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ABC VIERNES 3 s 11 s 2006 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA PASIÓN DE CATALANES U DIARIO DE UN PRESIDENTE Q UERIDO diario: tengo un dilema. Bueno, en realidad tengo muchos, pero uno de ellos me acucia especialmente desde ayer por la noche: ¿qué hago con Montilla? Arturito me está llamando cada diez minutos recordándome la tarde aquella que echamos de pitillo en pitillo- -jo, cómo disfrutamos cargándonos aquél cartón de LM en plan tuya- mía sin que nos viera nadie- -en la que decidimos que él me apoyaba en mis cosas y así yo me desembarazaba de Esquerra Republicana de Cataluña a cambio de desbloquear el coñazo de Estatuto ese que, si quieres que te diga la verdad, no he conseguido acabar de leerme nunca. Yo le dije, con esa mi gracia, tranquilo, Artur, tranquilo y él me aseguró su apoyo en 2008 siempre que yo le desactivase tripartitos que le impidiesen la Presidencia de la Generalitat. Y ahora va el muy soso y no gana con mayoría suficiente. Yo le puse enfrente a José Montilla a efectos de quitármelo de en medio y así no me liase más el puñetero Ministerio de Industria con la OPA de esos amigos con los que me llevó a CARLOS comer, pero él tenía que ganar con HERRERA la suficiente diferencia como para que yo no tenga ahora que mojarme y decirle a los catalinos que se dejen de tripartitos y de historias y que pacten con él. ¡Con lo que me costó convencer a Maragall de que lo mejor era quedarse en su casa del Tibidabo! Si yo mañana cojo el teléfono, como voy a tener que hacer, y le digo a Montilla que renuncie a formar gobierno, lo más seguro es que me recuerde que el PSC es un partido autónomo y que por aquí se va a Madrid, lo cual es algo que me revienta. Pepito tiene que entender que yo no puedo presentarme en las elecciones de 2008 con la sombra de los mamarrachos de ERC, que bastantes líos me han buscado ya, y que necesito el apoyo de Arturito si este pelma de Rajoy insiste en ser presidente del Gobierno. ¡Tan difícil es de entenderlo, coñes! La verdad, querido diario, es que he pegado un patinazo gordo en Cataluña. No lo reconoceré así me maten, pero a ti no puedo mentirte: la abstención de estas elecciones me da que pensar, el no haber conseguido que Piqué se ahogue en el puerto de Barcelona también, y el que esos capullos de Ciutadans hayan conseguido tres escaños me ha acabado de desorientar. No sé que le habrán visto los que le han votado al muchacho que se hizo la foto desnudo, mira que disimulamos cuando les reventaban los mítines, igual que hacía yo cuando les arreaban a los del PP: algunos tontos pretendían que condenase los actos de repudio que los chavales de las Juventudes organizaban contra estos animales de extrema derecha. ¡Qué poco me conocen! Lo único positivo es que los paisanos de Montilla, los que me aplaudían en Santa Coloma que casi le da un pasmo a Sonsoles, se han quedado en casa y no han ido a votar en masa como temíamos. Imagínate que van y le dan la victoria, menudo lío me montan. Mañana me preocuparé de este asunto que me lleva a mal traer: tienen que pactar con Convergencia como sea, que bastante he hecho yo con sacar adelante ese Estatuto que igual van y me tumban en el Constitucional. Por cierto, hablando del Constitucional, tengo que llamar a Diego y a Pepiño para que empiecen de una vez a presionar en los medios a los magistrados, no se les vaya a ocurrir joderme la marrana. Por hoy te dejo, que estoy preparando la Cumbre Iberoamericana en la que quiero que me apoyen lo del proceso delante del Rey. Ya he hablado con Hugo de eso. Tengo un dolor de cabeza espantoso. Me voy a jugar a la play. www. carlosherrera. com NA de dos: o Zapatero es el presidente más chapucero y tirillas que ha engendrado la democracia española, un cruce de Mister Bean y Adolfo Suárez sin el carisma frugal de la tortilla francesa, el rey de la improvisación y la fuga hacia delante, o nos ha salido un estratega de altos vuelos, un sofisticado ajedrecista capaz de sacrificar un alfil para poner jaque a la dama en tres jugadas. Aunque también puede que se trate, simplemente, de un tipo con suerte, esa clase de gente que siempre se encuentra un tesoro cuando deIGNACIO rriba sin querer la pared CAMACHO de su casa o acierta la bonoloto tras haberse quedado sin blanca en un negocio ruinoso. Porque, objetivamente, las elecciones catalanas han sido un fracaso en toda regla del Partido Socialista. Zapatero alentó un tripartito desastroso, impulsó un Estatuto delirante, liquidó a un Maragall errático y envió como candidato a un Montilla que llevaba la derrota pintada en su cara de cura exclaustrado. Como consecuencia de esa gestión salpicada de éxitos, el PSC ha cosechado un descalabro estrepitoso y contribuido a una abstención galopante. Es decir, ha ido de victoria en victoria hasta la derrota final. Sin embargo... Sin embargo a Zapatero le interesa que sea presidente de Cataluña ese acartonado Artur Mas que parece persuadido de que el destino natural de su comunidad es ser gobernada por el nacionalismo. Porque si el Gobierno de Madrid trama en Barcelona una coalición de perdedores, reeditando el tripartito y birlándole a CiU en los despachos lo que ha ganado en las urnas, el PSOE se puede ir despidiendo del aliado que necesitará para aislar al PP antes y después de las próximas generales. Y el Pacto del Tabaco, el oxígeno presupuestario y todas las ventajas que ha concedido en los últimos tiempos a Convergencia se volverían combustible de una hoguera de cuernos y pasiones traicionadas. Volviendo al principio, pues, podría ser que todo obedeciese a una sinuosa envolvente de Zapatero, que tras el embrollo estatutario habría elegido a Mas como su verdadero candidato catalán, arrojando a Montilla de obediente señuelo para una derrota segura. Pero también podría ocurrir que CiU utilizase el fruto electoral de los favores recibidos para montar una coalición soberanista con los chicos de Carod y dejar a la Moncloa victimada con su propia estrategia. En el primer caso estaríamos ante un Maquiavelo posmoderno; en el segundo, ante un ingenuo chapuzas, un alguacil alguacilado por otro alguacil más listo. Lo sabremos a no mucho tardar; entretanto, lo que resulta seguro es que, de todas las combinaciones posibles en este retorcido enredo que Carlos Herrera llama con guasa Pasión de catalanes Mas gana en dos, Carod en otras dos y Zapatero y Montilla sólo en una (diferente) cada uno. Es decir, que alguno puede haber incendiado el bosque para acabar quemándose el culo.