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4- 5 S 6 LOS SÁBADOS DE Los Barbadillo ...se animan con el tinto Barbadillo, los mayores productores de España de vino blanco, se acaban de lanzar al ruedo de los tintos para sacar al mercado un caldo, ligero, afrutado y sabroso, muy adaptado a la gastronomía y a los hábitos de consumo andaluces. Toda una ruptura en Jerez POR CARMEN FUENTES na década después de que, en aquel Cádiz de 1812, se elaborase una nueva Constitución, popularmente conocida como la Pepa una familia gaditana, los Barbadillo, propietarios de un grupo de fincas en el marco de Jerez, fundaría en Sanlúcar de Barrameda una bodega para la elaboración, con la maravillosa uva autóctona Palomino, de los vinos más famosos que ha tenido España: los de Jerez. Unos caldos apreciados y bebidos en las mesas de las mejores familias del mundo, desde las de los reyes, a las de la nobleza, pasando por el pueblo llano. Unos vinos que, junto a los oportos, tienen una preparación nada común, si tomamos como base los métodos tradicionales al estilo de Burdeos, por ejemplo. Esta bodega productora de los vinos sherrys, jerez, brandys, manzanillas... se lanzó hace 25 años a la realización de un proyecto casi inverosímil: elaborar con la uva Palomino vino blanco, que en nada tenía que ver con los vinos de Jerez. Y lo que en un principio calificaron como auténtica U locura al cabo del tiempo fue un rotundo éxito comercial, convirtiendo la Bodega Barbadillo en la bodega que elaboraba el vino blanco más vendido en España. Nada menos que nueve millones de botellas de vino blanco elaboran todos los años. Apuestas fuertes Para aquel proyecto por el que pocos apostaban, la familia tuvo que renovar a fondo maquinaria, depósitos y mentalidades... ajenas. Y ahora que todo el mundo les imagina casados con el blanco, se lanzan a otra revolución, que incluye la elaboración, por primera vez en la bodega, de un tinto, el Gibalbín, algo bastante inusual en Andalucía. Un proyecto que no es la versión tinta del Barbadillo, sino la de la creación de un vino con personalidad propia según Álvaro Astilleros, portavoz de la bodega. Para lograrlo se ha contado con un grupo de agrónomos especializados que han estudiado a fondo el terreno y el clima, para seleccionar con más seguridad las variedades de uvas más interesantes para el Gibalbín: las Tempra- La Tintilla de Rota, uva recuperada, da el toque especial a estos nuevos caldos nillo, Cabernet Saugvignon, Syrah, Merlot y Tintilla de Rota, que es una uva autóctona de Cádiz, una variedad casi en vías de extinción y que ha sido recuperada ahora. La Tintilla de Rota le da al vino tinto un toque especial, pues aporta un color y unos aromas muy peculiares, de ciruela. Cinco personas, con una formación de vinos jóvenes, y una consultoría externa de Burdeos, pero que ha estado trabajando en Australia, California, Chile, y con una visión global del vino, bajo supervisión de Bertrand Bourdil (director técnico de la Unión de Productores de Saint Emilion en Burdeos) y de la enóloga Montserrat Molina, han hecho posible la culminación del proyecto, que se concretó el pasado año con las primeras 225.000 botellas, consumidas prácticamente en las provincias de Sevilla y Cádiz, que es a donde va dirigido este vino. otros proyectos para la elaboración de vino tinto, pero en ningún caso tan grandes como éste asegura Astilleros, quien confirma que sólo en la planta de vinificación se han invertido más de seis millones de euros. Si este esfuerzo se ha hecho en Andalucía es porque las bodegas han querido apostar por la región y hacer un vino tinto andaluz para Andalucía. Otras bodegas andaluzas, las de Osborne o las de González Byas, han apostado por el tinto hace tiempo, pero lo han hecho produciendo en La Mancha o en la Ribera del Duero. La primera cosecha que salió a la venta, en 2005, del Gibalbín, fue estupenda y la de este año también. Además- -asegura Astilleros- con las uvas tintas podemos emplear técnicas de riego selectivo, algo que no se puede hacer con las uvas blancas, por lo que cada año aumentaremos la producción, no sólo del número de cepas sino de botellas. Queremos convencer a los viticultores para que arranquen las cepas blancas y planten tintas, dado que el precio de la uva Palomino está por los suelos, puesto que se la queremos comprar y aumentar la producción hasta el medio millón de botellas Un cambio de rumbo Esta iniciativa de lograr un buen vino tinto en Andalucía empezó a cobrar cuerpo hace cinco años, cuando plantaron las primeras viñas en 117 hectáreas de unas fincas de la familia Barbadillo situadas en la Sierra de Jerez. En Andalucía están surgiendo ahora Casa propia para los nuevos tintos de la firma jerezana