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22 ESPAÑA DOMINGO 29 s 10 s 2006 ABC PULSO AL AIRE Carece de precedentes que dos partidos del mismo país impulsen en el Parlamento Europeo peticiones contradictorias El Barça entra en campaña, y Mas ya tiene su foto con Laporta El PSC improvisa para hoy un desayuno del presidente culé con Montilla s El líder de CiU dice que no busca el apoyo del club À. GUBERN BARCELONA. Con la irrupción de José Montilla en la carrera hacia la presidencia de la Generalitat se rompió ese tabú que decía que un charnego no podía aspirar a ese cargo. Hay, sin embargo, otra regla no escrita que dice que nadie será presidente sin declararse culé y eso sí es un dogma. Hasta ahora, sólo el popular Alberto Fernández había cometido la osadía de presentarse declarando su fe españolista, es decir, perica Así las cosas, y en la recta final de una campaña de tono bajo, sólo rota por las ocasionales salidas de tono del equipo de CiU, irrumpió triomfant el presidente del Barça, Joan Laporta, de quien en su momento se dijo que también aspiraba a hacer carrera política. Nunca ha escondido sus ideas catalanistas, pero tampoco se había definido por ningua formación. Más o menos hasta ayer. Como quien no quiere la cosa, Laporta y Artur Mas quedaron para desayunar. Un encuentro informal se dijo, eso sí, previo aviso al tropel de periodistas que siguen la campaña. Para algo era un desayuno privado. Ropa casual y bocadillitos de jamón en la burguesa Rambla de Cataluña. Sonrisas y encajadas de mano. Mas dijo que Laporta no le había expresado su apoyo explícito, tampoco se lo pedí Claro. Disgusto inmediato entre el equipo de José Montilla. Sin el Barça nunca ganaremos. Llamadas de teléfono y por la tarde un comunicado del PSC anunciando que, a petición de Laporta, esta mañana habrá desayuno con Montilla. Ya puestos, la foto verdaderamente desequilibrante sería una con Samuel Eto o, aunque no quiera hablar en catalán. Mientras, ERC se hace la desganada e intenta mirar hacia otro lado. Aunque la fotografía Mas- Laporta, precisamente el día en que presentaban su programa deportivo, dio en la línea de flotación de los independentistas, a los que Laporta se arrimaba cuando era un simple candidato y ERC entusiasmaba a la juventud nacionalista hastiada del pujolismo aliado con el PP. Álvaro Delgado Gal E l pasado miércoles, España hizo un ridículo histórico en Estrasburgo. Carece de precedentes que dos partidos del mismo país impulsen en el Parlamento Europeo peticiones contradictorias sobre una cuestión que afecta a los intereses de todos. Es igualmente excepcional que el Ejecutivo, representante natural de la nación por esos mundos de Dios, embarranque y sólo mejore en un porcentaje mínimo los resultados de la oposición, ausente de las cancillerías y sin hilo directo con los que cortan el bacalao en Londres, Roma o Berlín. ¿Cómo se explica el revés del Gobierno? En primer lugar, la propuesta era en sí misma desconcertante. No se entiende bien que un asunto interno, y no pactado entre los dos grandes partidos, se someta al arbitraje de terceros. Se ha dicho que Aznar cometió un error parecido al forzar una condena de ETA por el Consejo de Seguridad a raíz del 11- M. Mal razonado. Aznar creía, equivocadamente, que ETA había puesto las bombas mortíferas. No habría surgido disensión alguna en España de haberse confirmado la conjetura del entonces presidente. Lo del miércoles ha sido otra cosa, no fácil de calificar. Aparte de esto, el robo de cientos de pistolas por ETA horas antes de la votación, ha añadido turbiedad a una iniciativa mal concebida desde el principio. Es natural que a muchos eurodiputados no se les alcanzase qué demonios significa negociar con quienes no se muestran dispuestos a hacerlo. El robo de las pistolas suscita intrigas varias. Teóricamente, la internacionalización del