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6 OPINIÓN VIERNES 3 s 11 s 2006 ABC AD LIBITUM UN MAQUILLAJE, DOS DERROTAS OMO para saber lo que nos pasa no conviene hechizarse con la frialdad inmutable de los números, creo entender que los dos grandes perdedores en las elecciones catalanas son, por este orden, José Luis Rodríguez Zapatero y Artur Mas, los mismos del discreto pacto que le dio cuerpo al Estatut. Zapatero, según su costumbre, se presentó con pseudónimo, calzó el guante con la efigie de José Montilla, un muñequito, y lo asomó a un guiñol en el que ya estaba encaramado el líder de CiU. Todo lo demás es aritmética, con más restas que sumas, que tienden a perpetuar fracasos acostumbrados porque los aparaM. MARTÍN tos de los partidos son FERRAND una forma de empleo que entusiasma a sus beneficiarios y no irrita, de momento, a las ignoradas bases que los sostienen. La cábala sobre el futuro president será- ¡qué aburrimiento! -la constante política de las próximas semanas. Josep Lluís Carod- Rovira, independientemente de su retroceso, mantiene la llave que sirve para reabrir la puerta al fracasado tripartito anterior o para darle paso a un matrimonio entre Convergencia y ERC que, además de escandalizar a Unió, bien pudiera ser el fin de los dos flancos, por la derecha y por la izquierda, del nacionalismo centrífugo. Lo que más les conviene a Zapatero y a Mas para encubrir su gran fracaso no es la unión formal de las dos fuerzas. Un Montilla vicepresidente convertiría al PSC en un esperpento. Lo suyo es la abstención del PSC para después, con una discreta tutela, hacer posible que Mas gobierne y no se desvanezca su última oportunidad de hacerlo, algo que arrastraría gran confusión en el seno de su coalición y tanta, o más, en la influencia catalana en la política nacional española. Naturalmente, en la política no hay nada escrito y, en esta ocasión, sólo se puede descartar la opción presidencial de Josep Piqué y de Albert Rivera. El primero hizo lo que pudo al servicio de un partido que no puede con lo que hace y que, desnortado, prefiere refugiarse en el dolor del pasado que en el brío que reclama el futuro. El segundo protagonizará, con la admiración de las damas, un nuevo ambiente en el Parlament de manera que el seny no sea una exclusiva de la mayoría. Una oportunidad que, tras el travestismo nacionalista del PSC, desaprovechó el PP. Lo único que está claro es que los ciudadanos, en su conjunto, siempre tienen razón a la hora de votar... o de no votar. El grupo mayoritario, el de los abstencionistas, está reclamando- -también en Cataluña- -una regeneración democrática capaz de sacudir las malas costumbres acumuladas al calor de la Constitución del 78. Eso es algo que sólo pueden abordar, de consuno, Zapatero y Mariano Rajoy. Si de algo podemos estar seguros es de que ninguno de los dos, por razones diversas, moverá un dedo en esa dirección. No sienten, ni quieren sentir, la demanda de sus hipotéticos representados. ÍDOLOS DE LA CUEVA LEO TU ROSTRO, MIRO EN TU ALMA C L que los convierte- -incluso para sí mismos, en el caso A noticia de que el comité ético de cirujanos del de los más psicológicamente vulnerables- -en monsRoyal Free Hospital de Londres ha dado vía litruos. Pero mucho peor sería si la precipitación y el bre al doctor Peter Butler, uno de los grandes arrinconamiento de criterios éticos favoreciera una de la cirugía plástica, para que pueda llevar a cabo el competición chovinista entre profesionales que puprimer transplante total de cara es una gran noticia diera convertir la esperanza en frustración y torpeque, sin embargo, suscita importantes recelos. Sobre dear el progreso de la investigación durante un largo todo si tenemos en cuenta que tal posibilidad ha abierperiodo. Tanto para los pacientes, que son las víctito una inevitable competición con otros hospitales en mas inmediatas, como para sus familias y las la carrera hacia el éxito: en Xian (China) de los donantes, que podrían sufrir insoportaAmiens (Francia) Cleveland o Louisville (Esbles secuelas psicológicas. tados Unidos) donde en los últimos meses se La literatura y la cultura popular- -sobre han realizado, con resultados más o menos estodo a partir de que el Víctor Frankenstein de pectaculares, limitados transplantes faciaMary Shelley construyera su innominada les, hace tiempo que están preparados equicriatura ensamblando fragmentos de cadávepos y quirófanos. Lo único que les falta son los res robados- -han explorado desde muy difedos elementos imprescindibles para dar la rentes perspectivas las consecuencias psicolózancada inicial: el paciente idóneo y el donanMANUEL gicas, morales y sociales de la transformate adecuado. RODRÍGUEZ ción del rostro, del cambio de esa marca de fáSi hay un área de la medicina en la que se RIVERO brica intransferible que nos define y es- -quehace imprescindible la no siempre presente rámoslo o no- -nuestra tarjeta de presentación, el chiperspectiva humanista es en ésta. Nadie- -ni siquievato de lo que somos y, quizás (como sugiere Javier ra sus más cercanos seres queridos- -puede hacerse Marías en Tu rostro mañana) de lo que podemos lleuna idea cabal del sufrimiento físico y la zozobra mogar a ser. El cine también ha hecho suyo el motivo, y ral de quienes han perdido sus más evidentes señas en los últimos años- -coincidiendo sintomáticamende identidad. La cara es el espejo del alma dice la te con la globalización de la obsesión identitaria en antigua paremia. Y lo es a menudo, en efecto. Nuestro nuestras sociedades cada vez más mestizas- -han rostro es el rasgo por excelencia de la expresión de abundado las películas en que terroristas, delincuennuestras emociones, el órgano fundamental de la cotes o defensores de la ley y el orden se cambian- -o municación no verbal, nuestro logotipo más intransintercambian- -el rostro para convertirse en otros, ferible- -el que distingue un individuo de otro- la para ocultarse o fingirse. Pero si desean leer un libro marca de fábrica a través de la que nuestro yo se centrado especialmente en la (nunca del todo imagimuestra en la pantalla gratuita de nuestro cuerpo. nable) tragedia de quien se queda sin cara, no se pierSi esa maravilla identitaria, gobernada voluntadan El rostro ajeno (Siruela) una profunda novela del ria o involuntariamente por una complejísima biomegran escritor japonés Kobo Abe (que, como tantos cánica de músculos y nervios, queda destruida, nuesotros, cambió la medicina por la literatura) publicatro yo tiene muchas posibilidades de venirse abajo pada en 1964, cuando los transplantes de cara complera siempre. Un gran porcentaje de los que han sufrido tos eran pura especulación. Ojalá la leyeran también agresiones o accidentes en los que han perdido el roslos cirujanos que ahora están en capilla esperando su tro permanecen recluidos en sus casas, incapaces de gran momento. afrontar el rechazo social y la maraña de prejuicios