transmitidas por los pilotos profesionales. Tanto, que al terminar la experiencia no queda claro si se ha disfrutado más conduciendo uno mismo los coches o aguantando los 2 G de fuerza lateral que se llegan a sentir cuando el Porsche Boxster, primero, y el F- 3 biplaza, después, toman a velocidades inimaginables curvas imposibles. Cuesta mantener el tipo. DÍAS DE JÚBILO Coronación en el patio bro la ventana que da al patio y, poco antes de mediodía, inspecciono el olor a cocina que sube hasta mi ático: tortilla de patatas, merluza rebozada, sardinas y pimientos fritos. Recuerdo lo dicho por el gran historiador Fernand Braudel: Husmeando a las puertas de una cocina, se puede entender toda una civilización En mi patio hay, por decirlo así, siglos de olivares, de trapiches y de aceites destilados al sur de Europa. Sartén en mano y aprovechando la cercanía de las ventanas, mis vecinas suelen dialogar. Estrellas del espectáculo, títulos de la nobleza, jugadores de fútbol dominan el vaivén de las cotillas. Nada memorable. Cierta vez, sin embargo, registré una conversación que habría merecido la presencia de Braudel. Hablaban de parentelas mutuas y dos nombres volvían con insistencia y confianza: la Sofi y el Juanito. Al rato comprendí que se referían a los Reyes de España. Los trataban como parientes, como parte de esa familia simbólica e inmortal que encarna la monarquía. Más allá de las estirpes y del derecho constitucional, creí entender que en ese patio de vecindad, como en tantos otros de España, había sucedido una coronación que no aparece en las consagraciones regias y sus protocolos. ¿No se es reina o rey hasta recibir estas recónditas coronaciones, en la intimidad familiar de un patio? Es la conclusión que le habría propuesto a Monsieur Braudel, yo, nacido y criado en una república sudamericana, cuya historia empieza, justamente, con guerras de independencia contra los soldados del rey español. La monarquía, como tantas otras instituciones de la cultura, es una defensa contra la vejez y la muerte: la familia en perpetua renovación, que nunca se extingue. ¿Es otra cosa el Estado? Mi tía Emma, allá en Buenos Aires, se despierta en plena noche, para seguir en directo, por la televisión, las bodas principescas y reales. Ha nacido republicana, como su sobrino que esto escribe, pero en una carta me dice: A los Reyes de España los conozco desde hace años y los quiero mucho. Caramba tía, ¿tú también tienes tu patio de coronación? ¿No se te ocurrirá invitar a SS MM con unos mates amargos? Formarían parte de una ceremonia secreta. Qué pena no poder llevar hasta allí a Monsieur Braudel. A Blas Matamoro El viejo sencillo vuelve a la carga con nuevas energías Música Vuelve el vinilo Se declaró su extinción, pero el disco de siete pulgadas está regresando y ahora los profetas de lo venidero se preguntan si no será el CD el que quede obsoleto ante el avance del ipod POR EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL EN LONDRES Con quién aprender Drivex: dirigida por Pedro de la Rosa y Miguel Ángel de Castro, imparte diferentes cursos. El de conducción de monoplazas está orientado a grupos y puede ser de hasta dos días. Se rueda en tandas cronometradas y se puede disfrutar de un vertiginoso copilotaje con ambos pilotos. El precio es de 1.000 euros (más IVA) www. drivex. net Tel. 912 810 687. as grandes cadenas de venta de música están haciendo sitio a los sencillos de vinilo. Si el Reino Unido ha marcado tendencias en el mundo musical en los últimos cincuenta años, la explosión de las ventas del single de siete pulgadas habrá que tomarla como algo que puede imponerse en los demás mercados. El año pasado se vendieron en el Reino Unido más de un millón de copias del formato de 45 revoluciones por minuto, seis veces más de lo que ocurría hace sólo cinco años, según la British Phonographic Industry. Uno de los grupos de mayores ventas, The Arctic Monkeys, saca un tercio de sus sencillos en vinilo, y otras bandas como The Kaiser Chiefs, Keane, Goldfrapp y Primal Scream insisten en ese formato. El 70 por ciento de los lanzamientos incluye presencia en vinilo. El fenómeno se ha extendido entre los adolescentes. Piensan que el vinilo es realmente cool, y que tener un estreno en vinilo es como una insignia de honor para una banda afirma Gennaro Castaldo, portavoz de los establecimientos HMV Para la cadena Virgin, que ca. da semana coloca entre veinte y treinta títulos de este tipo en sus tiendas, se trata también de la atracción que suponen las creativas cubiertas, con las que los jóvenes decoran su habitación. A la gente le L gusta la presencia física del sencillo de siete pulgadas, la obra de arte que obtiene con él e incluso el olor del vinilo. No logras eso con descargas digitales ni con los CD. Algo como el MP 3 no tiene forma tangible señala Alex Needham, subdirector de la revista NME En su opinión, precisamente por el desarrollo de internet y la posibilidad de descargar música de la red y su almacenamiento en dispositivos MP 3, el sencillo en CD parece ahora algo propio de los años ochenta. La gente piensa que el CD es un software para guardar información. Es muy posible que el CD pueda quedar obsoleto en la era de las descargas musicales, pero el vinilo sobrevivirá vaticina Needham. La cifra de 1.072.608 ejemplares de sencillos de vinilo vendidos el año pasado en el Reino Unido queda lejos del récord de 89 millones alcanzado en 1979, pero la British Phonographic Industria cree que las ventas seguirán aumentando debido a la demanda y a la apuesta de los propios artistas. La última revelación del país, Lily Allen, ha lanzado su single LDN en una edición limitada de 500 copias de vinilo, que se agotaron. Y otro título producido sólo en ese mismo formato, The Denial Twist de The White Stripers, ha entrado en la lista de los cuarenta superventas.