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ABC JUEVES 2- -11- -2006 Narbona se alía con la Generalitat catalana en la batalla del precio del agua 11 PARTICIPACIÓN La abstención fue la gran triunfadora de las elecciones al ser la opción más votada CiU Vuelve a ser la fuerza con más apoyo y, como tal, debería ser la encargada de formar gobierno PSC Es el partido que más votos y escaños pierde y Montilla se convierte en el gran perdedor ERC Una Esquerra en declive vuelve a convertirse en la llave para la Generalitat rá en una posición más débil en comparación con 2003. En esa ocasión, Pasqual Maragall aportaba 42 diputados, frente a los 37 que ha obtenido Montilla. Bajo la supervisión directa de Zapatero, el Partit dels Socialistes de Catalunya- -que hace apenas cuatro meses forzó la renuncia de Pasqual Maragall y acometió una renovación interna sin precedentes- -depositó sus esperanzas en el ex ministro de Industria José Montilla, creyendo que podría movilizar a parte de los 400.000 abstencionistas que en las generales dan su apoyo al PSOE y en las autonómicas optan por quedarse en casa. El PSC pierde por octava vez consecutiva las autonómicas. Si bien en las dos convocatorias anteriores la pérdida por el número de escaños llevó apareada una victoria moral en número de votos, esta vez el descalabro ha supuesto la pérdida de más de 240.000 votos. Montilla no sólo no ha conseguido movilizar el voto socialista en su feudo, el área metropolitana de Barcelona, sino que que incluso ha perdido parte del que obtuvo Maragall en 2003. NOTAS AL MARGEN EL PASEÍLLO DE ZAPATERO Ni el ganador Artur Mas ha logrado el vuelco pro- convergente que pretendía ni las masas han acudido a celebrar en el umbral socialista las glorias del tripartito POSIBLES PACTOS Valentí Puig En escaños prenderse de un socio- -ERC- -por el camino y que culminó con la eliminación política de Pasqual Maragall. Si a Zapatero le apeteciera más intercambiar cromos con CIU- -la llamada socioconvergencia -el PSC le reportaría algunos disgustos. El PSC no se iría de perro faldero de CiU pudiendo presidir la Generalitat con los socios habituales del tripartito anterior. Seguramente Montilla piensa que podrá contener las veleidades de esos socios con más contundencia de la que no pudo manifestar Pasqual Maragall. Salvo un despegue de última hora de CiU en el recuento, Esquerra- -si es cierto que secretamente había fijado en unos ocho escaños la diferencia entre CiU y PSC para alterar su política de alianzas- -también se mantendría en el anfiteatro del tripartito, poniendo buen precio, mientras que los eco- comunistas suben y también querrán un tripartito que sea más suyo. Se vería si manda Carod o Puigcercós. Véase como el impacto del Estatut solo suscita indiferencia en la sociedad catalana real, en paralelo con una crisis de autoridad institucional que es consecuencia directa- -precisamente- -del desbarajuste protagonizado por tripartito. El abstencionismo no puede considerarse un partido político pero si resulta ser la voz de muchos. Al final quizás hayan pasado a otro estadio vital tanto el pujolismo como el maragallismo. En la Moncloa, el dilema entre tripartito y socioconvergencia habrá de atender a postulados aritméticos. No es lo mismo un paseíllo por Barcelona que demostrar un teorema. CiU ERC ERC 21 CiU 48 Total: 69 PSC 37 PP 14 ICV 12 C s 3 E Esquerra pierde 130.000 votos micios autonómicos. La gran sorpresa de la noche electoral fue la irrupción de CiutadansPartido por la Ciudadanía, que con tres diputados, ha sabido recoger el descontento y el hastío por la deriva nacionalista de la mayor parte de la clase política y especialmente por el largo y penoso debate sobre el nuevo Estatuto catalán. Desde hace catorce años no había entrado ninguna nueva fuerza política en la Cámara autonómica. El Partido Popular de Josep Piqué pierde un diputado y retrocede 80.000 votos. Los populares no pueden sumar mayoría con CiU. Los 48 escaños de los nacionalistas son insuficientes para que el partido de Artur Mas pueda permitirse gobernar en minoría con apoyos puntuales del PP. El descenso de Esquerra ha sido menor del esperado, si bien ha perdido más de 130.000 votos. Con una campaña de perfil bajo y sin estridencias, su candidato, Josep Lluís Carod- Rovira, se