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ABC VIERNES 3 s 11 s 2006 VIERNES deESTRENO 93 Los orígenes de Leatherface La camada asesina más aterradora vuelve con La matanza de Texas: el comienzo para desentrañar a sus seguidores de dónde procede la fobia social que convierte a Leatherface en un asesino J. E. ARENAS MADRID. Pese a los treinta años transcurridos desde que viéramos la primera versión de La matanza de Texas coincidiendo entonces con el auge de las películas de terror gore más bestiales de la historia del cine, el clásico de Tobe Hooper se mantiene como un icono. Tras el éxito con remake dirigido en 2003 por Marcus Nispel, los mismos productores han decidido volver al tema en una de sus vertientes más utilizadas últimamente por el género, tratando de buscar en los ancestro de la familia Hewitt para encontrar el por qué de sus asesinatos en serie como diversión familiar. En La matanza de Texas: el origen veremos, por fin, cómo es y de qué manera enseñaron a matar a Leatherface, cuya imagen ha sido utilizada por infinidad de productos cinematográficos y carteles de festivales dedicados al cine de terror. Interpretada por Jordana Brewster, Taylor Handley, Diora Baird, Matt Bomer, Lee Tergesen, Cyia Batten y R. Lee Ermey, la cinta se ha realizado, según el productor Michael Bay, porque los fans, simplemente, querían otra matanza. Sin embargo, no era tan fácil porque le cortamos el brazo al malo en la primera. Y por eso decidimos optar por una entrega anterior, porque así las posibilidades serían infinitas. Aunque tendríamos que tener cuidado de no pasarnos demasiado Para llegar a buen término con el guión llamaron a Sheldon Turner, guionista de La morada del miedo y le pidieron no sólo ideas, sino respuestas a las preguntas que plantea la historia original: ¿Cómo se convirtió la familia en lo que es actualmente? Jonathan Liebesman dirige el guión de Turner: Hacer la secuela de una gran película, especialmente la de una donde el protagonista pierde su capacidad para hacer daño, no me atraía mucho- -comenta- pero explorar el comienzo de esta leyenda resultaba mucho más interesante Los estudios United Artists renacen de la mano de Tom Cruise y MGM AGENCIAS NUEVA YORK. Los míticos estudios United Artists, fundados hace 85 años por iconos del cine como Charlie Chaplin, Mary Pickford y D. W. Griffith, volverán a estar en activo gracias al actor Tom Cruise, su socia Paula Wagner y la Metro- Goldwyn- Mayer. United Artists fue responsable de sagas como Rocky La Pantera Rosa y las películas de James Bond. Según un comunicado difundido ayer por MGM, Cruise y su socia tendrán el control completo sobre la elección de los proyectos que producirá la empresa, en la que Wagner ejercerá de máxima ejecutiva, con el cargo de consejera delegada. Cruise, por su lado, protagonizará algunos de los proyectos de la nueva United Artists, aunque también podrá aparecer en las películas de otros estudios. BANDA SONORA Scoop Varios autores (Decca) Una escena de la terrorífica película muchos- -se van a encontrar en su salsa (nunca mejor dicho) de vísceras, ketchup para dar y tomar, mucho cerebro desparramado y gran calidad carnal en las mujeres elegidas. Con esta clase de películas es lo que hay y no podemos pretender más. En este caso, siendo el comienzo, conlleva que el final está cantado porque si palmaran los malos y se salvaran los buenos no podría haber existido el original ni luego las secuelas. Así que aquí ya tenemos sabidos el principio, el final y también el medio pues sabemos de qué va. Sólo nos queda conocer el grado de horror que vamos a ver, que eso sí, es de primera. ABC La matanza de Texas: el comienzo EE. UU. 2006 84 minutos Género- -Terror Director- -Jonathan Liebesman Actores- -Jordana Brewster, Andrew Bryniarski, R. Lee Ermey, Taylor Handley, Matthew Bomer Charcutería repetida JOSÉ MANUEL CUÉLLAR MADRID. Mismo collar, mismo perro. Tampoco podemos llevarnos a engaños si vamos a ver La matanza de Texas ya sea el comienzo, el medio o el final. Los amigos de la casquería- -que los hay y Rebozado con sesos fritos si les place y lo que ello conlleva: atmósfera cargada, tonos negros oscuros y todo el cargo de la narración hablada para el mítico R. Lee Ermey (el histórico sargento de La chaqueta metálica aquel del ¡Recristo: ¿qué es esto? un donuts relleno! que no es que siempre esté bien, es que es buenísimo, uno de esos secundarios que te eleva el grado de la película uno o dos peldaños. Lo demás ya lo saben, es lo de siempre, sin mayores variaciones que la clase de tortura y el tamaño de los ganchos con los que atravesar a la gente como si fuesen pinchos morunos, que aquí son cantidad ingente. A pesar de ocupar a menudo plaza de músico, Woody Allen no debe de ser uno de los personajes más populares entre el gremio de los compositores estadounidenses. Y es que, salvo en alguna contada excepción (como Todos dicen I love you o Poderosa Afrodita donde contó con su colaborador habitual Dick Hyman) el cineasta ha echado mano, para la banda sonora de sus películas, de su propia discoteca. Música clásica y jazz han sido el recurso más empleado por Allen. Scoop su por ahora última comedia, no es una excepción. El neurótico director sirve un sabroso cóctel que une a Chaikovski, Grieg, Johann Strauss o Xavier Cugat, al ballet con el tango o la rumba... Las encantadoras melodías de El lago de los cisnes (en las versiones de Karajan y Rostropovich) que acentúan las principales escenas del filme, son el corazón de este atractivo y singular puzzle musical. J. B.