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38 INTERNACIONAL Cumbre Iberoamericana de Montevideo SÁBADO 4 s 11 s 2006 ABC Juan Pedro Quiñonero LA CASA EN LLAMAS a casa común de las lenguas de las cumbres iberoamericanas (español y portugués) parece reflejar un cierto alejamiento de fondo de la España gubernamental, víctima la diplomacia cultural de los estragos ideológicos. En el terreno estrictamente cultural, La Nación bonaerense se ha preguntado si el modelo español no corre el riesgo de sembrar en varios países del Cono Sur los estigmas de interminables guerras civiles, enterrado en Madrid el modelo de una transición política en otro tiempo modélica. Por su parte, Clarín reprocha agriamente a Moratinos convertir la antigua Madre Patria en Madrastra Cruel En México, las reticencias españolas en materia de derechos humanos de los inmigrantes se comparan con el Muro norteamericano, sin que el no entendimiento absoluto entre José Luis Rodríguez Zapatero y el presidente George W. Bush permita evitar malentendidos de fondo. En Brasil, el presidente Lula nunca ha comprendido las relaciones más o menos privilegiadas de la diplomacia española con Fidel, Chávez y Morales, sus primeros rivales en el Cono Sur, cuando el penoso resquebrajamiento de Mercosur y los empantanados proyectos de integración política de las Américas han dejado al descubierto el fracaso o insignificancia de los lejanos proyectos españoles de puente entre Europa y el Cono sur. La complicidad ideológica con el presidente de Bolivia, Evo Morales, o con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, no impidió evitar los conflictos empresariales con Bolivia, ni el fracaso de los proyectos de venta de armas a Venezuela, pagados al precio fuerte del distanciamiento con vecinos más moderados. La química personal con el presidente argentino Kirchner tampoco evitó los conflictos empresariales que afectan a bastantes inversores españoles. La construcción política de una casa, mercado o espacio común americano atraviesa una de sus más penosas crisis históricas. La lengua alimenta unos lazos históricos que la diplomacia ideológica de unos y otros disuelve de manera corrosiva. L José Luis Rodríguez Zapatero y Miguel Ángel Moratinos, antes de comenzar su rueda de prensa de ayer en Montevideo AP Moratinos aclara ahora que el Gobierno no impondrá visado a los argentinos España contribuye a suavizar la propuesta de rechazo a EE. UU. por la construcción del muro en la frontera con México CARMEN DE CARLOS LUIS AYLLÓN ENVIADOS ESPECIALES MONTEVIDEO. El Gobierno español puso ayer especial interés en aclarar que no tiene ninguna intención de imponer un visado a los argentinos para entrar en España, después de que las afirmaciones del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, publicadas por el diario Clarín de Buenos Aires provocaran inquietud en Argentina y se convirtieran en uno de los asuntos que estuvo presente en la sesión inaugural de la Cumbre Iberoamericana de Montevideo. Desde Madrid, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, precisó que la imposición de visados para viajar a la Unión Europea compete a la UE y que España puede expresar su opinión en cada caso concreto pero, añadió: No hay ninguna iniciativa en relación con Argentina Y en Montevideo, el propio Moratinos rectificó lo que había dicho a Clarín en el sentido de que no se descartaba exigir ese visado, pero que había que estudiarlo. El ministro dijo ayer que se le preguntó sobre el caso de los bolivianos y que a eso se refirió. Según pudo comprobar ABC, oyendo la grabación de la entrevista, la periodista le habla de los fuertes flujos migratorios hacia España, como los de los bolivianos, y le pregunta textualmente: ¿Hay alguna posibilidad de que ese visado se imponga y que se pueda extender a los argentinos? Según los colaboradores de Moratinos, éste no escuchó las últimas palabras y respondió pensando únicamente en Bolivia. En cualquier caso, ayer, Moratinos dijo de manera taxativa que España no tiene ninguna intención de imponer visado a los argentinos y ni siquiera se lo está planteando. Proyecto para incorporar a Guinea Ecuatorial MONTEVIDEO. Los cancilleres iberoamericanos acordaron ayer, a propuesta española, que el secretario general Iberoamericano, Enrique Iglesias, y la troika presidencial de la Conferencia Iberoamericana elaboren un documento sobre la posibilidad de establecer un estatuto de país observador en las cumbres. Con la propuesta, España cumple la promesa que Moratinos hizo el pasado día 23 de octubre a Teodoro Obiang, en Malabo, de que España abogaría por asociar de alguna forma a Guinea Ecuatorial a las cumbres iberoamericanas, una vieja aspiración de la antigua colonia española. Fórmula menos agresiva Al margen de esta polémica, en un día en que los cancilleres acordaron el Compromiso de Montevideo en relación con las migraciones y el desarrollo, hubo otra cuestión que suscitó el interés informativo. Fue la relacionada con la adopción de un comunicado especial sobre la construcción por EE. UU. de un muro de más de 1.200 kilómetros, en algunas partes de su frontera con México para evitar la inmigración ilegal. De las primeras intenciones mexicanas de conseguir un texto de condena a la decisión estadounidense se pasó a una fórmula menos agresiva, después de un debate en el que la posición de algunos países, entre ellos España, contribuyó a suavizar la declaración. Finalmente, los países iberoamericanos, después de distintas intervenciones, según explicó Moratinos a los periodistas, optaron por expresar su rechazo a la pretensión norteamericana, con un comunicado en cuyo título se habla expresamente del muro entre Estados Unidos y México, pero que, en el texto dice de manera genérica que la construcción de muros es una práctica incompatible con las relaciones de amistad y cooperación Además, se pide a Washington que adopte medidas tendentes a la regularización de trabajadores procedentes de otros países y a que se pongan en marcha programas de trabajadores temporales que aseguren el pleno respeto a los derechos humanos y laborales En cuanto al Compromiso de Montevideo el ministro español valoró que, aunque haya percepciones diferentes sobre la cuestión migratoria, se vaya a poder alcanzar una redacción en la que se transmita- -dijo- -el mensaje de que la inmigración no es una amenaza, sino una oportunidad y que quienes emigran no son delincuentes sino personas que tienen unos derechos. También Su Majestad el Rey en su intervención en la sesión inaugural destacó que el fenómeno migratorio debe ser abordado con rigor y solidaridad, y con la mirada puesta en el respeto y la protección de los legítimos intereses de las sociedades de origen y acogida