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ABC JUEVES 2 s 11 s 2006 Elecciones catalanassERC ESPAÑA 19 Josep Lluís Carod- Rovira s Candidato de ERC REGRESO CON AIRES DE REVANCHA Tres años después del episodio de Perpiñán, Carod- Rovira, cuyo liderazgo en ERC amenaza Joan Puigcercós, aspira a regresar a la Generalitat POR ÀLEX GUBERN BARCELONA. Hace menos de un año, en pleno proceso de negociación del Estatuto, Josep Lluís Carod- Rovira (Cambrils, 1952) sufría una angina de pecho, de la que se ha recuperado de manera completa. Fue, por así decirlo, el precio que pagó por vivir tres años subido a una auténtica montaña rusa política. Sometido a una intensa presión política y mediática- -desde ERC se asegura que con encarnizamiento- los tres años de vértigo de Carod tenían su punto de partida el día en el que ABC revelaba que, ya ejerciendo de consejero jefe de la Generalitat- -y esos días de presidente en funciones- -acudía a Perpiñán a entrevistarse con ETA. A los pocos días ya estaba fuera del Gobierno, pero ni mucho menos se retiró a un segundo plano. Al estilo Arzalluz en su momento, Carod asumía en su persona el protagonismo político, relegando a un segundo plano el trabajo de los consejeros de ERC en el Gobierno, del que acabarían saliendo después del no al Estatuto. Tres años después del episodio de Perpinán, Carod aspira a, por la vía de los pactos, regresar a la Generalitat. La entrevista con ETA, y su posterior reacción al ser descubierto, son muy significativas del proceder de un personaje que, tal y como asegura, es el único de los candidatos que ya de pequeño tenía claro que quería ser presidente de la Generalitat. Los programas de humor político en Cataluña le caricaturizan como un capellán con delirios mesiánicos, otra pista para intentar conocer a un político consciente de su papel de bisagra parlamentaria. Casado y con tres hijos, Carod se licenció en Filología Catalana porque llegó tarde a la matriculación para Periodismo, su primera opción. Fue, también a la hora de elegir estudios, una decisión política, al igual, se diría, que su afición por los castells una tradición que comparte con destacados miembros de su partido de origen tarragonés como Josep Bargalló y Ernest Benach. Carod siempre ha presumi- Su mayor error Visto y no visto. Su experiencia en el Gobierno, debido a su entrevista con ETA, duró apenas unas semanas. Asegura que salir de la Generalitat fue su mayor error. Con todo, sigue marcando el tempo político catalán. Político de profesión. Aunque ejerció de profesor de catalán durante seis años, Carod se ha dedicado de manera plena a la política desde 1988. Presume de ser un outsider de la tradición política catalana. do de no proceder de ninguna de las tradiciones que han dominado la política catalana en los últimos años: ni pertenece a esa burguesía barcelonesa ilustrada- -de la que proceden Maragall o Pujol- ni tampoco llega de la tradición sindical forjada en el antifranquismo. Esta condición le ha valido cierta pátina de político recién lle- gado, y eso que su trayectoria es más que dilatada. Su militancia política arranca en 1970 en el PSAN, luego funda Nacionalistes d Esquerres en 1980, y finalmente ingresa en ERC en 1987. En ese momento, la formación histórica de Lluís Companys es un cadáver político, un satélite de una CiU en fase expansiva. El partido independentista atravesará una serie de convulsiones internas- -escisión incluida- que no cicatrizarán hasta que en 1996 Carod se hace con la secretaría general. El crecimiento de ERC se hace en paralelo a la consolidación del liderazgo de Carod y de Joan Puigcercós, este último con mayor ascendente entre las bases y al que se señala como el relevo natural del primero. En plena madurez como político, Carod asegura que han aprendido la lección de la última legislatura. Asegura que rebajarán los discursos más estridentes, o como señalaba Puigcercós, la gesticulación innecesaria Quedan cuatro años por delante para comprobarlo.