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4 OPINIÓN SÁBADO 4 s 11 s 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Sociedad, Cultura y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Nacional) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro Director general: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar BATALLA POR LA LEY ANTITABACO L REBELIÓN DEL SOCIALISMO CATALÁN P ARA los socialistas catalanes aún no ha acabado el calvario de su derrota electoral, porque se enfrentan a un proceso de negociación para la formación de gobierno que puede ser tan traumático como la pérdida de cinco escaños y la mayoría de votos, aunque parecen decididos a reeditar el tripartito. El PSC encara unas negociaciones- que cabría calificar de express por el ritmo frenético de las mismas- condicionadas absolutamente por las necesidades políticas del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Es lógico, por tanto, que los dirigentes del PSC se planteen con autonomía este período de contactos con sus antiguos socios del tripartito y con CiU. Pero también es cierto que el PSC ha consentido desde que accediera a la Generalitat, en octubre de 2003, que la tutela del presidente del Gobierno fuera la norma de conducta, de manera que la impronta de Rodríguez Zapatero está estampada en todos y cada uno de los principales acontecimientos que jalonan el paso del socialismo por el Gobierno catalán. Y ahora que está en juego también la estabilidad parlamentaria del Gobierno socialista en Madrid y su margen de maniobra para alianzas posteriores a las generales de 2008, la tensión entre los intereses de Moncloa y del PSC se está agudizando. El problema es que esos intereses, después del resultado electoral, no sólo son distintos, sino claramente contrapuestos, porque responden a tácticas de antaño que ahora pasan factura. Las opciones que se le plantean al PSC son dos, una propia y la otra ajena: o renueva el tripartito como única forma de volver a dirigir la Generalitat (Montilla parece decidido a llevarlo a cabo) o pacta con CiU las condiciones para apoyar la investidura de Artur Mas, acuerdo éste descartado ayer por los socialistas catalanes. Si Montilla, como todoapunta, opta porreeditarel tripartito, podrá ser honorable president otra vez, pero lo hará en condiciones de inferioridad respecto a los acuerdos de 2003 y estará mucho más condicionado por Esquerra Republicana de Cataluña, cuyo retroceso ha sido claro pero insuficiente para inhabilitarla como socio imprescindible para esta coalición. Para Rodríguez Zapatero ésta es la peor opción, porqueno sólo es contraria al guión de sus pactos con Artur Mas, sino también porque supone volver a una alianza contraproducente para el PSOE ante la opiniónpública delrestodeEspaña, harta delextremismo independentista y anticonstitucional que propugnan los republicanos de Carod- Rovira. Claro que también ERC tiene hoy la fuerza política que, entre otras razones, le suministró el propio Rodríguez- Zapatero al respaldar su incorporación al tripartito y alimentar generosamente a quien hoy es repudiado. Por otro lado, si el acuerdo se alcanzara con CiU y el PSC apoyara la investidura de Artur Mas- -opción descartada ayer con sonora insistencia por los socialistas catalanes- éstos tendrían motivos para considerarlo una burla a su papel histórico en Cataluña, tan acusadamente contrario a la hegemonía de los convergentes, particularmente del pujolismo Sería tanto como certificar la incapacidad del PSC de asumir el gobierno autonómico. Tanto si el acuerdo- -harto improbable a tenor de lo ocurrido ayer- se traduce en una coalición como si sólo se pactan apoyos específicos, el PSC sólo podría aspirar a un papel secundario, y la experiencia demuestra que, en estas condiciones, el socialismo acaba diluido en la política nacionalista. Es lo que le pasó al Partido Socialista de Euskadi después de doce años de gobierno de coalición con el PNV (entre 1986 y 1998) Además, la derrota electoral del PSC le impediría reclamar a CiU un trato igualitario y, por si fuera poco, estaría siempre a expensas de que los convergentes decidieran cambiardesocioy elegiraERC paraconstituirun frentenacionalista, con mayoría absoluta y un Estatuto soberanista y confederal a estrenar. Los intereses de Rodríguez Zapatero y del PSC se han reagrupado en compartimentos estancos y todo apunta a un tiempo de tensiones en el seno del socialismo. Por otro lado, este es un escenario acorde con la estrategia del presidente del Gobierno, que ha desfigurado la función política del PSOE en laEspañademocráticaporsuspactos conun nacionalismoentusiasmado con la complacencia socialista en el desmantelamiento del Estado constitucional. Aunque parece que el PSC, esta vez, noestá por la labor deseguir los dictados de Moncloa. EL DESPLANTE DE ERDOGAN AL PAPA L OS gestos forman parte del lenguaje diplomático más elocuente, y lo que ha hecho el primer ministro turco, Tayip Erdogan, eludiendo una entrevista con el Papa Benedicto XVI durante su próxima visita a Turquía, es sencillamente un desplante. Tratándose de un acontecimiento tan emblemático en estos tiempos de incomprensión, Erdogan ha desaprovechado una oportunidad histórica de mostrarse como un hombre de Estado, moderado y coherente, y ha puesto por delante su condición de dirigente de un partido político basado en la defensa de la identidad musulmana a la de responsable de un país