Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
14 ESPAÑA Elecciones catalanassCiU JUEVES 2 s 11 s 2006 ABC CiU se distancia del PSC, pero no remata Los nacionalistas ganan en votos y escaños, aunque no logran evitar la posible reedición del tripartito MARÍA JESÚS CAÑIZARES BARCELONA. Hubo una cierta sensación de dejà vú en el hotel Majestic de Barcelona, donde Convergència i Unió (CiU) celebró una vez más su noche electoral. Tal como sucedió hace tres años, los nacionalistas ganaban las elecciones- -esta vez también en votos, no sólo en escaños- pero no lograban una mayoría suficiente para evitar un tripartito. Eso sí, la diferencia de diputados con el PSC ha crecido- -48 frente a 37- lo que, según CiU, deslegitimaría una alianza de la izquierda. Comienza ahora una etapa parlamentaria en la que deberemos hablar con todos. El tripartito suma, pero ahora CiU tiene más apoyo que hace tres años explicaba el candidato de CiU, Artur Mas, tras conocerse la victoria de la federación. Una victoria, no obstante, agridulce, porque CiU aspiraba a superar los 52 escaños. Ni la debacle del tripartito ni la costosa maquinaria electoral puesta al servicio de Mas han logrado consolidar el cambio. Eso sí, el electorado nacionalista ha demostrado su fidelidad. Si bien en Barcelona, Tarragona y Lérida se mantiene el número de diputados, en Gerona, tradicional feudo nacionalista, se ha incrementado. Ávidos de ver al ganador de los comicios en el balcón del citado hotel, los simpatizantes nacionalistas abarrotaron el vestíbulo y las inmediaciones de este edificio, que, un año más, fue escenario de una amplia gama de sensaciones. De la euforia inicial- -sondeos favorables a pie de los colegios electorales- a la tristeza- -el PSC tomó la delantera en algunos momentos- -para finalizar con gritos entusiastas en favor de ¡Mas, presidente! Artur Mas y su esposa pararon en un café tras depositar su voto en la urna descartado explícitamente un pacto con ERC. Tampoco ha rechazado esa sociovergencia que con tanta fuerza sonó durante la negociación del Estatuto y de los Presupuestos del Estado de 2007. El candidato nacionalista había hecho un llamamiento al voto útil de todos los catalanes que abominaban de la experiencia del tripartito. Prometió rebajar impuestos, conceder cheques para fomentar la natalidad e incenti- YOLANDA CARDO EVOLUCIÓN DE CiU En porcentaje voto 50 45 40 35 30 25 46,6 45,7 46,2 40,9 37,6 30,9 31,5 27,7 ABC 1980 1984 1988 1992 1995 1999 2003 2006 var a los inmigrantes que se integren en la cultura catalana. La cuestión identitaria quedó en un segundo lugar, sabedor del cansancio que ese discurso ha generado entre los catalanes. Eso sí, Artur Mas empezó y acabó la campaña atribuyéndose la paternidad del Estatuto, mientras que el PSC desaparecía de la escena. El eclipse de Montilla tras el paso de astroZapatero por la campaña le dio la razón. Miquel Porta Perales Las apuestas arriesgadas Atrás quedaba una campaña en la que resultó fácil para los nacionalistas acusar los desastres del tripartito, pero que también ofreció apuestas arriesgadas, como prometer que no gobernaría si no consigue ganar las elecciones o que no firmaría con el PP ningún acuerdo estable. Mas reiteraba que quería gobernar solo porque así se garantiza un Ejecutivo fuerte y estable, sin hipotecas ni ataduras. Un Gobierno, decía el candidato convergente, que tenga autoridad política y moral, algo de lo que carecería un tripartito que no respetara al vencedor en las urnas. Sin embargo, Mas nunca ha UN AVISO PARA NAVEGANTES E l secreto del éxito de Convergència i Unió- -el camino lo marcó Jordi Pujol en más de dos décadas de poder autonómico- -está en el sincretismo. Un sincretismo- -la propuesta y discurso de Artur Mas, por ejemplo- -que combina pragmatismo y esencialismo. El pragmatismo de quien reivindica la po- lítica de las cosas- -buen gobierno, ayuda a la familia, pensiones dignas, control de la inmigración, infraestructuras, vivienda, innovación, educación, sanidad, seguridad, menos impuestos- -y un gobierno fuerte y estable que garantice el orden. El esencialismo de quien promete fortalecer y proyectar la personalidad nacional de Cataluña, de quien- -literalmente, con lágrimas en los ojos- -cierra la campaña electoral en el monasterio de Santa María de Ripoll- -cuna de la identidad y la monarquía nacional catalanas- de quién- -ante la tumba de Guifré el Pelós, a quien la leyenda atribuye la creación de la senyera con su sangre- -promete servir por siempre jamás a la patria catalana. Y ese doble mensaje que combina pragmatismo y esencialismo encuentra el te- rreno abonado en una Cataluña conformada por el nacionalismo que, además, padece los desastres del tripartito. De ahí- -aunque relativo- -el triunfo electoral. Más allá de la victoria está la cuestión de la hegemonía y el poder. El resultado electoral posibilita que Convergència i Unió recupere la hegemonía política e ideológica perdidas en los comicios anteriores. Esto es, la federación nacionalista está en condiciones- -si consigue formar gobierno- -de modelar Cataluña a imagen y semejanza de sus principios y prioridades. Sobre todo si su principal adversario entra en crisis al no cumplirse las expectativas. Y está, decíamos, la cuestión del poder. En pocas palabras, Convergència i Unió puede condicionar no sólo la política catalana, sino tam- bién la política española si alcanza- -como resulta previsible- -un pacto con Rodríguez Zapatero. Sin circunloquios, los escaños que Convergència i Unió tiene o puede tener en el Congreso serán fundamentales para que el PSOE conserve el poder y se desarrolle- -en política todo tiene su precio- -el nuevo Estatuto de Cataluña en clave soberanista. El éxito de Convergència i Unió, así como la hegemonía y el poder que pueda alcanzar o reciba del Gobierno central, tendría sus consecuencias. Verbigracia: el debilitamiento del actual marco constitucional, la búsqueda de un estatus político especial para Cataluña, la marginación de la identidad, lengua y cultura españolas de la mitad de los ciudadanos de Cataluña. Un aviso para navegantes.