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ABC MIÉRCOLES 1 s 11 s 2006 Elecciones catalanas ESPAÑA 19 CiU: la única alternativa al tripartito PSC: el voto útil para un gobierno de izquierdas ERC: menos estridencia de vuelta a la equidistancia PP: el partido de la resistencia ICV: la izquierda que sube y que dice no a CiU CiU ha marcado el ritmo de una campaña con pocas sorpresas y escasos efectos sobre las encuestas de intención de voto. Su agresivo arranque, con técnicas de márketing hasta ahora inéditas- -distribución masiva de un DVD sobre las crisis del tripartito o la firma ante notario de sus compromisos electorales- permitió a Artur Mas entrar con un cierto relajo en la recta final de la campaña, donde el tono institucional, o condescendiente, sustituyó a la arrogancia de los primeros momentos. Así, el candidato de CiU ha combinado el espectáculo mediático con el discurso responsable. Abundar en el desastre del tripartito ha sido el recurso fácil, pero también ha habido apuestas arriesgadas como prometer, ante el notario, que no gobernará si no gana las elecciones o que no firmará con el PP ningún acuerdo estable. El voto útil ha sido el eje de todos los mensajes socialistas en la recta final de la campaña electoral socialista. José Montilla es el único que puede garantizar que no habrá un gobierno de derechas ni un frente nacionalista en la Generalitat, y Joan Saura, la otra opción de izquierda, no será conseller si el PSC no gana Aunque el miedo a CiU se ha visto superado en las últimas horas por un temor mayor: la abstención en el cinturón rojo de Barcelona, esto es, en el granero de votos del PSOE. Zapatero, Montilla, Maragall y cualquier socialista con un micrófono han repetido en las últimas horas de campaña las llamadas a la movilización con el viejo grito de ¡que viene la derecha! Un argumento tan manido como efectivo, que llega acompañado de la promesa de libros de texto, dentista, podólogo, gafas y audífonos. Casi nada. A diferencia del tono gesticulante que ha marcado la trayectoria de ERC en los últimos años, la formación independentista ha optado por cierta contención. La autodisciplina que se han aplicado sus líderes es la respuesta a la desorientación- -y desplome en la intención de voto- -que sufrió su electorado después del proceso estatutario, donde el no al Estatuto que promocionaban- -también el PP- -no fue entendido por sus votantes. Sin entrar en cuestiones nacionales, con un tono más bien bajo, desplegando su programa, ERC ha evitado tanto la confrontación como el cortejo con el resto de partidos, regresando a la fértil equidistancia que tantos réditos les dio en 2003. La recuperación en las encuestas a medida que se acercaba la fecha de votación ha reafirmado a ERC en esta línea no estridente. Tres días antes del inicio oficial de la campaña, un grupo de descontrolados agredió a Josep Piqué y Ángel Acebes a su llegada a un acto electoral en Martorell. Una agresión que ha marcado la campaña del PP catalán, convertido en el partido de la resistencia ante los intentos de exclusión protagonizados no sólo por los violentos. La visita de Artur Mas al notario dio nuevos bríos al argumento de la exclusión y sirvió también para que Piqué pudiera exhibir una cohesión interna inimaginable apenas unas semanas antes. La defensa de la libertad y de la España constitucional han acompañado estos argumentos impuestos Piqué, el único que se opuso desde el principio al Estatuto, ha acusado al PSC de sucumbir al nacionalismo y se ha presentado como la única alternativa política real en Cataluña. El candidato de ICV a la Generalitat, Joan Saura, ha hecho de la política de pactos el principal argumento de campaña. Y si Artur Mas llegó a ir al notario para dejar claro que no pactaría con el PP, Iniciativa ha hecho todo lo posible para conseguir que sus hasta ahora socios de Gobierno, PSC y ERC, descartaran un pacto con los nacionalistas. Un esfuerzo infructuoso, ya que Josep Lluís Carod- Rovira nunca quiso dejar la equidistancia, y José Montilla a duras penas descartó esa opción en los últimos días de campaña. Sin embargo, para Iniciativa, que según las encuestas será el único partido del tripartito que mejore sus resultados tras los tres años de legislatura, de nada sirve esa subida si sus socios actuales no garantizan fidelidad. Por eso ha llegado a afirmar que no sumará con el PSC dejando fuera a Esquerra... aunque ni por estas.