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ABC LUNES 30 s 10 s 2006 Chapapote de cenizas y agua en Galicia ESPAÑA 23 Las cofradías estudian denunciar a la Xunta por su imprevisión Con la sangría económica causada por las riadas, los pósitos no quieren que el Ejecutivo aplique lo de agua pasada no mueve molino y asuma su responsabilidad ÉRIKA MONTAÑÉS PONTEVEDRA. A dos semanas del cuarto aniversario del naufragio del Prestige los gallegos se preguntan ahora si se podría haber evitado la nueva y mortífera marea negra que acecha sus playas. Una pasta renegrida, mezcla de fango, ramas y agua dulce y llegada desde los montes asolados en el agosto negro se ha adentrado en las ensenadas cubriendo hasta con medio metro de altura navajas, berberechos y almeja fina que se han quedado sin oxígeno para sobrevivir. Con las consecuencias de esta intoxicación masiva aún por determinar, los centenares de personas que en la ría de Pontevedra y la Costa de la Muerte dependen de los recursos pesqueros claman a la Administración por ayudas que rediman sus penas y estudian, incluso, enfrentarse judicialmente al Gobierno gallego para recibir lo que está escrito en la ley Así se manifiestan responsables de la Federación Gallega de Cofradías que, tras el temporal meteorológico, temen que sus derechos se diluyan en medio de otro peor, el político. Creen que la Xunta tiene responsabilidad en los estragos que las riadas han supuesto para los bancos marisqueros y hoy mismo, los pósitos gallegos decidirán en una reunión en Santiago si finalmente recurren también a la vía penal. La cuestión que está en la mente de todos es comprobar si, tal y como a priori parece demostrado, las barreras diseñadas por la Consejería de Medio Rural en algunos montes incendiados se han revelado incapaces para contener el curso de las aguas torrenciales caídas este mes. También quieren probar si el Ejecutivo autonómico actuó con imprevisión ante la incidencia de la oleada de fuegos del pasado agosto, sin poner los medios oportunos para que las laderas, esqueléticas tras la pérdida de la cubierta vegetal, pudiesen atrapar el agua, y evitar así el efecto rampa en que se convirtieron los montes desde las primeras gotas. Las paradas biológicas del molusco estarán, este año, al pairo de las precipitaciones y del arrastre de cieno que lleven hasta el mar. Por eso, los miembros de las cofradías consultados no entienden por qué no se activa una línea de ayudas que, con la legislación en la mano, es meridiana: el Gobierno gallego está incumpliendo el decreto 118 2005, de 18 de mayo, que ampara el cobro de subvenciones por los mariscadores no sólo en el supuesto de contaminación marina accidental sino también en caso de catástrofes naturales, temporales o incendios Una mariscadora recoge lodo en la playa de Poio (Pontevedra) EPA