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56 MADRID MIÉRCOLES 1 s 11 s 2006 ABC AL DÍA SE DICE, SE COMENTA Los pasillos de la Casa de la Villa fueron ayer testigos de los dimes y diretes de los concejales socialistas y de IU. En ambos casos cambia el equipo que dirigirá sus destinos, al menos hasta las próximas elecciones. Entre los primeros, el protagonista involuntario fue Pedro Sánchez, conocido por su vinculación personal y profesional con Miguel Sebastián. El malestar existente en el Grupo Socialista no impidió a algunos hacer una aproximación a quien se presupone un cierto papel tras el aterrizaje del nuevo candidato socialista. En cuanto a los concejales de Izquierda Unida, la llegada de Ángel Pérez ha provocado un desánimo general. Aún no aciertan a entender la caída en desgracia de Inés Sabanés, respetada incluso por sus adversarios políticos. Ayer pudo percibirse el mal ambiente en una formación que ve relegada la labor de oposición de toda la legislatura. CARTAS DE LOS LECTORES Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid Por fax: 913 203 356. Por correo electrónico: cartas abc. es ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepase el espacio destinado a ellas. Manuel de la Fuente Día de todos los Santos Otro año sin poder visitar a mis difuntos, y ya van dos. No es que me encuentre lejos de mi lugar de origen; de hecho, casi puedo ver el cementerio desde mi casa. Pero la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Coslada quitaron la rampa que existía en el único camino que conduce al camposanto de mi localidad para colocar una escalera. Desde entonces las personas con problemas de movilidad de Coslada, no podemos transitar por esta zona. ¿Cuántos años más tendrán que pasar, para que sen den cuenta de su error y vuelvan a hacer el camino utilizable para todas las personas? Gregorio Esquinas Padin DIFUNTOS B ien metidos ya en harinas del siglo XXI sorprende y estimula que Madrid siga siendo tierra de contrastes. Porque no deja de ser curioso que en una ciudad que apenas si manifiesta el más mínimo respeto por los vivos (casi parecemos parisinos, de pura antipatía entre nosotros) en fechas como éstas (por lo menos) alguien sienta aún cierto respeto por los muertos. No hay que irse muy lejos, basta con escaparse allende la M- 30 (o lo que queda de ella) y acercarse a los camposantos, ya sea San Isidro, ya sea la Almudena, para ver al gentío bien provisto de claveles y gladiolos, bien surtido de arreglos naturales, e incluso sobrenaturales, como las imperecederas flores de plástico, ciertamente espantosas, pero que garantizan una duración cuando no infinita que sería lo suyo en estas circunstancias, sí al menos mayor y más florida que ésos centros de flor cortada a los que la primera chubascada del invierno se lleva por delante. En este panorama, nuestros deudos y los que fueron nuestros convecinos duermen el sueño de los justos ajenos ya (es de suponer) a los tejemanejes de don Alberto y del pretendiente don Sebastián. Ajenos también a la doble fila (todo se andará, donde caben dos caben tres) ajenos (los hay con suerte) a la pesadilla de las ya inminentes Navidades, y libres y eximidos (vaya chollo) de tenerle que comprar lotería al mismo que nos hace la vida imposible en la comunidad de vecinos. Nada más lejos del ánimo de uno que el dejar este valle de lágrimas para incorporarse al vecindario de la eternidad, y tocamos madera. Pero no vean lo hostiles que llegan a ponerse las cosas a este lado, que si un día para mi mal viene a buscarme la Parca, alguno (no yo, insisto) se lo pensaría. La verdad es que yo por unas horas de silencio pagaría, y que quede entre nosotros, no vaya a ser que lo lea algún que otro pocero y también privaticen el silencio. Pero lo que no acabo de entender es como nadie ha caído en la cuenta de recalificar nuestros cementerios. Será cosa de supersticiones y atavismos. Qué pena, con lo bien que iban a quedar las ánimas jugando al golf. Por hoyos no iba a quedar, desde luego. Obras en la capital Señor Alcalde: Hace aproximadamente 38 años que salí de mi Madrid querido y la primera impresión que recibí al volver, es la de una ciudad por la que había pasado una guerra y estaba en periodo de reconstrucción. Intentando recabar información sobre lo acontecido en mi ciudad con familiares y amigos, me dijeron que usted y su equipo de gobierno el cual dirigen este ayuntamiento, se