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ABC MARTES 31 s 10 s 2006 INTERNACIONAL 37 Berlusconi, otra vez en el banquillo, acusado de sobornar a un testigo El Tribunal de Milán procesa también al abogado David Mills, esposo de la ministra británica de Cultura, Tessa Jowell, quien pidió la separación matrimonial J. V. BOO ROMA. La larga cadena de procesos contra Silvio Berlusconi continúa su curso. El jefe de la oposición deberá comparecer a juicio ante el Tribunal de Milán el próximo 13 de marzo por un presunto delito de corrupción de la Justicia. En el banquillo se sentará también el abogado británico David Mills, esposo de la ministra de Cultura, Tessa Jowell, quien pidió la separación matrimonial a raíz del escándalo de presunto falso testimonio de su marido a favor de Berlusconi. El nuevo juicio es un subproducto de las múltiples irregularidades cometidas durante procesos anteriores sobre el caso All Iberian, la corrupción de agentes de la Guardia de Finanzas, y las irregularidades en la compra de derechos televisivos por parte de Mediaset a empresas que, en realidad, controlaba. De un modo verdaderamente extraño, el abogado David Mills dejó constancia escrita de haber recibido 600.000 dólares de un tal mister B como premio por haber hecho declaraciones falsas para ayudarle en sus juicios. Mills reveló ese comportamiento poco ejemplar cuando se vio obligado a explicar el origen de sus ingresos a las autoridades fiscales del Reino Unido, pero la confesión está trayendo problemas mucho mayores. En un primer momento, el abogado británico dijo que ese dinero se lo había dado por cuenta de Berlusconi el armador napolitano Diego Attanasio, pero este último lo negó ro- tundamente. En una segunda fase, Mills rectificó por completo su versión de los hechos, y dijo que la propina de Berlusconi era una historia inventada, que le arrancaron los fiscales. Pero el movimiento de dinero había dejado marcas, y la Justicia italiana no aceptó esa escapatoria. Siguiendo su línea habitual, Silvio Berlusconi puso en marcha todas las tácticas posibles de obstruccionismo, empezando por recusar al Tribunal de Milán. Cuando la Corte de Apelación le denegó el recurso, Berlusconi recurrió al Tribunal Supremo en Roma, esperando que los jueces milaneses aguardarían hasta conocer el resultado. Sin embargo, teniendo a su favor la sentencia de la Corte de Apelación, el Tribunal de Milán ha decidido emprender el juicio- -aún a riesgo de que pueda ser nulo si el Tribunal Supremo acepta el recurso del Cavaliere -para evitar el problema número uno de la Justicia en Italia: los retrasos eternos por triquiñuelas de procedimiento. Como siempre, tanto el abogado defensor de Berlusconi, Nicolo Ghedini, como el portavoz de Forza Italia en el Senado, Renato Schifani, han puesto el grito en el cielo señalando que se trata de un juicio político.