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62 AGENDA Tribuna MIÉRCOLES 1 s 11 s 2006 ABC Gonzalo López Alba UN ARCHIPIÉLAGO DE LOBOS SOLITARIOS En la precariedad laboral de los periodistas está el eslabón más débil de un oficio convertido en profesión con candilejas S OSTIENE Juan Cierco, en el estupor de quien acaba de volver a casa después de quince años contándonos lo que pasa por el mundo, que el periodismo en España ya no está protagonizado por periodistas (ABC, 16 10) Permíteme, apreciado compañero y colega, que te cuente lo que ha pasado durante tu ausencia. Todo empezó a fraguarse mucho antes de tu marcha. Hace ya más de veinte años, Cándido escribió El establo: último ejemplar un artículo con hálito premonitorio: En el año dos mil y pico los niños españoles también iban al zoológico El padre de Pepín Cartapacio, dijo a su hijo: Ahora voy a enseñarte el último ejemplar de una especie que fue salvaje, luego se hizo doméstica y finalmente desapareció, porque muy raramente se reproduce en cautividad El cartel decía: Periodista En un momento en que se quedó quieto, con los ojos perdidos, vio lágrimas en su rostro. Llora en silencio dijo el padre de Pepín. Como los ciervos cuando los hieren de muerte T odo empezó cuando se impuso una cultura en la que la conmoción se ha convertido en la principal fuente de valor y estímulo del consumo (Ante el dolor de los demás, Susan Sontag) y el mundo comprendió que la información es un gran negocio que la verdad no es importante y que ni siquiera la lucha política es importante; que lo que cuenta es que cuanto más espectacular es la información, más dinero podemos ganar con ella (Los cínicos no sirven para este oficio, Ryszard Kapuscinski) Todo empezó cuando los periodistas renegaron de vestir el humilde- -pero digno- -mono de un oficio tan antiguo como los primeros testimonios de la historia de la Humanidad para trajearse de profesión con candilejas, y sucumbieron a los cantos de sirena de la notoriedad y el dinero, olvidando- -con alevosía- -que los medios de comunicación se llaman así porque son medios y no protagonistas- -menos aún predicadores propios de tiempos de guerra o del siglo XVI, cuando el insulto era el aderezo aceptado del debate intelectual (Del amanecer a la decadencia, Jacques Barzun) y que uno de los elementos primordiales del ejercicio ético del periodismo es no considerarlo como un medio para ha- cerse rico (Kapuscinski) Allá donde estés, admirado Cándido, lamento tener que informarte de que tus advertencias, como temías, han caído en saco roto. La razón es menos de la mitad de las cosas; y tener la razón, ni una cuarta parte (La guerra de Galio, Héctor Aguilar Camín) Y es que, aunque tú ya lo sabías, un hombre gris, ordenado en sus pasiones por la envidia y el rencor, puede llegar muy lejos en la vida (La conspiración de la fortuna, Aguilar Camín) Y los grises abundan en el periodismo, aunque no todos- -y son cada vez más- -los que anidan y medran en él son periodistas. No para mí, porque yo sólo me reconozco en el colega Pereira: Yo no soy ni de los de ustedes ni de los de los otros, prefiero actuar por mi cuenta, por otra parte, no sé quiénes son los suyos y no quiero saberlo, yo soy un periodista (Sostiene Pereira, Antonio Tabucchi) o, si lo prefieren más descarnado, parafraseando a un personaje de La conspiración de la fortuna, yo sólo me reconozco en el periodista que se comporta como una puta que no se deja comprar Yahí- -enlaprecariedadlaboral- -está el eslabón más débil del que se nutre una conspiración suicida pilotada por empresarios, gerentes y directivos, con los periodistas en el anuente papel del colaborador necesario. Cuando tú te fuiste, querido Juan, España vivía aún una explosión natalicia de periódicos, televisiones, radios... y vuelves cuando en Madrid hay menos periódicos de los que nunca hubo, en las televisiones se produce con subcontratas, la mayoría de los fotógrafos trabajan en régimen de colaboración a la pieza y en las radios y televisiones se siguen pagando