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86 MARTES 31- -10- -2006 ABC CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo Desarrollan una píldora masculina que actúa en el testículo El fármaco logra una esterilidad reversible al bloquear la producción de espermatozoides N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. La buscada píldora masculina está cada vez más cerca. Un grupo de investigadores estadounidenses e italianos ha demostrado que es posible inducir la infertilidad temporal de los varones sin administrarles elevadas dosis de hormonas. La clave parece estar en una nueva estrategia farmacológica que actúa directamente en el testículo y en la espermatogénesis, el proceso de producción de espermatozoides. En ese proceso, que suele durar unos dos meses, los espermatozoides se forman en el interior del testículo a partir de unas células denominas espermatogonias. Las espermatogonias son en realidad espermatozoides muy inmaduros que necesitan para su desarrollo el alimento y la protección de unas células llamadas Sertoli. Si la relación entre las células de Sertoli y las espermatogonias se interrumpe, se bloquea la producción de espermatozoides y el varón se vuelve infértil. Ese bloqueo es lo que han conseguido los científicos del Centro de Investigación de Biomedicina de Nueva York y de la Universidad La Sapienza de Roma. En la revista Nature Medicine de ayer, estos investigadores cuentan cómo con dosis relativamente bajas del fármaco Adjudin más una hormona llamada FSH convirtieron en infértiles a las ratas macho utilizadas en su experimento. No hubo efectos secundarios de interés y los efectos de esa combinación farmacológica fueron temporales y reversibles. Aún queda por probar si el mismo tratamiento funcionaría de forma análoga en humanos para pensar que podría convertirse en la añorada píldora masculina La doctora Dolores Mruk, uno de los investigadores principales del estudio, está convencida de que el compuesto se transformará en un anticonceptivo para uso humano No es la primera vez que se utiliza el fármaco Adjudin como potencial anticonceptivo. Se conocía su capacidad para alterar el proceso de generación de espermatozoides, pero también su toxicidad al utilizarlo en dosis altas. Para reducir al mínimo los riesgos de su utilización, los investigadores combinaron el fármaco con la hormona FSH, que actúa directamente en los testículos. Esa hormona fue desactivada previamente y actuó como un vehículo para dirigir la acción directamente a las gónadas masculinas. La posibilidad de contar con ese taxi biológico permitió utilizar dosis muy pequeñas y poco tóxicas. La demostración de que la hormona FSH puede cargar fármacos potencialmente tóxicos de manera efectiva y segura, es además uno de los principales logros del trabajo. 20 millones de espermatozoides El fármaco se dirige al testículo con la ayuda de una hormona que actúa como vehículo La industria estudia varias alternativas para desarrollar un anticonceptivo seguro El milagro de la vida, el momento en el que el espermatozoide fecunda al óvulo REUTERS El hallazgo es clave, aunque tampoco es el primer intento para desarrollar un anticonceptivo masculino. Los primeros en intentarlo fueron los egipcios, quienes pretendían frenar la acción fertilizadora de los espermatozoides colocando piedras calientes sobre los testículos. A lo largo del siglo XIX se sucedieron descubrimientos del sistema endocrinológico, claves para pensar en métodos menos rudimentarios