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12 ESPAÑA La corrupción urbanísticasCiempozuelos SÁBADO 4 s 11 s 2006 ABC Los ex alcaldes Tejeiro y Torrejón abandonan sus casas tras los registros ordenados por el juez FOTOS: ÁNGEL DE ANTONIO Y DE SAN BERNARDO ¿Pero dónde está la pasta? Nervios, cansancio y algún incidente aislado marcaron las trece horas de interrogatorios y registros domiciliarios. El ex alcalde Tejeiro tuvo un rifirrafe con un fotógrafo. Finalmente, cuando, el juez dictó su auto, el abogado de la acusación particular no aparecía POR C. HIDALGO Algunos entraron a las diez de la mañana siendo desconocidos entre sí y salieron de allí casi íntimos. Las trece horas que duraron las diligencias previas ayer en el juzgado de instrucción número 2 de Valdemoro dieron para mucho, más allá de lo puramente judicial. Había, sobre todo, caras de agobio: las de algunos de los imputados, por lo que se les podía venir encima, y la del personal y los periodistas, que mostraban signos evidentes de cansancio a medida que iba pasando el tiempo. La llegada al juzgado de los dos ex alcaldes socialistas fue el primer momento estrella de la jornada. Y lo hicieron de una manera un tanto distinta, marcando la que sería la tendencia de las horas posteriores: Pedro Torrejón, el rostro más tranquilo, y su amigo Joaquín Tejeiro, la encarnación del nerviosismo. Fue éste el primero en declarar durante dos horas. Acudió, como su compañero, arropado por algunos amigos y familiares. Al salir de la sala de vistas no ocultó su preocupación. Nada más tomar asiento en la sala de espera, echó mano de su móvil negro de última generación y rastreó un nombre en la agenda de contactos. Mientras hacía la primera llamada, los ojos de un chaval que acompañaba a Torrejón no se despegaban de él. Llegó un momento en que quiso fumarse un cigarro, pero como no quería que le retrataran los fotógrafos, solicitó permiso para encenderse el pitillo en la parte posterior del edificio, a la que accedió por uno de los archivos. medio millón de euros de fianza que pedía el fiscal a Torrejón, pidió permiso para salir a tomar al aire. No sabemos si fue por la impresión, pero nada tenía que ver el semblante de Castillo entonces con la cara de satisfacción que lució cuando abandonó, en libertad, la sala judicial. Pero el momento de mayor tensión se vivió cuando, tras escuchar la petición de 100.000 euros de fianza para su libertad por parte de la Fiscalía Anticorrupción, Tejeiro tuvo un rifirrafe con un fotógrafo de prensa, al que zarandeó y levantó la mano al grito de ¡cojones! aunque el asunto no llegó a mayores. Se sentía, dijo, acosado por los flashes. Mientras, las puertas de los despachos y dependencias no hacían más que abrirse y cerrarse: por una entraba Tejeiro a la sala de vistas y por otra, al unísono, salía Torrejón. Parecía que evitaran regalar la imagen de los dos amigos juntos, aunque al final ésta sí se produjo. Fuera, un puñado de ciudadanos curioseaban a la puerta del juzgado y más de uno se preguntaba: ¿Pero, dónde está la pasta? Todo tipo de hipótesis circulaban a medida que pasaban las horas y se iban conociendo algunos datos con cuentagotas. Por fin, pasadas las once de la noche, el juez concluyó su auto. A la hora de comunicarlo a las partes, nadie consiguió dar A tomar el aire Mientras, su amigo Torrejón, siempre con las manos entrelazadas en la espalda, le contaba al juez cuántos pisos tenía. En otra pequeña sala, al final de un pasillo, y evitando coincidir con los dos ex ediles, aguardaban su turno de declaración los responsables de Esprode. Cuando su presidente, Francisco Javier Castillo, se enteró del El juez requisó abundante documentación con el abogado de la acusación particular. Los nervios estaban a flor de piel. Parece que está en un bar Personal del juzgado se encaminó al local, sin éxito. Incluso, le buscaron DE SAN BERNARDO en los servicios. Al final, el auto se dio a conocer sin su presencia. Fue la última anécdota de una jornada tensa y larga, que abre ahora un nuevo capítulo de este caso.