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18 ESPAÑA Otro tripartito en Cataluña SÁBADO 4 s 11 s 2006 ABC Montilla y Puigcercós intentan sacrificar a Carod para reeditar el tripartito El líder de ERC es el principal escollo s Los socialistas proponen nombrar a Carod presidente del Parlamento catalán y Joan Puigcercós sería el número dos del Gobierno ÀLEX GUBERN IVA ANGUERA BARCELONA. El precio para la reedición del tripartito podría ser la cabeza de Carod- Rovira. La apuesta del PSC por reeditar el acuerdo con ERC e ICV es clara y nítida, un deseo no obstante que choca frontalmente con la voluntad del PSOE, que preferiría un pacto con CiU, lo que le garantizaría apoyo en Madrid y estabilidad parlamentaria. Partiendo de esta contradicción, el PSC está ensayando una fórmula- -con la que podría transigir el PSOE- -que permitiría una reedición del acuerdo con los independentistas, pero limando las aristas que más preocupan en la calle Ferraz. Es decir, Josep Lluís Carod- Rovira. La solución planteada por los socialistas catalanes pasa por ofrecer al líder independentista la presidencia del Parlamento autonómico, lo que le situaría como segunda autoridad institucional de Cataluña, sólo por detrás del presidente de la Generalitat. De este modo, los socialistas despejan el principal escollo para una coalición con los independentistas, mientras Puigcercós se hace definitivamente con el liderazgo político del partido, algo que ya intentó el pasado junio, aunque entonces Carod se hizo fuerte en la dirección de Esquerra y evitó su defenestración. El eje del acuerdo José Montilla y Joan Puigcercós soldaron su relación personal durante la negociación del primer Gobierno tripartito al frente de la Generalitat, del que ambos dirigentes fueron los principales responsables. Meses después de cerrar el Pacto del Tinell, Puigcercós y Montilla se reencontraron en el Congreso de los Diputados como líderes, respectivamente, del grupo de ERC y del PSC en la Cámara Baja. En el Congreso, la relación de ERC con los socialistas se ha visto marcada por la fidelidad de Puigcercós al PSOE durante la primera mitad de la legislatura, hasta la crisis del Estatuto. Carod- Rovira durante la reunión de la dirección de ERC el pasado viernes con Puigcercós, contactos que se han repetido durante los dos últimos días. Para Montilla es crucial obtener garantías de que la crisis continua en la que ha vivido el Gobierno catalán en los últimos tres años no se repetirá, lo que pasa por negociar con ERC e ICV las cláusulas de funcionamiento del futuro Gobierno antes de cerrar ningún pacto. Fuentes socialistas lo han definido con una claridad meridiana: quieren un nuevo Gobierno de coalición pero advierten de que esto no va a ser una segunda parte del tripartito, sino otra película Lo que pasa por que tanto ERC como ICV den garantías de que no se van a reproducir los enfrentamientos internos en el Gobierno catalán. Unas garantías en las que los socialistas incluyen la necesidad de apartar del tablero a Josep Lluís Carod- Rovira. El candidato republicano ha simbolizado, sobre todo en el resto de España, la errática trayectoria de la Generalitat en la pasada legislatura, con lo que su salida del Govern permitiría visualizar un nuevo estilo que, al tiempo, no perjudicase las expectativas del PSOE. Esta solución debería ser aprobada por la ejecutiva de Esquerra, en la que Puigcercós cuenta con mayoría. Así, Puigcercós, más pragmático y con mejor imagen- -tanto en Cataluña como en el resto de España- asumiría la Consejería EFE En ausencia de Zapatero Con esta fórmula, el candidato del PSC, José Montilla, y el número dos de ERC, Joan Puigcercós, podrían estar negociando la reedición del tripartito, negociación que avanza a marchas forzadas, mientras el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, participa en una Cumbre Iberoamericana en Montevideo. Consciente de que el tiempo juega en contra del tripartito, Montilla se ha reunido ya con el líder de ICV Joan Saura, y el propio Carod, antes de encontrarse con Artur Mas para descartar la sociovergencia. Aunque fuentes socialistas confirmaron que el líder del PSC habló la misma noche electoral Montilla utiliza a Maragall para ablandar al líder de ERC El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, que mañana inicia un viaje de seis días a Senegal, no ha querido dejar Cataluña en plena fiebre de pactos poselectorales sin dar su particular empujón a la reedición del tripartito, fórmula que defiende a capa y espada. Aprovechando que es el dirigente socialista que mantiene una mejor relación con el líder de ERC, Josep Lluís Carod- Rovira, Maragall lo convocó ayer por la mañana en el Palau de la Generalitat para hacer balance de los resultados electorales y de los tres años de tripartito, según afirmó después el dirigente republicano. Sin embargo, no es en absoluto descartable que el presidente de la Generalitat aprovechara la ocasión para insinuar a Carod la necesidad de un sacrificio personal en beneficio del bien común de sus respectivos partidos y, poniéndose él mismo como ejemplo, señalara al independentista la necesidad de que deje paso a la siguiente generación para que el nuevo tripartito nazca con garantías de éxito. Esto explicaría la satisfacción con que fue recibido este encuentro en la sede socialista de la calle Nicaragua. La dirección del PSC sabe que Maragall, que no formará parte del próximo Gobierno, apuesta a fondo por una reedición de la coalición de izquierdas que dé continuidad a su gestión. primera del Gobierno catalán. El cambio de Carod por Puigcercós sería especialmente bien recibido por José Montilla, que mantiene con el segundo una excelente relación. El sacrificio de Carod es, sin embargo, un precio que las bases de ERC puede interpretar como demasiado alto y no se puede olvidar que esas bases tienen más poder de lo habitual, al tratarse de un partido asambleario- -ya lo demostraron la imponer el no al Estatuto- En primer lugar, porque la exigencia procede de un PSC no precisamente fortalecido y, además, porque se interpretaría como una injerencia demasiado explícita de Madrid. Sin olvidar el factor personal, ya que Carod siempre ha considerado que él ya purgó sus penas al ser expulsado del Ejecutivo catalán, y ahora se siente reforzado con el resultado electoral, por lo que difícilmente se sacrificará sin plantar batalla- -el republicano celebró los resultados casi como un desquite personal- lo que podría ralentizar unas negociaciones que los socialistas necesitan que sean rápidas.