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40 INTERNACIONAL La mafia derrota a Italia VIERNES 3 s 11 s 2006 ABC Militares italianos cruzaban ayer la plaza del Plebiscito, en Nápoles, después de una oleada de asesinatos mafiosos que se ha cobrado doce víctimas mortales AFP La Camorra ahoga Nápoles Un ejército de 6.500 soldados y 50.000 colaboradores facturan 18.000 millones de euros al año. La verdadera mina de oro proviene de la extorsión que pagan el 80 por ciento de los comerciantes POR J. V. BOO ROMA. Hoy es el día de los Difuntos ¿Otra vez? El macabro diálogo entre dos napolitanos en el chiste de portada del diario local mostraba ayer la amargura de una ciudad ahogada bajo la delincuencia. El peso de la Camorra no se mide sólo por 52 asesinatos de los 75 cometidos en el área metropolitana de Nápoles en lo que va de año. Se mide sobre todo por su peso económico, ya estremecedor. Según datos que las autoridades filtran- -pues se avergüenzan de publicarlos oficialmente- -la Camorra suma 66 clanes, organizados por barrios, con un total de 6.500 soldados y 50.000 colaboradores. Es un inmenso ejército, capaz de dominar las calles y de fortificar, con pilotes de cemento y verjas de hierro, docenas de islotes urbanos en los que no puede entrar la Policía. La Camorra es un problema antiguo, y los lamentos oficiales por no haberla combatido se repiten desde hace más de un siglo. Lo novedoso es el crecimiento económico de los últimos años, cuando los beneficios del contrabando del tabaco- -una actividad ingenua, prácticamente abandonada- -permitieron construir dos pilares económicos mucho más rentables: la droga y la extorsión, multiplicadas al amparo de la pasividad del Gobierno de Roma, la Región de Campania y el Ayuntamiento de Nápoles. El volumen de negocios de la Camorra asciende a la increíble cifra de 18.000 millones de euros al año, según datos publicados ayer por el Corriere della Sera Muchos jefes de clan facturan un millón de euros al día, cantidades que dejan boquiabiertos y desmoralizados a los agentes del orden. Los traficantes de drogas multiplican por diez el valor de la cocaína gracias a una distribución perfecta, que engorda los bolsillos de todos. Paradójicamente, quienes menos cobran son los asesinos a sueldo: tan sólo 2.500 euros por cadáver, pero no son ingresos fijos, pues el número de encargos depende del capricho de los jefes. Prodi dice que no es una emergencia especial Después de reunirse en Nápoles con las autoridades, Romano Prodi aseguró ayer que no es necesario enviar al Ejército ya que la situación no es una emergencia especial Por desgracia, tiene razón, pues el envío del Ejército en 1994 y en 1997 no sirvió para nada. Y no es una emergencia especial porque el número de muertos del año 2006 puede terminar por debajo del año anterior. El pánico proviene de la oleada de doce muertos en diez días. El jefe del Gobierno italiano diagnosticó que la criminalidad deriva de la contaminación de la vida económica, del mundo de los negocios y de una violación continua de las leyes. Frente a esto, el Ejército puede hacer bien poco Al menos, prometió enviar mil policías suplementarios. Algo es algo. Riada de cocaína En cambio, un vigilante de dos o tres calles y una plaza cobra 1.500 euros al mes, más las propinas voluntarias o forzadas. Un camello gana 4.000 euros al mes, pero a medias con su compañero, pues una persona lleva la cocaína y otra cobra el dinero. Un proveedor de plaza gana fijos 7.000 euros, comprometiéndose a que nunca falte la mercancía, mientras que el jefe de plaza, encargado de supervisar todo el sistema, se embolsa 15.000 euros al mes. La riada de cocaína explica el salvajismo de centenares de muchachos que circulan con los ojos brillantes y dispuestos a cualquier cosa por robar un Rolex. Pero la verdadera mina de oro proviene de la extorsión que pagan el 80 por ciento de los comerciantes, un porcentaje similar al de Palermo. La Camorra es comprensiva en sus tarifas. Un puesto callejero paga 15 euros al día, un comercio 250, mientras que una boutique grande y elegante puede llegar hasta 1.000. Las autoridades calculan que unos 160.000 comerciantes de Campania pagan extorsiones, mientras que otros 150.000 son víctimas de la usura. A su vez, pagan extorsiones o sufren atracos unas 50.000 empresas. En este clima, todo el que puede se va, pero la mayoría no está en condiciones de escapar. Según Agostino Córdova, que ha sido fiscal jefe de Nápoles durante once años, la Camorra condiciona todas las relaciones económicas y sociales, controlando prácticamente el territorio. Controla también la pequeña criminalidad y se sirve de ella Córdova recuerda que la Comisión Real Investigadora concluyó en 1901 que el error más grave ha sido permitir que la Camorra se agigante y se infiltre en todos los estratos de la vida pública, en lugar de destruirla La frase de hace un siglo era válida ayer.