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90 MIÉRCOLES 1- -11- -2006 ABC DEPORTES www. abc. es deportes El Chelsea sale respondón El Barcelona se adelanta dos veces en el marcador, pero no es capaz de matar un partido de alta tensión y se complica su futuro en la Champions ENRIQUE ORTEGO BARCELONA. Partido grande. Inmenso. No de alta calidad futbolística, pero sí de esos que enganchan por su tensión, su tiesura, su vigor. Digno de un gran campeón y de un ambicioso aspirante. Irremediablemente, estos Barcelona- Chelsea, o viceversa, se han convertido en algo más que un partido de fútbol. Están unos y otros picados. Comienzan a odiarse. Extrañamente soliviantados para no ser un duelo nacional, los partidos nacen salpicados y según avanzan se embarran y envenenan de mala manera hasta el punto de provocar medio centenar de faltas y diez tarjetas. Ninguno quiere perder y luchan por la victoria como si fuera el día del juicio final. Golpe a golpe, metro a metro. Balón a balón. El roce provocado por los seis duelos directos en tres años ha provocado todo menos cariño. La presencia del omnipresente Mourinho- -que tiene la facultad de despertar la polémica ya calle o ya hable- -y la importancia de los puntos en juego tensaron la cuerda desde el primer suspiro. Ni el tempranero gol de Deco calmó los ánimos. Todo lo contrario. Encolerizó aún más al Chelsea, que al ver que debía improvisar un guión no previsto optó por buscar la desestabilización del enemigo como primera respuesta, para después llevar la contienda a donde más le convenía. Al terreno físico. Al intercambio de golpes. A un ida y vuelta en el que el Barça se siente incómodo porque no es lo suyo. trastocó demasiado los posicionamientos de uno y otro. Se retrasó el Barça quince- veinte metros, los suficientes para que su presión ya no fuera en los tres cuartos de campo y tuviera menos incidencia en el juego. No se volvió a sentir cómodo el campeón el resto del partido y cuando lo parecía porque no quedaba tiempo y el aspirante estaba medio rendido, llegó el gol de Drogba que le complica el futuro de mala manera. Marcas estrechas. Motta- -la novedad de Rijkaard- -pegado a Ballack, y Xavi y Deco tan atentos a Lampard y Essien como a la inversa. Ya se sabe que sin balón, el Barça se atasca y las interrupciones provocadas por el teatro del Chelsea- -gran actor Drogba- -acentua- Barcelona Chelsea Barcelona (4- 3- 3) Valdés; Zambrotta, Márquez, Puyol, Gio; Xavi (Iniesta, m. 82) Motta (Edmilson m. 56) Deco; Messi, Gudjhonsen (Giuly, m. 76) y Ronaldinho. 2 2 Chelsea (4- 4- 2) Hilario; Boulahrouz (J. Cole, m, 74) Carvalho, Terry, A. Cole; Essien, Makelele, Ballack (Paulo Ferreira, m. 90) Lampard; Drogba y Robben (Kalou. 72) Árbitro: Farina (Italia) Amarillas a A. Cole, Essien, Lampard, Robben, Terry, J. Cole, Motta, Gudjhonsen, Messi y Edmilson. Goles: 1- 0. m. 3: Deco. 1- 1. m. 52: Lampard. 2- 1. m. 57: Gudjhonsen. 2- 2. m. 90: Drogba. ron más la situación. Valdés se convirtió entonces en el salvador. Dos paradones en un minuto permitieron a su equipo llegar al descanso con ventaja, pero era evidente que sufría fuera de su ámbito natural de posesión de balón y dominio territorial. Metió una marcha Mourinho a su vuelta del descanso. Robben dio el enésimo aviso y Valdés volvió a ser protagonista, pero nada pudo hacer, sin embargo, inmediatamente después ante un remate de Lampard, que sin ángulo, se las ingenió para colocar el balón en el palo largo y empatar el partido. La situación se antojaba crítica. El Chelsea crecía y el Barça empequeñecía. Entonces apareció él. Ronaldinho. Por fin. Escorado a la izquierda, desaparecido hasta entonces, se sacó de su empeine exterior un centro a