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ABC LUNES 30 s 10 s 2006 Elecciones catalanas ESPAÑA 17 La Fiscalía abre diligencias por los ataques a España en el Camp Nou EFE MADRID. La Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha abierto diligencias por los incidentes registrados el pasado 8 de octubre en el Camp Nou durante el partido de fútbol que disputaron las selecciones de Catalunya y Euskadi, según ha informado la entidad Convivencia Cívica Catalana. Según afirma en un comunicado esta entidad, durante el partido determinados grupos de personas, perfectamente organizados exhibieron de manera ostensible pancartas que contenían expresiones y eslóganes de exaltación de la organización terrorista ETA y de la lucha armada así como de determinados terroristas convictos, tal y como han mostrado todos los medios de comunicación, ante la total pasividad de los responsables del orden Dicho comportamiento es indudablemente constitutivo de un delito de exaltación del terrorismo recogido en el vigente Código Penal en su artículo 579 afirma Convivencia Cívica Catalana (CCC) entidad de la que es miembro el eurodiputado popular Alejo Vidal- Quadras. Asimismo y de forma pública- -añade CCC- -en el referido acto se profirieron frases y se exhibieron pancartas que contenían graves ofensas y ultrajes a España y sus símbolos o emblemas, llegándose a quemar la enseña española, lo que es constitutivo del delito contemplado en el artículo 543 del vigente código Penal Convivencia Cívica Catalana denunció los hechos ante la Fiscalía del TSJC el pasado día 10 de octubre. CiU reclama el voto para que una victoria rotunda impida una Cataluña tutelada Artur Mas se permite ser magnánimo y señala que la historia reconocerá a Maragall la huella dejada con el Estatuto ÀLEX GUBERN BARCELONA. Con toda la maquinaria electoral lanzada, CiU reunió ayer a casi 15.000 personas en el acto final de campaña en el Pabellón Olímpico de Badalona, una demostración de poderío al que el PSC- -que antes llenaba el Palau Sant Jordi casi por rutina- -parece haber renunciado. Con la victoria a tocar de la mano, y reservando para Josep Antoni Duran Lleida el papel de martillo del tripartito, Artur Mas incluso se permitió ser magnánimo, asumiendo que con el paso de los años se reconocerá a Pasqual Maragall la huella que ha dejado en forma de aprobación del Estatuto. Mas, cuyo partido le prepara unos mítines que son una inaudita exaltación de su personalidad, reclamó el voto para su formación, heredera moral vino a decir de presidentes como los republicanos Francesc Macià y Lluís Companys. El líder convergente insistió en uno de sus ejes de campaña, asegurando que sólo una victoria rotunda de CiU evitará una reedición del tripartito, al tener claro que ERC ya ha elegido. A tenor del volumen de los abucheos, Carod- Rovira es el político más odiado entre la militancia nacionalista. Mas señaló que su formación impedirá la creación de una Cataluña de personas tuteladas una alusión a la dependencia de José Montilla respecto del PSOE, un aspecto que se encargó de enfatizar Duran. Mas y el político democristia- Edurne Uriarte MAS NO ES ESPAÑOL C Mas y su mujer, ayer, en el mitin central en Badalona no exhibieron de nuevo una sintonía y una cohesión que sólo una derrota electoral el día 1 podría arruinar. En todo caso, Mas aseguró tajante que pase lo que pase ese día, no abandonará. YOLANDA CARDO El mitin lo abrió el ex presidente Jordi Pujol, quien en plenitud de facultades oratorias y lejos de cualquier contención realizó una demoledora crítica al tripartito, de quien dijo Cataluña debe descontaminarse Piqué apela al electorado socialista porque el PSC ha traicionado a España ABC BARCELONA. El candidato del PP a la Presidencia de la Generalitat, Josep Piqué, advirtió ayer a los votantes socialistas de que el PSC ha traicionado la idea de la España constitucional y defiende el monolingüísmo en las instituciones catalanas. Han gobernado con los independentistas, que nos han alejado de este sentimiento (español) tan entrañable argumentó Piqué en un mitin en Lleida ante 400 militantes. Aseguró que el PP es el único partido que defiende una determinada idea de España y de Cataluña y la compatibilización de ambos sentimientos y apeló al votante socialista con su apuesta por trasladar el bilingüísmo real y tranquilo de la calle a las administraciones, a la vida pública y a la educación arlos Herrera entrevistó hace unos días a Artur Mas. Le preguntó si se sentía español. El candidato de CiU dio varias vueltas para decir, sin ponerse abiertamente inconstitucional, que no, que él se consideraba únicamente catalán, que lo de la españolidad era más o menos una incómoda circunstancia legal en la medida en que Cataluña pertenecía al Estado español No me sorprende su radicalidad identitaria, cada vez más habitual entre el antaño nacionalismo moderado. Pero sí me desazona el descaro con el que ese radicalismo violenta los sentimientos de los ciudadanos catalanes, la manera en que las elites políticas nacionalistas fuerzan, con éxito, la culpabilidad de lo español. Porque lo cierto es que la inmensa mayoría de catalanes, que sí se siente española, votará a quienes han aceptado esa culpabilidad. Decenas de encuestas han mostrado que los catalanes que excluyen la españolidad de su identidad política no pasan del 15 por ciento, que el resto se siente español con naturalidad, no por imperativo legal, como Mas. Pero esa realidad sociológica tiene cada vez menos que ver con la realidad electoral. La sed de poder de las elites nacionalistas, su ambición por acaparar el control de todas las instituciones sin injerencias del resto del Estado, ha convertido la identidad catalana en un instrumento de presión; política, sobre el resto de España, y psicológica, sobre el 85 por ciento de los catalanes. Y funciona. Nadie quiere ser señalado con la ignominia del anticatalanismo. Por eso es más que probable que Mas esté en disposición de formar gobierno el próximo miércoles. O que, en su defecto, lo esté Montilla, el líder de un PSC que dio por bueno el catalanismo obligatorio hace tiempo y hasta lo puso en práctica en su tripartito, aún con más entusiasmo que la propia CiU. Los únicos rebeldes de la catalanidad oficial, los populares y los de Ciutadans, probablemente ni siquiera sumarán más del 15 por ciento de los votos. La discrepancia del nacionalismo obligatorio sale muy cara en Cataluña a los ciudadanos, en la vida cotidiana, y a los partidos, en la liza electoral.