los salarios más bajos para compensar los sueldos millonarios de las estrellas y los emolumentos de los tertulianos- -300 euros brutos por actuación en RNE y 1.000 en 59 segundos de TVE (más de lo que gana al mes un redactor de alguna cadena privada de televisión) Cuando tú te fuiste, los periodistas aún querían conseguir exclusivas o contar las cosas mejor que nadie, y se hacían a sí mismos, pasando por distintos medios y aprendiendo algo en cada uno; y vuelves cuando los recién licenciados quieren ser presentadores de televisión, tertulianos, jefes o editorialistas; vuelves cuando los medios han consolidado los másters como instrumentos para fabricar periodistas a su medida y los han convertido en la única vía de acceso a un puesto de trabajo- -con suerte y previo pago de seis mil o nueve mil euros- Cuando tú te fuiste, era excepción el que a los treinta no tenía un horizonte laboral razonable; vuelves cuando a los treinta han agotado todos los contratos de prácticas y a lo más que pueden aspirar es a ingresar en el club de los mileuristas cuando han visto cómo algunos colegas lograban la anhelada estabilidad después de vender su alma prostituyendo su firma- -el único patrimonio del periodista- -en informaciones tan falsas como sometidas a los intereses bastardos del negocio Cuando tú te fuiste, el mérito profesional se conquistaba en la calle y se reconocía en la información que acreditaban los acontecimientos; vuelves cuando se conquista en los despachos y se reconoce en la ostentación de fidelidad al director de turno o en la figuración de ser el comisionado de algún cen- tro de poder. Cuando tú te fuiste, la norma era que los jefes eran Jefes y se preocupaban por mejorar las condiciones de trabaio de sus subordinados; vuelves cuando proliferan los que sólo se preocupan de ascender en el escalafón jerárquico- -el mecanismo pautado para mejorar la retribución- Cuanto tú te fuiste, aún quedaban jefes que incitaban a los redactores a discutir, pelear y defender sus informaciones; vuelves cuando el que lo hace es considerado un incordio olvidando que nada enriquece más que el contraste de pareceres. Cuando tú te fuiste, a veces se vendían los periódicos con el reclamo de algún regalo; vuelves cuando lo único que- -aún- -no se vende para poder envolverlo en papel del periódico es un pollo asado. Cuando tú te fuiste, los medios exigían dedicación exclusiva a sus profesionales; vuelves cuando los alientan- -si no los empujan- -a ser tertulianos, porque lo que se pague de otra caja no saldrá de la suya, aunque el pluriempleo deteriora la calidad- -amén de ser profundamente insolidario- Cuando tú te fuiste, las tertulias eran en muchos casos fondos de reptiles encubiertos y un fraude a los que las escuchan creyendo que hablan expertos en lo imposible: en todo; cuando vuelves, esto sí, sigue como lo dejaste, si no peor- -hay quien las ha convertido en su modo de vida, quien sólo busca un complemento para un salario que se le queda corto o una ventana de proyección profesional, pero se apuñala para ser tertuliano y se reparten cuotas por medios en un juego de intereses personales, políticos y empresariales- Cuando tú te fuiste... Salvo rarezas los periodistas de aquel mundo no habían cultivado el orgullo por la autonomía, que es la base de su independencia y, al final, de su verdadero poder. Nuestra prensa no era un archipiélago de lobos solitarios, seguros de su fuerza, sino una manada de perros amaestrados, incapaces de buscar su propio alimento. Lamían la mano que les daba de comer y mordían lo que ella les mandaba (La conspiración de la fortuna) Antes de hacer la maleta ligera, como Pereira, quizás aún valga la pena intentar construir ese archipiélago de lobos solitarios sabiendo que la conquista de cada pedacito de nuestra independencia exige una batalla (Kapuscinski) Sabiendo también que este oficio es nuestro, no suyo- -y somos más- y antes que de nadie, de todos aquellos que nos creen cuando les decimos: Así son las cosas y así se las contamos glopez abc. es