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82 CULTURAyESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 1 s 11 s 2006 ABC Presentan en Madrid las obras ganadoras del Ateneo de Sevilla y Ateneo Joven ABC MADRID. La escritora Eugenia Rico, ganadora del premio Ateneo de Sevilla con El otoño alemán contó con el escritor Luis Landero para presentar esta novela, de la que éste dijo que poseía talento, vida, encanto y belleza inmoral También se presentó ayer la obra que ganó el Ateneo Joven, El ingrediente secreto primera novela de Vanessa Monfort. Ambos títulos, han sido editados por Algaida, informa Efe. Eugenia Rico (Oviedo, 1972) explicó que El otoño alemán era su novela más ambiciosa fruto de quince años de trabajo. Una novela en clave de misterio, donde el detective es el propio lector, que cuenta la historia de una protagonista que pertenece a una generación de españoles que fueron a estudiar a Alemania con la beca Erasmus, en el año y momento que cae el muro de Berlín, y que ve cómo, con un crimen por medio, empiezan a surgir nuevos muros fuera y dentro de sus vidas. La historia trata de una fascinación y una frustración por Europa con toda la cultura centroeuropea por medio. José Manuel Caballero Bonald en una imagen de archivo GONZALO CRUZ Caballero Bonald: En el corazón hay cosas que nunca estarán claras Un Congreso y una exposición celebran los ochenta años del poeta jerezano JESÚS GARCÍA CALERO MADRID. En los tiempos del carné por puntos, a José Manuel Caballero Bonald le van las infracciones. Incluso ha incurrido en la insólita infracción de acumular premios en los últimos dos años. Fue aparecer su celebrado Manual de infractores -una lección de depuración estilística e inteligencia vital- -y comenzar a llover: el premio Nacional de las Letras, el Reina Sofía de Poesía, y el más reciente Nacional de Poesía, precisamente por ese libro. Caballero Bonald cumplirá los 80 años el próximo 11 de noviembre, aunque eso no sea estrictamente una infracción. Pero la cultura española quiere celebrarlo por todo lo alto y para ello se han compinchado un buen puñado de amigos e instituciones que, ayer mismo, se reunieron en Madrid y anunciaron un congreso que analizará su obra, la exposición y una gran fiesta que han proyectado entre el 7 y el 11 de noviembre. El Congreso se desarrollará bajo el lema Summa vitae título del primer poema de Manual de infractores La ministra de Cultura, Carmen Calvo, abrirá la celebración. Ayer, en la sede de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, Caballero Bonald estuvo rodeado de amigos, entre los que destacaba Ángel González, y afirmó que espero que no me den más premios en dos o tres años porque si no algunas personas me van a dejar de querer aunque, preguntado por su posible candidatura al premio Cervantes, concedió que no sería mal regalo de cumpleaños partidarios de la felicidad. Una atmósfera de sombras Para Luis Landero, El otoño alemán es la mejor obra de Eugenia Rico. Una obra magnífica que tiene, además, algo mágico, que es el tono. Posee un tono sincero, ardiente, refinado, muy calibrado, con una atmósfera de sombras como El gran Gastby Parece que a todo el relato le envuelve una niebla. Una obra moral, que recuerda a los cuentos de Chejov apostilló. Por su parte, la periodista y autora teatral Vanessa Montfort explicó que su libro intenta conciliar a dos generaciones de españoles y cerrar heridas. En la novela, Montfort cuenta la historia de una generación, la suya, que nació en 1975, a través de una protagonista, Eva Alcocer, joven escenógrafa que se ve forzada a volver a casa de su padre, quien le descubre un secreto que lleva tiempo ocultando, un secreto que les hará compartir sesenta años de vida y sesenta años de la historia de España. Un viaje en el que asistirá al desplome de mitos políticos y verdades asumidas hasta reconstruir no sólo la historia de su familia sino su propia historia. He querido conocer y plasmar desde el punto de vista de mi generación la historia para contribuir a la conciliación y superar este trauma del pasado concluyó. Celebración Los próximos días 8, 9 y 10 de noviembre, medio centenar de expertos analizarán la obra del poeta en su Fundación de Jerez El congreso coincide con una exposición itinerante que arrancará del palacio de Villavicencio, del Alcázar jerezano Los actos están organizados por la Fundación que lleva su nombre, el Ayuntamiento de Jerez (Cádiz) y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales en reconocimiento a su labor creativa -Vivir es ver volver, decía Azorín, pero no hay que conformarse. ¿Las cosas que se van, que se van para irse, dan más vida? -El último verso de un poema mío dice así: Mientras más envejezco más me queda de vida No es una paradoja, es una verdad de Perogrullo. -Se aclaran la mirada, con la edad, y las ideas, tal vez, pero intuyo que el corazón no se aclara. -No sé, yo siempre ando discutiendo conmigo mismo. Seguro que ahora, de viejo, tengo las ideas mucho más claras que cuando era joven, hace ya un incalculable número de años, pero sigo discutiendo conmigo mismo. Hay cosas que nunca estarán claras del todo. -Hoy dijo que se siente abrumado por tanto agasajo, aparte de agradecerlo. ¿No le gustaría esconderse un poco, perderse en Argónida? -No, ahora no me gustaría esconderme ni en Argónida ni en ningún otro sitio. Sólo me escondo o procuro no ver a nadie cuando estoy deprimido y ahora no lo estoy. Yo también pierdo a veces la fe en las palabras, pero de pronto un día la recupero y vuelvo a las andadas -Algo en nosotros no quiere aceptar que existe el tiempo. -Eso del tiempo es una cabronada. Como suele decirse, cuando te quieres dar cuenta, ya ha pasado. -No ha perdido la fe en las pala- ¿Qué va a hacer con 80 años que no haya hecho antes, para celebrarlo? -Ni idea, no tengo nada previsto. Tampoco creo que cumplir 80 años merezca ninguna clase de celebración, yo creo que es más bien un motivo de alarma. mear esta mañana. ¿No da la impresión de que la transgresión asusta más en el siglo XXI que hace unas décadas? -Pues sí, veo por ahí mucho gregrario, mucho adicto a la obediencia ciega, mucha gente apocada, domesticada... Eso es un pésimo síntoma. La sumisión, el gregarismo son enemigos irreconciliables de la libre circulación de las ideas y de los bras. ¿Cómo conseguirlo en un mundo tan palabrero? -No, qué va... Yo también pierdo la fe en las palabras de cuando en cuando. Tampoco siento entonces necesidad de escribir, incluso prefiero no hacerlo. Lo que pasa es un día, de pronto, recupero esa fe y vuelvo a las andadas. -Algo que nunca escribirá. -Nunca escribiré nada que se contradiga con lo que pienso. Hay poetas jóvenes que parecen más viejos se le oyó bro-