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16 ESPAÑA Elecciones catalanas s PSC JUEVES 2 s 11 s 2006 ABC Xavier Pericay EL DESCRÉDITO DE LA POLÍTICA A unque no faltará quien sostenga que la culpa la tiene el apellido, nada más lejos de la realidad. Es cierto que el resultado obtenido ayer por el candidato Montilla está lejos de los escaños logrados en las dos últimas convocatorias electorales por el imprevisible Maragall. E incluso, si me apuran, de los registros alcanzados en tres ocasiones anteriores por el escuálido Obiols. Pero también es cierto que candidatos con apellidos de tanta alcurnia como los orondos Nadal y Reventós ni siquiera rozaron la marca conseguida ayer por el ex ministro de Industria. No, la culpa del declive del voto socialista no la tiene el apellido, ni el origen. En todo caso, la tiene el candidato. O la estrategia seguida por el candidato desde que Maragall tomó las de Villadiego. O, mejor, la tiene la pasada legislatura, marcada por el desgobierno y las ensoñaciones identitarias, tan impropias de la tradición socialista. En el pasado referéndum sobre el Estatuto, ese descrédito de la política ya afloró en forma de abstención. Más del cincuenta por ciento. Ayer, la abstención fue la segunda más importante de cuantas se han registrado en las elecciones autonómicas celebradas en Cataluña a lo largo de este ya largo cuarto de siglo. Y, entre todas las fuerzas en liza, el PSC ha sido sin duda la más castigada. Por su deriva nacionalista, tan contra natura, y por haber capitaneado desde el primer momento la nave. Con todo, los resultados de ayer permiten a los socialistas un cierto respiro. Pierden votos, pierden porcentaje, pierden escaños, pero, dados los guarismos de las demás formaciones de izquierda, pueden seguir gobernando si alcanzan un pacto como el que sellaron hace tres años en el Tinell. Por supuesto, hay otras posibilidades, sobre todo con Esquerra de por medio. La llave, sí. La famosa llave de Carod. Si en 2003 abrió la puerta de la izquierda, ahora podría franquear el paso al hermano nacionalista. De momento, nada indica que las cosas vayan a ir por ahí. Las primeras declaraciones de los líderes de izquierda han dejado traslucir cierta sensación de venganza hacia CiU. Pero incluso las venganzas pierden fuelle cuando uno tiene una buena oferta encima de la mesa. José Montilla vota mientras dos de sus tres hijos juegan en el suelo ELENA CARRERAS Montilla, pese a perder cinco escaños, invita a la reedición del tripartito Manifiesto nuestra voluntad de constituir un Gobierno catalanista y de izquierdas dice, aunque Mas le aventaja en 11 escaños IVA ANGUERA DE SOJO BARCELONA. Ninguna fuerza política tiene suficientes apoyos para formar gobierno. Manifiesto nuestra voluntad de constituir un Gobierno catalanista y de izquierdas Con estas palabras reaccionó ayer José Montilla a la derrota del PSC en las elecciones autonómicas catalanas. Con un retroceso de cinco escaños y 241.000 votos menos, el PSC se ha convertido en el gran damnificado por los tres años del tripartito mientras ERC se mantiene e ICV crece, lo que invita a pensar en qué parte de culpa tiene el relevo al frente del socialismo catalán. campaña del presidente del Gobierno y líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, ni gestos como el retorno de los papeles de Salamanca o el reconocimiento del catalán en la Unión Europa, han servido para remontar las encuestas. Así lo reconoció el candidato socialista, José Montilla, al afirmar que el retroceso del PSC es evidente por los errores cometidos, el final brusco de la legislatura y la falta de tiempo para dar a conocer al candidato El líder del PSC aceptó la victoria de CiU en votos y escaños, como no podía ser de otra manera pero aseguró que los nacionalistas han fracasado en su intento de convertir las elecciones en EVOLUCIÓN DEL PSC En porcentaje voto 37,8 (1) 38 36 34 32 30 28 26 24 22 30,1 31,1 29,7 27,5 24,8 26,8 22,4 1980 1984 1988 1992 1995 1999 2003 2006 (1) En coalición con ICV en Gerona, Lérida y Tarragona El segundo peor resultado Montilla ha conseguido, con 38 diputados y un 26,8 por ciento de los votos, el segundo peor resultado del PSC desde 1984. Los socialistas sólo habían caído por debajo de los cuarenta escaños en 1995, cuando un desconocido Joaquim Nadal asumió la candidatura en plena crisis del PSOE. Ni el nuevo Estatuto ni la presencia incansable en la El candidato socialista achaca el revés a los errores cometidos y el final brusco de la legislatura un referendo sobre el tripartito, y dejó clara su intención de reeditar esta fórmula. A pesar de la rotunda ventaja de 11 escaños obtenida por CiU respecto del PSC, la composición del nuevo Parlamento deja todas las puertas abiertas, ya que los tres partidos que integraban el Gobierno catalán vuelven a sumar apoyos suficientes para reeditar el tripartito. Sin embargo, la caída del PSC refuerza las posiciones de Esquerra, que, en contra de lo esperado, ha mantenido prácticamente intactos sus apoyos, pues pierde dos escaños pero vuelve a ser decisiva para completar mayorías absolutas, tanto con CiU como con el PSC. La derrota de Montilla en los comicios autonómicos puede satisfacer a una parte del PSOE, que veía con auténtico pavor la reedición del tripartito catalán, aunque esta vez no concursara en él Maragall. Una derrota de Zapatero Pero supone una derrota también para Zapatero, impulsor del relevo en el socialismo catalán. Puede conseguir con este resultado el respaldo de CiU en el Congreso, pero deberá responder por los resultados de su candidato en unos comicios en los que Maragall podría haber conseguido más. El PSC afrontaba estas elecciones con el sueño de que Montilla consiguiera movilizar al electorado que dio un millón y medio de votos al PSOE en las pasadas elecciones generales, pero el efecto Montilla no se ha hecho realidad. ABC