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6 OPINIÓN LUNES 30 s 10 s 2006 ABC LA COALICIÓN CIU- PSC ALIVIARÍA EL ACTUAL PÁNICO ESCÉNICO Una gran coalición entre convergentes y socialistas tras las elecciones del miércoles puede dar un respiro a Zapatero y al conjunto de la socidad catalana en pos de su presunto oasis perdido LA CRÓNICA DEL LUNES exigencias políticas (autodeterminación, fin de la Ley de Partidos y huelga de jueces y fiscales) y la guardia pretoriana fáctica y fantasmal del presidente ha vuelto a recurrir a CiU por temor a que el ruido despierte a los ciudadanos de su letargo actual. Y no digamos si la banda decide liquidar a tiros la negociación a la que se agarra Zapatero con gestos tan desesperados como el elogio de la posición del criminal De Juana Chaos ante el llamado proceso de paz nexión con PNV y Batasuna, en su empeño por superar en el Estatuto vasco el marco constitucional, a cuya puerta ya se ha situado el nacionalismo catalán. Para evitar la tentación del pacto entre nacionalistas de CiU con ERC, Zapatero forzará la máquina del PSC a favor de la presidencia de Mas, aunque incluya el peligro de rebelión por parte de los seguidores de Pasqual Maragall. Pablo Sebastián E STE año, que no hay Tenorio en Madrid por extraña causa de la modernidad, tenemos que recurrir a la política para recordar algún lance de tan genial creación. No en vano, estamos en tiempos de apuestas y pactos de amor e interés, de desafíos como los de ETA que amenazan la negociación y obligan al presidente Zapatero a reforzar su posición con la coalición CiU- PSC bajo la presidencia de Artur Mas. Sería una posibilidad razonable que podría completarse con la presencia de un ministro de CiU en el Gobierno central y un enlace político deseado por todos: en CiU, para volver al poder catalán; y en el PSOE y en el entorno empresarial, cultural y mediático que protege al presidente, porque creen que así podrán embridar la cabalgada hacia nadie sabe dónde de este Tenorio que culpa al cielo de sus alocados pasos en la tierra que pretende gobernar. El motor de esta especial representación que aboga por la gran boda catalana se llama pánico escénico un binomio que define con precisión el estado de ánimo en el que se encuentran los poderes políticos y fácticos que acompañan al presidente y sin cuyo concurso nunca habríamos llegado a ésto. Son los que bien conocen los destrozos- la razón atropellé, la virtud escarnecí, a la justicia burlé -constitucionales, legales y de convivencia entre los españoles que se han producido en apenas dos años y medio de legislatura y que podrían conducir al derrumbe de la fama sobre la que Zapatero levanta su modelo de Estado federal o confederal, al margen de la legalidad constitucional. Naturalmente, la gran coalición CiU- PSC tiene un alto coste para los socialistas en el territorio catalán y puede llevarse por delante a Montilla, como se llevó a Maragall el pacto para la reforma del Estatuto que escenificaron en el sofá de la Moncloa Zapatero y Mas. Una pedida de mano a la que asistió, cual convidado de piedra, el coro fantasmal de los semblantes esquivos del PSOE (González, Guerra, Bono, Vázquez, Leguina, Ibarra) víctimas de la afilada espada del sonriente Don Juan, que al aprobarse en Cataluña el primer proyecto de Estatuto, advirtieron de la debacle electoral que se cernía sobre los socialistas, el mito Zapatero y el disfrute del poder, y forzaron el pacto con CiU. Ahora, por segunda vez, las luces rojas han encendido las alarmas tras la reaparición de ETA violando el alto el fuego con secuestros, robo de armas y más un respiro a Zapatero y al conjunto de la sociedad catalana en pos de su presunto oasis perdido. Las encuestas dicen que es la coalición preferida por los catalanes porque el regreso del tripartito traería el fin de la relación de CiU con el PSOE, metería de lleno a ERC en la negociación con ETA y daría a un Mas burlado la oportunidad de regresar al notario para deshacer el compromiso de no beber el filtro del PP que ya probaron con Aznar. Naturalmente, en los posibles pactos de gobierno en Cataluña caben otras cábalas, como un gobierno minoritario de CiU con apoyos externos y también el acuerdo de CiU con ERC, que incluiría la lectura maximalista y nacionalista del Estatuto y su co- LagrancoaliciónCiU- PSCpuededar Pasqual Maragall YOLANDA CARDO boda del PSOE con CiU significaría un pacto de estabilidad para ambos gobiernos y un acuerdo de mutua protección por si estalla la negociación con ETA, y el PP- cuán gritan esos malditos -renace de sus cenizas en los comicios autonómicos y locales de primavera, que podrían coincidir con elecciones generales o, incluso, ser precedidos por ellas si ETA hace una declaración de fin de la violencia con la que sueña Zapatero para salvar su alma política y no tener que pronunciar los fatídicos versos de en todas partes dejé memoria amarga de mí Porque si ETA abandona, la euforia animaría al presidente a adelantar los comicios para convertirlos en un plebiscito sobre la negociación ¡y la paz! marginado otros cuatro años al PP y dotándose de importantes avales- -medio Parlamento español y medio europeo no le sirven- -con los que abordar el crucial Estatuto vasco y la negociación final. Porque en las circunstancias actuales es difícil que las negociaciones puedan prosperar. Una cosa son las escenas de amor o de interés con los catalanes y otra bien distinta, negociar con una banda que no atiende a razones democráticas, ni de legalidad. Y que ahora, además, luce en sus cintos más de 300 revólveres- -sus argumentos y sus poderes- -por estrenar. La