ha reconciliado con una parte del electorado que le dio la espalda en el referéndum del Estatuto. Aunque estará vigilado de cerca por su número dos Joan Puigcercós, Carod ha logrado un resultado suficiente para intentar recuperar las riendas del partido. La victoria de CiU tampoco ha venido acompañada de un incremento en su respaldo electoral, pues en términos absolutos, la federación pierde unos 100.000 votos, que le permiten alcanzar el 31,52 de los sufragios emitidos. Ciutadans, la formación no nacionalista inspirada por un grupo de intelectuales críticos con el sistema catalán, ha arañado tres diputados al PP y al PSC. En total, casi 90.000 votos fruto del desapego de los catalanes hacia su clase política. l ejercicio de la ciudadanía en Cataluña viene a ser comparable con un club de fútbol que continuamente hace reformas de ampliación en el estadio al tiempo que son más los socios que se dan de baja. Baja participación, parcelación por inercia del mapa electoral: síntomas de una sobre- exposición que afecta al uso del individual del voto. Ni el ganador Artur Mas ha logrado el vuelco proconvergente que pretendía ni las masas han acudido a celebrar en el umbral socialista las glorias del tripartito. Los dos grandes adversarios han pugnado durante toda la campaña por anularse, por reducir al otro a las sombras. Todo respira ese inmovilismo cuya única solución es que corra mucho el aire. La única novedad es el partido Ciutadans que irrumpe en contra de toda ley del silencio pero no se le ve mucho margen de maniobra en el nuevo parlamento autonómico. El PP de Cataluña requeriría de un nuevo paradigma estratégico y tal vez de una dirección renovada, pero lo más ostentoso es el escaso impacto que Zapatero tiene en los resultados de anoche, habiendo sido el valedor de la candidatura de José Montilla y contando con unos altos índices de popularidad personal en Cataluña. Fue Zapatero el valedor del Estatut en un afán de re- PSC ERC +I CV ERC 21 PSC 37 ICV 12 Total: 70 CiU 48 PP 14 C s 3 CiU PSC PSC 37 CiU 48 Total: 85 PP ERC 14 21 ICV 12 C s 3 Lo más ostentoso es el escaso impacto que Zapatero tiene en los resultados de anoche medar la posición de Azaña en la Segunda República. Según las apariencias, todo suma para la reedición del tripartito que Maragall trajo al mundo con Zapatero de ginecólogo. Ese ha sido un gobierno autonómico que tuvo que des- Euforia en CiU Aunque todo queda en manos de ERC, la euforia se apoderó ayer de la dirección y la militancia de CiU, que celebró la victoria en el Hotel Majestic. Artur Mas se había comprometido a renunciar a la presidencia de la Generalitat si obtenía menos escaños que los socialistas y, a diferencia de los comicios de 1999 y 2003, la candidatura de CiU no sólo ganaba al PSC en diputados, sino también en número de votos. Si Esquerra opta por reeditar el tripartito, el PSC queda- Más del 2 por ciento de los votos fueron en blanco Más de 60.000 votantes (un 2,03 por ciento) optaron por la papeleta en blanco en las elecciones de ayer, una cifra muy superior a la registrada en cualquiera de los siete comicios autonómicos celebrados hasta ahora desde 1980. Con el 99,97 por ciento de los votos escrutados, los blancos suponían 60.003, según los datos de la Generalitat de Cataluña. En las elecciones catalanas celebradas hasta ahora los porcentajes de voto en blanco habían variado desde el ABC. es Más información sobre las elecciones catalanas en especiales. abc. es 2006 elec ciones- catalanas index. html La pregunta del día: ¿estás de acuerdo con que el Gobierno de Cataluña esté formado por una coalición entre los dos partidos más votados? Opina en abc. es 0,49 por ciento en 1984 al 1,17 por ciento en 1992. En los comicios de noviembre de 2003 votaron en blanco 30.212 electores, lo que supuso el 0,91 por ciento del censo. En el referéndum sobre la reforma del Estatuto de Autonomía celebrado el pasado 18 de junio, los votos en blanco fueron 137.207, un 5,29 por ciento. Al altísimo porcentaje de voto en blanco hay que sumar el 0,45 de los votos, que fueron nulos, y la alta abstención, que superó el 43,23 del sufragio con derecho a acudir a las urnas. Diversas fuentes interpretan este récord de voto en blanco como un castigo a los partidos que han gobernado esta última legislatura.