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94 DOMINGO 29- -10- -2006 ABC DEPORTES www. abc. es deportes Sello burocrático en el triunfo blanco El Madrid gana en Tarragona al Gimnástico con tres goles en cuatro tiros, pero con poco fútbol y superado durante muchos minutos por la ilusión y vivacidad del equipo local JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Suerte de equipo grande, fútbol de equipo pequeño. Cuatro tiros, tres goles, pero del resto de juego no hubo noticias, por parte del Madrid claro, que se pasó una primera mitad recordando a Getafe, es decir, nada por aquí, nada por allí, balón al contrario y el equipo encerrado atrás, como los equipos pequeños, cicatero en el ataque, con el autobús delante de Iker, que es lo que faltaba por ver. El Gimnástico le complicó con poco, con ilusión, con esfuerzo, con ir a cada balón como si fueran pepitas de oro, el sueldo de cada día. Y también con algunas malas tretas, como la de colocar a Juan, una especie de leñador con botas, en la medular para que repartiera estopa a todo lo blanco que se moviera, pierna, pantalón, camiseta o cinta en el pelo, lo mismo daba. Y Mejuto mirando, o pensando lo del Mundial alemán, que a saber... El caso es que todo fue del Gimnástico, el dominio, las ocasiones, el empuje... El Madrid se quedó también con lo de siempre: las milagrosas paradas de Casillas, los despejes a Gimnástico Real Madrid 1 3 balón, al Madrid le cayó un chaparrón que acabó en un penalti de Cannavaro a Makukula, tan claro que por evidente debería haber valido por dos. Marcó Buades y el Madrid, quizás porque ya le asomaban los colores a la cara, adelantó medio metro las líneas, no más. Y tuvo suerte, que no fútbol, pues ahí el único que se la jugó fue Robinho, perdido Guti y los demás sin aparecer. Pero lo que es este deporte: ni un solo tiro a puerta y en una falta a Van Nistelrooy, Roberto Carlos la coló por un huequecito para marcar en la primera ocasión que los blancos se acercaron a la meta de Rubén. Ni lo había merecido ni se había asomado lo suficiente para merecer siquiera ocasión alguna, pero es lo que tiene contar con especialistas. Así que el Gimnástico se fue al vestuario que lo veía y no lo creía: había tenido el balón, lo había paseado por delante de las narices blancas sin que lo olieran, había creado un buen número de ocasiones y se iba al descanso sin tumbar a los blancos, impertérritos en su ineptitud, con el rostro cínico y sonriente de la fortuna a su lado. Gimnástico (4- 4- 2) Rubén, Ruz, Cáceres, Llera, Mingo; Cuéllar, Buades, Juan (Merino, m. 53) Gil (Campano, m. 68) Pinilla y Makukula (Ismael, m. 71) Real Madrid (4- 2- 3- 1) Casillas; Sergio Ramos, Cannavaro, Helguera, Roberto Carlos; Diarra, Emerson; Raúl, Guti (Reyes, m. 73) Robinho; y Van Nistelrooy. Árbitro: Mejuto González, del Comité asturiano. Enseñó tarjeta amarilla a Ruz, Juan, Mingo, Goles: 1- 0, m. 29: Buades, de penalti. 1- 1, m. 43: Roberto Carlos. 1- 2: Helguera. 1- 3, m. 85: Robinho. tontas y a locas y la invisibilidad de los que se suponen que forman el filtro y el escudo para la defensa: Emerson y Diarra, a cual peor. Sin centro del campo y sin La estrategia letal Así jugó el Gimnástico Rubén: regular. Ruz: notable. Cáceres: regular. Llera: bien. Mingo: bien. Cuéllar: notable. Buades: bien. Juan: mal. Gil: regular. Pinilla: mal. Makukula: bien. Merino: regular. Campano: regular. Ismael: regular. El técnico: Luis César Sampedro. Bien. El equipo estuvo corajudo y valiente. Llevó el peso del partido, hizo todo lo mejor que pudo y presionó mientras le duraron las fuerzas, jugando bien sus armas. Lo mejor: Buen medio campo, con agresiva presión, coordinada y muy ajustada. Numerosas ocasiones de gol. Lo peor: Ingenuidad en las jugadas a balón parado. Las patadas de Juan. Así jugó el Real Madrid Casillas: notable. Sergio Ramos: regular. Cannavaro: mal. Helguera: bien. Roberto Carlos: regular. Diarra: mal. Emerson: mal. Raúl: mal. Guti: mal. Robinho: bien. Van Nistelrooy: regular. Reyes: regular. El técnico: Fabio Capello: Regular. El juego fue pobre, sin brillo, bastante tristón. La primera parte fue lamentable, con signos de equipo pequeño, sin ambición ni señales de grandeza. Lo mejor: La funcionalidad del equipo. Tres goles en cuatro tiros. Buenas jugadas de estrategia. Lo peor: Aburrido su fútbol, todos metidos atrás durante muchos minutos. Escasa vivacidad. Recuerdos de Getafe. La segunda parte tenía signo de continuidad hasta que el conjunto local hizo el pardillo. En otra jugada a balón parado volvió a funcionar la estrategia blanca y la ingenuidad tarraconense hizo el resto. Entró Helguera más solo que en sus pasados entrenamientos y cabeceó a la red un córner mal defendido por el Gimnástico. El gol le sentó muy mal a los de casa. Perdieron ese plus de motivación y por tanto el colmillo en la yugular blanca. Aún así, se volcó el equipo de Sampedro con valentía, demasiada, sin el físico necesario para tapar huecos atrás mientras Capello se frotaba las manos intuyendo la contra que le dio el tercer gol, Pero de fútbol, muy poco. Diarra, fue el primero en felicitar a Helguera, autor del segundo gol