lo Cruyff. Un balón de esos que invita al remate y al gol. Allí donde suele aparecer el añorado Eto o, surgió Gudjhonsen y sólo tuvo que empujar. Milagrosa acción. Tanto que el Barça, conocedor que era una noche enrevesada, se quiso agarrar a ella hasta el final como el náufrago a un salvavidas. El Chelsea lo intentó con los cambios a la desesperada de Mourinho y lo mismo que el equipo azulgrana había encontrado su resquicio, Drogba encontró el suyo en los minutos de prolongación y plantó las tablas en una guerra que a buen seguro no ha cubierto su última batalla. Barça y Chelsea tienen mucha más cuerda. El impasible Rijkaard pierde los papeles con Farina ENRIQUE YUNTA BARCELONA. Habrá que creer al árbitro, por aquello del beneficio de la duda. Pero el Camp Nou enloqueció a los 36 minutos cuando Stefano Farina, colegiado italiano encargado de dirigir el clásico europeo, mostró la tarjeta amarilla- -se forró- -a Ashley Cole, jugador que pierde la cabeza con frecuencia y que se excedió con el marcaje a Messi, rayando la violencia en alguna actuación fuera de lugar. Todos, hasta los jugadores del Chelsea, se pensaban que era la segunda y, por consiguiente, que diría aquel, la roja. De cajón, amarillo más amarillo igual a rojo. Saltó Mourinho- -pasó de la prensa española tras el partido- -enervado desde el banquillo, creyendo que, de nuevo, se quedaba con diez en un partido contra el Barcelona. Él que alardea de que once contra once jamás ha perdido contra los azulgrana, ya trajinaba la coartada para luego justificar el resultado. Pero no. El juez transalpino indultó al lateral inglés y se intuye que la primera amarilla que todos atribuyeron a Cole se la adjudicó a Lampard, pero no se sabe porqué- -minuto 27- Al parecer por protestar al asistente, algo que corroboraron luego las cámaras. Farina inocente, aunque no libre de caldear el ambiente, pues se montó una buena en el lateral, con técnicos y suplentes enzarzados como de costumbre. ¡Qué ganas se tienen! Pero claro, son pocos los que acuden al campo y cuentan con el privilegio de la caja tonta, por lo que la confusión fue en aumento al descanso, tiempo reservado para tertulias improvisadas y bocadillos de butifarra catalana, los quince minutos sagrados de rigor. El recital tarjetero de Farina, actor protagonista de la obra de ayer, fue castigada por el aburguesado público del Camp Nou, ayer más excitado de lo habitual. Como Rijkaard, que ofreció una desconocida versión protestando fuera de sí la labor del trencilla. Ante los medios se moderó, aunque lamentó la confusión con Cole y el exceso de tiempo extra. A destacar que Gudjohnsen sufre una lesión en la cola del astrágalo del tobillo izquierdo y se perderá varios partidos. Cruz vuelve a salvar al Inter al marcar en Praga Levski, 0; Werder, 3. Goles de Mihailov en propia meta, Baumann y Frings. Bayern, 0; Sporting, 0. Spartak, 0; Inter, 1. Gol de Cruz en el primer minuto de partido. Liverpool, 3; Burdeos, 0. Tantos de Luis García (2) y Gerrard. Los ingleses ya están clasificados. PSV, 2; Galatasaray, 0. Goles de Simons y Kone. Roma, 1; Olympiacos, 1. Gol de Julio César. Luego, empató Totti, que también falló un penalti. Valdés paró más que Hilario La puesta en escena de los de Stamford Bridge, sospechosamente vestidos de blanco y con la ausencia de Shevchenko, que no se sentó ni en el banquillo, ya sembró un bisbiseo de inquietud en un Camp Nou lleno como en las grandes ocasiones. Sería temerario decir que el inmediato gol de Deco atolondró al Barça porque ponerse por delante tan pronto no puede ser negativo, pero sí es verdad que El árbitro alteró al personal al mostrar dos tarjetas a Ashley Cole, aunque la primera recayó en Lampard