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16 ESPAÑA Elecciones catalanas LUNES 30 s 10 s 2006 ABC El PSC se aferra a un último gesto de Zapatero en el cierre de campaña Con José Montilla muy por detrás de Artur Mas en las encuestas, los socialistas esperan un milagro de manos de quien, precisamente, les reventó la campaña s Si Montilla mantiene más o menos el tipo, ERC optará por reeditar el tripartito MARÍA ANTONIA PRIETO BARCELONA. Los partidos catalanes cierran hoy una campaña atípica en la que, episodios de juego sucio al margen, se ha vulnerado una regla básica no escrita de todo proceso electoral, que recomienda- -aunque sólo sea por sentido común- -que las zancadillas se reserven para el rival. No lo ha entendido así el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien, a media campaña, pactó con CiU los Presupuestos Generales del Estado permitiendo así a la federación presentarse ante el electorado con un nuevo triunfo. El gesto de Zapatero hizo saltar por los aires la campaña del candidato socialista a la Generalitat, José Montilla, que aparece en las encuestas muy por detrás de Artur Mas, presidenciable de CiU. El PSC estaba preparado para hacer frente a las agresivas técnicas de márketing de CiU, DVD incluido, pero se encuentra con las manos atadas si es Zapatero quien le complica la existencia prometiendo lealtad a un eventual gobierno de CiU. Un exceso de consideración hacia la federación nacionalista que lleva a sospechar que el PSOE está dispuesto a sacrificar el gobierno de la Generalitat si, a cambio, cuenta con el apoyo de CiU en Madrid, A medida que las encuestas han ido ensombreciendo los ánimos socialistas, algunos dirigentes del PSC han depositado sus esperanzas en un gesto final y definitivo de Zapatero, que dé un vuelco a la situación. Pero el final se acerca y el presidente del PSOE no parece estar por la labor. Hoy, Zapatero paseará con Montilla por Santa Coloma de Gramanet y cerrará la campaña en el Palau Blaugrana. Será la última ocasión. A partir de ese momento, la suerte estará echada y ya no está tan claro que al PSC le salgan las cuentas. La apuesta por Montilla pretendía movilizar a los 400.000 votantes del área metropolitana que en las generales votan al PSOE y en las autonómicas se abstienen. Este segmento de la población se ha convertido, de hecho, en la pieza más codiciada por los candidatos ya que hasta el líder de CiU, Artur Mas, se ha atrevido a pedirles el voto. podrían estar tentados de votar a Joan Saura (ICV) Otras fuentes socialistas aseguran, sin embargo, que la campaña del PSC ha sido de perfil bajo precisamente porque CiU, con su agresividad, les ha hecho gran parte del trabajo, agitando la conciencia de los abstencionistas. CiU, favorecida por la ley electoral catalana, no le teme tanto a la abstención como el PSC. Con el DVD sobre los desastres del tripartito; con su propuesta de beneficiar con ayudas a los inmigrantes que acrediten el conocimiento de la lengua catalana; con su promesa de ampliar las ayudas por nacimiento o con su compromiso ante notario de que no gobernará con el PP, Artur Mas ha llevado la voz cantante, al menos desde el punto de vista mediático, durante toda la campaña. Al candidato nacionalista no le quedaba otro remedio que aventurarse con una campaña de altos vuelos ya que no tendrá otra oportunidad como candidato si falla el miércoles. Las formaciones del tripartito- -que han sumado esfuerzos cuando ha sido preciso durante estos días- -han recriminado a Mas su escaso compromiso con la lucha antifranquista, y el candidato nacionalista ha contraatacado asegurando que si alguien como Montilla puede presentarse como candidato a la Generalitat es gracias a la labor de integración que CiU ha llevado a cabo durante dos décadas. Pactos apalabrados Como Mas, también el líder de ERC, Josep Lluís Carod- Rovira, se juega el futuro el 1- N. Según las encuestas, Esquerra pierde entre tres y cuatro escaños, que regresarían a CiU. Aunque ha basado su campaña en la equidistancia respecto a CiU y PSC, lo cierto es que, si Montilla mantiene el tipo y no retrocede más de tres o cuatro escaños, ERC optará por reeditar el tripartito. En cambio, si CiU arrasa, los republicanos no se lo pensarán dos veces y se sumarán una mayoría nacionalista. El PP de Josep Piqué desconfía de las encuestas, que le auguran la pérdida de uno o dos escaños, y tiene puestas las esperanzas en el tradicional voto oculto a esta formación. Protagonista, a su pesar, durante los primeros días de la campaña por los ataques e insultos recibidos, los populares esperan captar el voto de una parte del electorado del PSOE desencantado del tripartito. De ahí que el discurso de Piqué se haya centrado en la inmigración y la seguridad. El único temor del PP es que Ciutadans, el nuevo partido no nacionalista, despierte más simpatías en este sector abstencionista al que también puede llegar el discurso de Montilla. NOTAS AL MARGEN Xavier Pericay Campaña agresiva de Mas Según los más agoreros, la campaña de Montilla no da para movilizar al sector abstencionista y, lo que es peor, tampoco para arrastrar a las urnas a los votantes que sí dieron su apoyo a la candidatura catalanista de Pasqual Maragall- -quien se ha limitado a aparecer lo justo en la campaña- que ahora UN PROBLEMA CASERO N o parece que la clase política catalana esté próxima a desmentir con su conducta lo que Pío Baroja ya identificó hace un siglo como su principal defecto: el de sustituir con un problema casero los grandes problemas de nuestro tiempo. Es verdad que Baroja no atribuyó ese defecto a la clase política en su conjunto, sino sólo a una parte, a la parte nacionalista. Pero también lo es que actualmente, y a juzgar por lo que ha dado de sí la campaña electoral que hoy termina, resulta dificilísimo hallar en Cataluña una sola opción partidista que no sea, ante todo, una opción casera, con problemas caseros y con soluciones caseras. O, lo que es lo mismo, una sola opción que no sea, en mayor o menor grado, fruto del nacionalismo. Ya sea apelando a la necesi- dad de actuar en clave catalana y- -como se de dice- -de país; ya sea remontándose al siglo XIV para descubrir lo genuino de ciertos linajes; ya sea convirtiendo un desayuno soberanista con el presidente del Barça, Joan Laporta, en la imagen central de la jornada; ya sea recurriendo, por enésima vez, al vigor de la sociedad civil autóctona, como si nadie supiera a estas alturas que esta sociedad, antes que civil, es una sociedad subvencionada; ya sea de un modo u otro, los políticos catalanes no salen nunca de casa. Y los demás, aun cuando llevemos años en esto, seguimos sin salir de nuestro asombro.