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96 MIÉRCOLES 1- -11- -2006 ABC GENTE www. abc. es gente Martirio: La fusión es inevitable La cantante onubense vuelve al bolero con un disco, Primavera en Nueva York en el que ha rescatado canciones poco transitadas y las ha pasado por el tamiz de una banda neoyorquina de jazz POR JULIO BRAVO FOTO: SIGEFREDO MADRID. Hace veinte años que nació Martirio. Maribel Quiñones llevaba ya un tiempo sobre los escenarios (a bordo de grupos como Jarcha o Veneno) pero un buen día añadió a su atuendo unas gafas negras y una llamativa peineta y decidió poner pinceles de modernidad en un género que entonces se asomaba a menudo con acentos rancios. Estoy mala fue su carta de presentación, el disco con el que llamó la atención del público y que suponía un insólito intento de unir copla, pop y rock. Veinte años después, Martirio ha vuelto a la cocina para elaborar otro plato lleno de sabores diferentes: Primavera en Nueva York es un disco de boleros antiguos y poco transitados grabado en la ciudad de los rascacielos con un selecto puñado de músicos de jazz. Nat Chediak, colaborador habitual de Fernando Trueba en cuestiones musicales, se ha encargado de la producción. He tenido la suerte inmensa de trabajar con unos músicos de una calidad extraordinaria- -dice Martirio- yo no conocía Nueva York, y me he quedado fascinada por la cantidad de razas, por la mezcla humana que hay, y que se traspasa a la música. Me he encontrado además a unos músicos que además de ser fabulosos han estado siempre entregados, que han mostrado un total respeto hacia mí y con los que he tenido una experiencia de una desnudez y una frescura muy poco habituales. Estábamos todos en el mismo barco, y se ha grabado prácticamente en directo, lo que le da una vida muy especial al disco Primavera en Nueva York es un disco de boleros y es también un disco de jazz. Lo más difícil, asegura la cantante, ha sido escarbar en un re- Martirio, en la presentación de su catálogo de amorología como ella define a su disco pertorio poco trillado. Queríamos canciones que no fueran conocidas, que fueran joyas escondidas. Hemos tardado seis meses en confeccionar el repertorio, porque tenían que ser además canciones que conformaran una unidad y que yo pueda cantar. Yo soy incapaz de cantarle al rencor. El disco es un catálogo de amorología, un reloj por el que transitan las distintas horas y las diferentes etapas del romance. Siempre hay uno que concuerda con tu estado de ánimo, uno que te toca de cerca. Es una historia maravillosa para llevarse al teatro Y en eso está, porque para Martirio es el escenario el lugar donde más disfruta, donde encuentra mayor placer como artista. Martirio es, desde hace dos décadas, una luchadora incansable en favor de la fusión. Es mágica, necesaria e inevitable- -dice convencida- A la copla no le hacía falta el jazz, claro, pero unirlos no ha hecho sino enriquecerlos mutuamente. Y eso es lo que ha de buscar el artista: crecer, aprender, enriquecerse... En este disco, donde hay temas de músicos como José Antonio Méndez, Mercedes Fernández, José Félix Reina, Frank Domínguez o Marta Valdés, el bolero deja de ser, dice, una balada con maracas para convertirse en una balada universal Sobre el momento actual de la copla, dice que es maravilloso; en otros tiempos hubiera sido impensable el fenómeno de Buika No está muerto, asegura, desde el punto de vista creativo: hay clásicos imperecederos, pero escuchamos canciones de Serrat o de Javier Ruibal que son perfectamente coplas de nuestro tiempo