que está intentado convencer al mundo de que ese no debe ser un factor de distanciamiento. La actitud resulta más incomprensible si se tiene en cuenta que la semana que viene Erdogan se reunirá en Estambul con el presidente Rodríguez Zapatero para celebrar, precisamente, la redacción del informe sobre la llamada Alianza de Civilizaciones Mal aplica las buenas intenciones que tal iniciativa proclama uno de los que con más entusiasmo la ha acogido, y si este gesto ha de ser un termómetro de la solidez de la misma, los promotores se podrían ahorrar las grandilocuencias. El pretexto de su asistencia a la cumbre de Riga de presidentes y primeros ministros de la Alianza Atlántica no es más que eso, un pretexto, puesto que, según se ha anunciado oficialmente, Erdogan estará de vuelta en su país antes de la partida del Papa, con tiempo de sobra para organizar una entrevista simbólica. Lo que el primer ministro turco tal vez no ha sopesado suficientemente es que con esta actitud está dando alas a los extremistas que ponen en peligro el anclaje de Turquía en Europa, y de alguna manera justifica las actitudes como la de un hombre que se ha expresado a tiros frente al consulado italiano de Estambul, protestando contra la visita papal, o las que sin duda aparecerán animadas por su gesto. Fue acertada la decisión de mantenerelviajeapesar dela interpretaciónquealgunos hicieron del discurso de Benedicto XVI en Ratisbona y evitar ahora una entrevista pública con el Pontífice es todo lo contrario. Erdogan tiene ante si dos citas políticas fundamentales el año que viene. El mes de mayo pretende ser elegido presidente de la República, a pesar de las reticencias expresadas abiertamente por los militares, y en noviembre debe afrontar elecciones legislativas. En lo que queda hasta final de año debe haber sido capaz de desbloquear las negociaciones con la Unión Europea, virtualmente estancadas (la presidencia finlandesa acaba de anular una gestión para intentar desbloquear el asunto de Chipre ante la evidencia de que Turquía no da su brazo a torcer) En todos estos casos, Erdogan va a tener ocasión de mostrar cuáles son sus verdaderos objetivos para Turquía. Gestos como el desplante al Papa serán señales de que el actual primer ministro no se atreve a ponerlo en el camino de un país moderno, europeo, occidental, liberal y laico. A errática política territorial que promueve Rodríguez Zapatero tiene como consecuencia que el Estado residual sea incapaz de desarrollar políticas públicas con un mínimo sentido de coordinación. Después de mucho hablar sobre la ley antitabaco, aprobada hace casi un año por unanimidad de las fuerzas políticas, su aplicación práctica es fiel reflejo de este caos administrativo. Los reglamentos dictados en Castilla y León y en la Comunidad Valenciana flexibilizan las medidas impuestas por la ley estatal y ahora el decreto aprobado por la Comunidad de Madrid convierte casi en papel mojado una parte de la misma. En efecto, Madrid permitirá fumar en los banquetes y en bares de empresas si tienen más de cien metros cuadrados y no exigirá de forma rígida tabicar y compartimentar los locales con ladrillo o cristal, sino que se permite instalar mecanismos de extracción o eliminación de humos. Existen al respecto opiniones para todos los gustos: mientras que algunos colectivos médicos critican unas medidas que- -a su juicio- -atentan contra la salud pública, las asociaciones empresariales de hostelería muestran su satisfacción porque el reglamento es más acorde con los usos sociales. Nadie discute que el tabaco daña la salud de los fumadores y afecta también a quienes conviven con ellos, ya sea de forma ocasional o permanente. Sin embargo, el exceso de rigidez acaba por convertir en inaplicables las normas jurídicas y puede dar lugar a su incumplimiento generalizado. Estees el peligroque encierra la situaciónactual: no se trata sólo de una disputa entre administraciones públicas, sino- -sobre todo- -de que es imprescindible ofrecer a los ciudadanos un margen razonable para adaptar a la nueva normativa usos y costumbres que están muy arraigados. ElMinisterio de Sanidad parece más interesado en llenar las páginas del Boletín Oficial queen desarrollar la labor decoordinación entre las comunidades autónomas, imprescindible en un sistema tan complejo como el nuestro. Así lo demuestra la sentencia de la Audiencia Nacional quedenuncia la inactividad del departamento que dirige Elena Salgado a la hora de convocar el pleno del Consejo Interterritorial de Salud. No es un asunto menor, si tenemos en cuenta que entre los temas previstos en el orden del día figuran la financiación y sostenibilidad del sistema sanitario, el fondo de cohesión o la política farmacéutica. Estas son cuestiones que afectan directamente a los ciudadanos y a las prestaciones que reciben en virtud del derecho constitucional a la salud. En cambio, las disputas sobre competencias no importan más quea las propias administraciones. Ahora se anuncia un recurso del Gobierno contra el decreto de la Comunidad de Madrid, la cual podría a su vez llevar el tema al TC. En el Estado autonómico, la relación entre los diversos poderes públicos debe ser fluida y permanente. Si se busca un consenso previo sobre cuáles son las normas básicas y cuál es el desarrollo específico podrán evitarse muchos conflictos, como los que plantea esta ley antitabaco, víctima de la imprevisión ministerial.