había propuesto remodelarla y modernizarla, creo que la idea es maravillosa. Como madrileño que soy me veo en el derecho de aportar mi opinión: creo que debería realizar sus proyectos con orden, co- menzar uno y a su terminación, empezar el siguiente. Si no lo hace así me temo que a los madrileños nos va a suceder lo que a los barceloneses con la Sagrada Familia, un buen día empezada pero nunca terminada. También quisiera decirle que no siento predilección por ningún grupo político, solo opino esto porque pienso que le va a ser muy difícil terminar sus maravillosos proyectos antes de que acabe su mandato. Por consiguiente si usted no fuese reelegido las próximas elecciones, aunque sinceramente sus ideas son buenas, el que llegase a la alcaldía, con toda seguridad no serían del agrado del recién llegado y volveríamos a tener a mi querido Madrid en el retroceso. O sea, en el caos. También creo que es usted un hombre afortunado al ser alcalde de una capital española, porque de serlo de alguna otra capital de Europa estoy seguro que la economía de Madrid ya mermada gracias a el despilfarro en estas obras, se vería bastante más mermada por las indemnizaciones que tendría que pagar por accidentes de viandantes que recorren a diario las calles de nuestra ciudad, producidos por los innumerables obstáculos. José Rodríguez Otra de atascos Con los atascos pasa, en mi opinión, como con la sequía: nadie se preocupa de establecer políticas a largo plazo, nadie planifica una política coordinada entre Administraciones. Y pagamos los ciudadanos. Roberto L. González DE SAN BERNARDO Don Juan en Alcalá. Don Juan en Alcalá 2006 se estrenó ayer en la Huerta del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, con un montaje dirigido por Santiago Sánchez, director de la compañía L om Imprebís. Hoy habrá una nueva sesión a las 19.00 DIMES Y DIRETES David Ortega Vicerrector de la Universidad Rey Juan Carlos NIVEL INSTITUCIONAL esde hace bastantes meses percibo con creciente preocupación un marcado deterioro de la vida democrática española, que tanto esfuerzo ha costado conseguir, especialmente a la generación anterior a la nuestra. No podemos ni debemos hacer dejación de nuestra responsabilidad política, cada D uno desde su ámbito particular de influencia. Los países más democráticos y avanzados disfrutan de un imprescindible nivel institucional que implica que, al margen de la legítima disputa política, existen unos mínimos principios y actitudes comúnmente aceptados y respetados por todos. Lamentablemente en el actual panorama político español no percibo ese deseable y democráticamente necesario- -no se olvide esto- -mínimo nivel institucional. La crítica, siempre constructiva, afecta a todos. Un país con una democracia madura llega a los pactos precisos en las denominadas cuestiones de Estado, por el hecho de que está en juego el futuro de esa nación. La práctica democrática y el mínimo nivel institucional no nacen desde luego de determinadas acciones antidemocráticas, que son germen de enfrentamientos y tensiones innecesarias. No parece muy democrático regalar preservativos con el lema fóllate a la derecha como proponen las juventudes de IU- IC. Actitudes de semejante nivel democrático y de enfrentamiento están de sobra. Más preocupante me parece, especialmente por la quiebra institucional que implica, que porque un órgano constitucional, nada más y nada menos, como el Defensor del Pueblo (artículo 54 C. E. cumpla con sus funciones reguladas en la propia Constitución (artículos 161.1. a) y 162.1. a) se plantee ¡su reprobación! Amén de soportar el desplante de CiU, ERC, PNV e IU- ICV en la presentación anual de su In- forme en el Congreso. El problema de fondo que padece la política española es la existencia, y el excesivo peso en la política nacional, de unos partidos nacionalista que cada vez muestran con mayor claridad su profundo déficit de vida democrática, esto es, cuando para la consecución de sus objetivos nacionalistas pasan por encima de los principios esenciales de la democracia y del Estado de Derecho (respeto al principio de constitucionalidad y de legalidad, a las decisiones judiciales y a la voluntad de las mayorías) Ante esta realidad, Gobierno y oposición tendrán que anteponer los intereses de todos a los de una parte, y por razones de pura lógica política, el peso principal recae en quien ejerce y tiene la responsabilidad del poder.