conflicto constituía una prioridad para ETA. Los terroristas, que ocupan una posición dominante en el forcejeo con el Gobierno, están jugando, según indicios consistentes, a dos barajas. De un lado, presionan para que se haga una lectura altamente origi- nal de la Constitución, una lectura que permita el derecho a la autodeterminación bajo una denominación alternativa. Del otro, no renuncian a obtener la independencia por la vía de los hechos. Esta segunda táctica se sostiene sobre dos patas: negociación bilateral con el Gobierno, y formación de una mesa de partidos extraparlamentaria bajo la tutela de observadores internacionales. La votación del miércoles integraba un primer paso, un paso crucial, en dicha dirección. Justo entonces, ETA roba las pistolas. Es decir, perpetra algo que es razonable entender como un acto de sabotaje a sus propios intereses. ¿Dónde está el truco? Una hipótesis posible, y defendida por expertos fiables, es la de que ETA no hace cálculos. El robo del alijo sería una reacción automática a la liquidación patrimonial de HB; una réplica a lo que los terroristas interpretan como una medida de fuerza del Estado. El compromiso en que ello pudiera poner a Zapatero no les ha hecho vacilar ni un instante. En la guerra, lo primero es lo primero. Otra hipótesis, es la de que ETA estima que Zapatero no tiene marcha atrás. Los desplantes y vejaciones que los terroristas están infligiendo al presidente perseguirían el objetivo de acelerar, a través del puro acoso físico, un desenlace que dan por descontado. No debe ignorarse tampoco el placer que les provoca humillar en público a la cabeza visible del Gobierno español. Se trata de dos hipótesis muy distintas, aunque obviamente compatibles. Pero si extraña la actitud de ETA, plantea muchos más interrogantes aún la del Gobierno. Zapatero afirmó, sibilinamente, que el robo de las pistolas tendría consecuencias apenas se hubiera confirmado que ETA era la autora del hurto. El comentario no guarda proporción con la gravedad extraordinaria del hecho. Pareció, más bien, que Zapatero quería ganar tiempo. ¿Qué hará el presidente ahora? se preguntó el personal. Y ya tenemos la respuesta: rebajar la condena a Juana de Chaos, y proclamar que éste es un adalid de la paz. Es claro que esto no puede seguir así. ETA está echando un pulso al aire. Mas y Laporta, durante el desayuno que compartieron ayer en una terraza de la Rambla de Cataluña EFE Sergi Doria ABSTENCIÓN Y PANELLETS E n vísperas del Día de Difuntos se elaboran en Cataluña los panellets dulces de boniato y mazapán recubiertos de piñones. Ricos en calorías franquean el otoño como sim- bólica provisión de ultratumba. Las elecciones han cogido a los catalanes más muertos que vivos. Hasta Carod reconoce la fatiga civil y el empacho de Estatuto. La centenaria pastelería Escribà ha ideado un panellómetro en el que cada dulce representa un político. Cada día da el porcentaje de los más vendidos: aunque no se sabe si el cliente que se decanta por Mas, Carod, Montilla, Saura o Piqué lo hace por simpatía o animadversión fagocitadora. Más allá del panellómetro el 1 de noviembre the winner is... the abstention Han entendido bien: la abstención. El Partido de la Fatiga Ci- vil, con el que los actuales políticos no quieren pactar. Porque, si así fuera, deberían reformar de arriba abajo las estructuras oligárquicas de sus partidos y configurar un nuevo discurso postnacionalista. La abstención en las autonómicas catalanas es la más alta de España, sobre el cuarenta por ciento, superior a Galicia y el País Vasco. En 2003, del 37,5 por ciento frente al 24 por ciento en las generales de 2004. La abstención como hecho diferencial: hartazgo de la política del más de lo mismo Y a juzgar por los resultados del referéndum estatutario, la cosa irá a más. Votar el día de Todos los Santos fue otra mala idea de Maragall.