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ABC MARTES 31 s 10 s 2006 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA Y ESPAÑA AL FONDO L otro día le pregunté a un profesional de la política qué tal se encontraba y me respondió que muy animado, porque ya ha empezado el carrusel electoral que lleva hasta las generales, de una urna a otra y voto porque me toca. Catalanas mañana mismo, municipales- autonómicas a final de mayo y legislativas en primavera de 2008 o antes- -depende, probablemente, de ETA- con el aperitivo del referéndum andaluz en febrero para mantener a punto los mecanismos de referencia. Los políticos viven para las elecciones, IGNACIO que es lo único que los CAMACHO motiva de verdad; gobernar no es más que una antipática rutina entre votación y votación, un incómodo lapso en el que es menester preocuparse por los engorrosos problemas de los ciudadanos. Lo que cuentan son las citas electorales, que es la batalla por el poder en estado puro, la liza desnuda y descarnada de la política. Fuera sucedáneos, pues, y abajo las máscaras: empieza el baile. En teoría, después de las gallegas de junio pasado íbamos a tener un resuello de dos años de calma, pero el Estatuto catalán se atravesó en la pista y provocó un choque múltiple con demasiadas heridas. Para cerrarlas, al menos en apariencia, ha habido que adelantar los comicios autonómicos- -hasta nueva orden habrá que seguirlos llamando así, pese al rango de nación deparado por el nuevo marco estatutario- -en busca de un nuevo statu quo. Pero en realidad, se trata sólo del banderazo de salida anticipado de una larga carrera hacia el poder del Estado. El que gane mañana gestionará un presupuesto de más de 30.000 millones de euros- -cinco billones de extintas pesetas- pero lo que de veras está en juego es el primer boceto del futuro mapa electoral de España. Lo ha confesado, por pasiva, el propio Rodríguez Zapatero, cuando este fin de semana apelaba a votar a Montilla con el poco alambicado- -y falaz- -argumento de que el PP quiere que gane CiU Falaz porque el presidente puede ser el primer interesado en que gobierne Convergencia, sobre todo si la puede atar con un pacto que comprometa su apoyo tras las generales, y poco alambicado porque revela a las claras lo que de verdad le importa a él de esta convocatoria: su reflejo en la correlación de fuerzas a escala nacional. Es decir, en el mantenimiento de su propia silla. Como me comentaba el político supraescrito, ya no hay más horizonte que esa lucha a cara de perro con España como escenario. La dialéctica de siempre: PSOE contra PP, izquierda versus derecha, con el nacionalismo como invitado para ejercer de bisagra. Ésa es la verdadera pelea, el pulso de poder que nos espera de manera implacable durante un año y medio. No en vano, en la propia Cataluña, las generales convocan siempre más participación que estas autonómicas en las que se supone en juego ese futuro propio por el que su clase política dice luchar con tanto denuedo. E LOS CASTING DE ZAPATERO N política el casting es tan determinante como en el cine. Si uno se pone a rodar Ben Hur y le da el papel de protagonista a Woody Allen, en lugar de a Charlton Heston, las cosas no irán bien. En gran parte, los partidos políticos, bajo la decisión final de su líder, son empresas de casting Para los papeles principales, pueden cantar bingo cuando entrevistan y seleccionan a quien se ajuste al requisito clásico: alguien capaz de servir al país, al tiempo que se sirve a sí mismo, como paradigma de ambición política. Las sesiones de casting de Zapatero comenzaron en el tresillo de una sala de estar, en fase de conspiración pre- congresual, cuando se trataba de descabalgar a José Bono después de un tiempo quitando y poniendo líderes en el PSOE. Ahí conoció o reconoció a los rostros jóvenes del postfelipismo, ardientes, dispuestos a todo, osados, con más sentido de la oportunidad que experiencia de la responsabilidad. Para ese casting no contó con la vieja guardia felipista. Es más: la ha ido desmantelando con el tiempo, de modo que los que hayan mantenido poVALENTÍ der- -como es el caso de Pérez RubalPUIG caba- -es casi a título individual y no por una cuota del pasado implantada en el Gobierno actual por una transacción entre generaciones. Eso fue el primer Gobierno de Rodríguez Zapatero y lo restante consistió en labor de relleno, con recomendaciones de uno u otro barón socialista y la presencia del cupo feminista. De aquel casting se recuerda la expectativa sobre un fichaje- sorpresa para la lista de Madrid que finalmente consistió en la incorporación de Mercedes Cabrera, una personalidad con innegables méritos propios, pero que- -quizá para suerte suya- -no correspondía al rango de los fichajes estelares. De los fichajes- sorpresa se espera siempre un glamour sin mesura, un carisma embriagador e imperioso. Para ese casting a lo mejor la política ya no tiene suficiente atractivo. E En conjunto, el primer Gobierno Zapatero no es uno de los más destacados y meritocráticos de la España democrática. No tiene otra razón de ser que sostener las estrategias genéricas de Zapatero, mientras que la vicepresidenta Fernández de la Vega para algunos penalties Desplazarla a la candidatura socialista a la alcaldía de Madrid dejaba desprotegidos no pocos flancos de La Moncloa. Eso siempre conlleva un gran riesgo. En el pasado, la retirada de Abril Martorell dejó desprotegido a Adolfo Suárez, y la marcha de Alfonso Guerra restó fortaleza a las posiciones de Felipe González. Esa operación de Madrid concluyó con la designación de Miguel Sebastián, otra personalidad política cualificada, pero víctima ahora mismo del antepenúltimo casting desacertado de Rodríguez Zapatero. En la política, como en el cine, costosas superproducciones pueden irse al garete por un mal casting a nadie convence la tristeza agónica del actor elegido para protagonizar Alejandro el Magno El tiempo y las urnas dirán si el casting de Montilla para Industria fue el más indicado, del mismo modo que queda por ver el impacto psicodélico que Joan Clos pueda lograr en los mentideros del Madrid político. Ahora estamos en la fase del casting vasco Por lo visto allí, el fichaje- estrella es hoy por hoy Josu Ternera, porque dicen que dice que quiere la paz. En su libro sobre Josu Ternera, Florencio Domínguez recuerda cómo el juez Garzón, la fiscal Carmen Tagle y el comisario Díaz- Pintado viajan a Francia para interrogarlo. Ternera perora en francés, se refiere a la tortura en las cárceles españolas y no reconoce la jurisdicción española. La fiscal comenta en voz baja al comisario: ¡Valiente hijo de puta! Ternera clava la mirada en la fiscal Tagle, una mirada que a Garzón no se le ha olvidado nunca. Al regresar a España, el comisario López- Pintado dice en la Audiencia Nacional: Esta mujer trae firmada su sentencia de muerte La fiscal Carmen Tagle fue asesinada cuatro meses más tarde. Esos son los casting de Josu Ternera. vpuig abc. es