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88 CIENCIAyFUTURO JUEVES 2 s 11 s 2006 ABC Los occidentales, los más promiscuos en las relaciones sexuales EFE ABC GINEBRA. Las relaciones sexuales de riesgo son la segunda causa de enfermedad y de mortalidad en los países en desarrollo y la novena en los industrializados. Así, se identifica a los ciudadanos occidentales como más promiscuos que los nacidos en zonas más desfavorecidas, informó ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS) La organización de la ONU con sede en Ginebra ha coordinado la elaboración de un estudio sobre los problemas de la salud sexual y reproductiva en el que se denuncia un descenso de los fondos que se destinan a combatirlos, crecientes injerencias políticas y reticencia general a plantar cara a este tipo de amenazas El estudio, que se ha elaborado con datos de 59 países y que ha publicado esta semana la revista The Lancet revela que los matrimonios cada vez más tardíos propician las relaciones sexuales previas. Tambien, se identifica a los occidentales como las personas más promiscuas que las nacidas en países en desarrollo. La situación, a su vez, explica el aumento de embarazos no deseados, abortos fuera del control médico y la propagación de enfermedades de transmisión sexual entre los jóvenes. La organización sanitaria calcula que cada año podría haber en el mundo cerca de 80 millones de embarazos no deseados, de los que 45 millones se interrumpen, así como 19 millones de abortos que se practican fuera del control médico. Esos abortos se traducen en unas 68.000 muertes y millones de atentados contra la salud e incapacitaciones permanentes dice la OMS. Además, anualmente más de medio millón de mujeres muere a causa de complicaciones derivadas del embarazo y del parto. En cualquier caso, la OMS asegura que el acceso mundial a métodos anticonceptivos ha mejorado, aunque calcula que aún hay en el mundo cerca de 120 millones de parejas que no los consiguen, a pesar de que sí querrían utilizarlos o los necesitarían Estas estadísticas son muestra de un espantoso catálogo de dramas humanos asegura la subdirectora general de la OMS para la Salud Familiar, Joy Phumaphi, para quien la comunidad internacional cada vez da menos prioridad a este tipo de problemas El que navega... vuela Un estudiante de Informática de 24 años ridiculiza la seguridad aérea en EE. UU. colgando en la red tarjetas de embarque falsas POR ANNA GRAU NUEVA YORK. Christopher Soghoian tiene 24 años y estudia Informática en la Universidad de Bloomington, en Indiana. En su página web él mismo destaca, entre sus campos de interés, el hacktivism (activismo hacker) y la desobediencia civil electrónica. Hasta el viernes pasado se ufanaba de tener un falsificador de tarjetas de embarque aéreas que cualquiera podía usar. Actualmente ese link está cortado de raíz y todos los ordenadores de Christopher obran en poder del FBI. La travesura se coló por un resquicio del sistema: los nombres que figuran en las tarjetas de embarque sólo se cotejan con los documentos de identidad de los viajeros en los controles preliminares de seguridad de los aeropuertos. En las puertas de embarque, lo único que se comprueba es que la tarjeta es auténtica. semana, se defendía de los ataques en estos términos: Yo sólo quería demostrar al Congreso cuán estúpidas son las listas negras de la TSA (administración aeroportuaria americana) ahora que hasta el más incompetente, sólo haciendo click, puede generar una tarjeta de embarque. Yo no quiero ver mala gente subiendo a los aviones, pero creo que el sistema que hay ahora no funciona y que nos da una falsa sensación de seguridad Esto es coherente con el currículum del chico, donde ya constan varios experimentos de este estilo. Su versión la da por buena incluso Edward Markey, congresista por Massachussets, que al principio se desgañitó pidiendo mano dura, y ahora sostiene que Christopher ha cometido un error, no un crimen. Y que el crimen sería más bien no sacar consecuencias. Alertados hace tres años Control de tarjetas de embarque y pasaportes en Barajas No todo el mundo se queda tan tranquilo. Bruce Schneier, un experto en seguridad citado por The Washington Post denuncia lo fácil que es embarcar con una tarjeta ajena. Sólo hace falta reservar un billete a nombre de otra persona, imprimir la tarjeta en el ordenador de casa, alterar el nombre en ella, y de cabeza al avión. O incluso utilizar una tarjeta falsa para pasar los controles, si tu nombre está en la lista negra de terroristas más buscados, y una buena para embarcar. EFE Pasar controles A esto último se aferran los federales estadounidenses y la compañía aérea afectada, la Northwest Airlines, para afirmar que con una tarjeta falsa se podrían pasar controles, pero nunca subir al avión. Lo más intrigante es que Bruce Schneier ya denunció esto hace tres años. Y Charles Schumer, senador por Nueva York, lo hizo a mediados de este mismo año. Los responsables de la seguridad hicieron entonces caso omiso. Y, de repente, se monta todo este revuelo alrededor de un estudiante. ABC contactó ayer con Christopher Soghoian y le encontró muy asustado, y mudo por orden de sus abogados. Nada que ver con el joven lenguaraz que, hace menos de una Christopher no quiere hablar, pero nos manda un mensaje: niega que su generador de falsas tarjetas llevara tres años funcionando, como se dice. Ha estado en activo sólo una semana. De lo que haría tres años, es de las primeras voces de alarma sobre esta deficiencia en la seguridad, como la voz de Bruce Schneier. ¿Cómo se come? ¿Cómo se entiende? El mismo Schneier apuntó en su día que comprobar más a fondo la identidad de los portadores de tarjetas de embarque haría imposible la reventa masiva de billetes de avión no reembolsables. Y el negocio, claro, manda mucho. Un hongo engaña por medio de unas proteínas al maíz para infectarlo ABC MADRID. Un hongo de la familia de los champiñones que infecta al maíz, y cuyo genoma ha sido secuenciado, segrega unas proteínas con las que convence a la planta para invadirla sin que ésta active sus sistemas de defensa, según ha descubierto un grupo de investigación internacional con participación española. José Pérez- Martín, del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC) de Madrid, que ha participado en esta investigación publicada hoy en la revista Nature y en la que también han colaborado otras dos instituciones científicas españolas -el Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CSIC) de Sevilla, y la Facultad de Farmacia de la Universidad de Valencia- explicó ayer a Efe que el trabajo ha consistido en secuenciar el genoma de este hongo, el Ustilago maydis para ver los genes de los que disponía, y se descubrió que muchos de ellos producen proteínas que son segregadas y expulsadas, y cuya función podría ser establecer comunicación con la planta Nature da claves para entender cómo un hongo que es parásito puede establecer una relación biotrófica convenciendo a la planta para que le deje entrar Una mazorca de maíz infectada por el Ustilago maydis NATURE