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92 DEPORTES MARTES 31 s 10 s 2006 ABC Debo de ser el único brasileño que corre para los demás Emerson s Futbolista del Real Madrid y de la selección brasileña No desespera ni se esconde. Asegura que terminará triunfando en el Madrid como lo hizo en Alemania e Italia, pero jura que sólo con Brasil había vivido una presión como la que siente cada vez que viste de blanco POR ENRIQUE ORTEGO FOTO IGNACIO GIL MADRID. Tan grandón y tan tímido. A sus treinta años, Emerson Ferreira da Rosa pasea su apocamiento con una gorra calada y una sonrisa de esas que insinúa que su portador es un tío bonachón. Así dicen que es los que conocen a este brasileño llegado al Real Madrid de la mano de Capello y que se ha convertido en el jugador más criticado del equipo por su bajo rendimiento. Cuando le hablas de ello, mira al suelo y calla. Lo sabe. -Ya me he dado cuenta de que el Real Madrid es distinto a todos los sitios donde he estado. Aquí la presión es enorme y más ahora que el equipo lleva tres años sin ganar nada. ¿Ha leído y escuchado todo lo que se ha escrito y dicho de usted en los últimos meses? -Todo no, algo... -Y... -Que me parece normal lo que me ha pasado. No llego a un equipo campeón. Llego a un equipo con problemas de no ganar cuando tiene la obligación de hacerlo. A mí me gusta hablar en plural. Ahora estamos mejor y cuando el equipo está mejor las individualidades están mejor. No creo que sólo sea un problema mío. Yo podía tener un problema físico. Venía de un Mundial, de no hacer toda la pretemporada, pero tampoco me ayudo entrar en un club con tanta necesidad. -Usted no es un chaval, viene de Alemania, de Italia... -Pero nada es igual que el Madrid. En el Leverkusen no había obligación de victoria. En el Roma, un poco más. El Juventus estaba acostumbrado, pero no tanto como aquí. Sólo en la selección brasileña se siente una presión parecida a esta. Allí también parece que exista la obligación de ganar. -Pero reconozca que no ha estado a su nivel, al margen de que el equipo tampoco lo haya estado. -Yo no juego para mí, juego para el equipo. No soy de los que puedo pensar en mí. Tengo que pensar en los demás. Mi trabajo, aunque no lo parezca, es muy difícil, soy un operario yo trabajo para los demás y pienso para los demás, no me fijo tanto en mí. Además tengo unas órdenes del entrenador. Fabio me dice que me tengo que quedar atrás y yo le obedezco. Me gustaría hacer más cosas, subir más, tener más libertad, pero estoy atado. Lo importante de mi trabajo es que el equipo se aproveche de él. Si lo consigo seré importante. Debo ser el único brasileño que se pasa la vida corriendo para los demás, pero cuando lo hago bien también me siento importante. -Parece como si estuviera sufriendo en silencio... -No, no sufro, ahora estoy mejor físicamente y he venido al Madrid a ganar títulos y es en lo único que pienso. ¿Le perjudica ser un fichaje recomendado por Capello? -En parte no y en parte sí, pero a mí me da igual. Es malo para los que creen que puedo ser su niño mimado, pero es bueno porque tiene confianza en mí y me quiere siempre a su lado. Yo siempre respetaré al entrenador, pero no soy amigo de Capello de ir a comer o a cenar con él. No me crea una presión añadida que me haya traído de la mano. Es una situación positiva y más cuando se trata de un brasileño. Es extraño que un italiano tenga tanta confianza en un brasileño para hacer un trabajo como el que yo hago en el campo. Además él no siempre ha mirado bien los fichajes de los suramericanos porque teme que cuando nos vamos con nuestras selecciones, volvemos tarde... Ya sabe. Emerson defiende su trabajo en el Real Madrid y agradece la confianza de Capello (Suelta una sonrisa. Se le nota un poco más relajado) -Acabo de leer en una web italiana que se ha ido usted del Juventus obligado, como si le hubieran echado. -Yo no he dicho eso. Yo estoy muy bien en el Real Madrid y quiero estar aquí tres años. -También se dice que se arrepiente de haber venido, que ha hablado con sus compatriotas del Milán (Dida, Cafú, Kaká) para ver si le echan una mano para salir de aquí. -Eso es más mentira todavía. Si el Juventus me vendió es porque tuvo una oferta por mí. Si no todavía estaría allí. Y lo del Milán no tiene sentido, ¿no le parece? -Usted antes de ser un brasileño que corre para los demás, como dice, era un media punta que marcaba goles, un Rivaldo, un Kaká, un Ronaldinho... -Sí, en el Gremio jugaba ahí, por detrás de Jardel y Paulo Nunes. Y en el Bayer Leverkusen cuando llegué, también. Es más fácil jugar de 10 se corre menos y se luce más. El trabajo que hago ahora para el equipo no se ve. Luxemburgo fue el primero que me retrasó en la selección. Me ponía con Vampeta. Y luego me quedé de medio centro en mis equipos y en la selección. Ahora ya no podría jugar arriba, me falta velocidad y he perdido la posición. ¿Le molesta ser un brasileño- europeizado? -No. Es así. Estoy adaptado al fútbol de Europa y, además, yo vivo muy cerca de Argentina y muchas veces me han dicho que por mi espíritu de lucha parezco más un argentino, un uruguayo que un brasileño. ¿Su fútbol ideal está más cerca del brasileño estilista o del europeo resultadista? -A mí me gusta jugar bien, el jogo bonito del que se habla cuando se habla de Brasil, pero también me gusta ganar. El jogo bonito sin victoria no vale nada. La vida del futbolista es muy corta y lo que te produce más orgullo es ganar. Sólo Una pierna más corta y gafado en los Mundiales Emerson sonríe cuando reconoce que, como el legendario Garrincha, tiene una pierna, la derecha, un centímetro más corta que la otra. Aunque como es de nacimiento nunca ha tenido ningún problema al respecto. Donde sí ha tenido problemas es cada vez que ha llegado a un Mundial. A Brasil 98, fui, pero casi no jugué, Dunga y Sampaio eran los titulares. En el 2002 me lesioné en un hombro al ponerme de portero en un entrenamiento y me perdí el Mundial. Y en Alemania no hemos tenido mucha suerte, como se vio. Además también me lesioné y no jugué contra Francia el último día. A Suráfrica no creo que llegue