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ABC DOMINGO 29- -10- -2006 La Iglesia ahorra al Estado casi 8.000 millones de euros, el 1 por ciento del PIB 13 Una franquicia en nombre de Alá El movimiento islamista más fuerte e influyente de Marruecos, Justicia y Caridad busca afianzarse más allá de sus fronteras. España, en plena ebullición musulmana, está a tiro de piedra POR LUIS DE VEGA CORRESPONSAL RABAT La nueva sociedad española, cada vez con más musulmanes por la inmigración, se ha convertido en el caldo de cultivo ideal para aquellos grupos islámicos que, con buenas o malas intenciones, pretenden asentarse más allá de sus países de origen. Al Adl Wal Ihsan Justicia y Caridad es el movimiento más asentado, organizado e influyente en Marruecos. Tolerados pero no legalizados, los seguidores del jeque Abdesalam Yasín, el fundador, siempre han estado en el punto de mira de las autoridades de Rabat, aunque abogan por la no violencia. Lo que no hay que olvidar es que no reconocen la legitimidad del Monarca alauí como comendador de los creyentes, es decir, una especie de Papa. A nadie escapa que Marruecos vive un intenso año preelectoral y que la popularidad de las tesis islamistas, con el Partido Justicia y Desarrollo (PJD) erigido en fuerza opositora, sube como la espuma. Pero a diferencia del PJD, que admite la autoridad de Mohamed VI y acepta el juego político, Justicia y Caridad ha pedido ya el boicot en los comicios de 2007. En los últimos meses, coincidiendo con el cambio al frente del Ministerio del Interior, que ahora ocupa Chakib Benmoussa, el marcaje a la asociación se ha estrechado. El pasado mes de mayo estuvo plagado de detenciones y asaltos por parte de las Fuerzas de Seguridad a las casas y locales donde desarrollaban sus actividades los islamistas. El ministro lo justificó porque, según él, Justicia y Caridad estaba yendo más allá de la ley. El respeto de las libertades públicas, la preservación del orden, la libertad de expresión, de reunión y de manifestación así como la posibilidad de recabar fondos son regulados para impedir que el ciudadano sea manipulado dijo el titular de Interior. Pero los islamistas no se quedaron quietos ni callados. Benmoussa ha sido elegido como ministro para neutralizar el movimiento declaró la hija del jeque Yasín. Nadia Yasín es la portavoz oficiosa y cabeza más visible de esta gran maquinaria capaz de sacar a la calle a centenares de miles de seguidores, aunque apenas media docena de españoles se dieron por enterados de la conferencia que ofreció en junio pasado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. La dama de hierro del islamismo marroquí realizó entonces una gira que la llevó también a Francia y Bélgica. Sin despojarse nunca de su velo, se empeña en hacer ver que una mujer también puede llevar los pantalones en el mundo musulmán. Claro, que el de Nadia, con su pico de oro, no es más que una rarísima excepción en ese entorno. El último terremoto verbal, por el que aún tiene pendiente saldar cuentas con la Justicia, fue declarar en una entrevista que veía mejor para Marruecos una república que el actual régimen monárquico. La onda expansiva hizo temblar los pilares de Palacio, nada acostumbrados a tanto descaro. Intentos de criminalización Los movimientos llamados islamistas no están todos contra las mujeres, contra la libertad o contra la democracia. La prueba es que yo soy una mujer. Os lo juro. No soy un transexual declaró Nadia Yasín durante una conferencia en la Universidad estadounidense de Berkeley. Según la Prensa independiente marroquí este rifirrafe y otros no son más que intentos de criminalizar a Justicia y Caridad incluso queriendo vincularlos con grupos terroristas y redes de tráfico de drogas, pero nada se ha demostrado. Ellos condenan cualquier atentado y siguen adelante con su expansión en casa y en el extranjero, por mucho que su llegada no esté bien vista. ROBER SOLSONA un imán residente en Cartagena y propietario de un restaurante situado en Torre Pacheco, no ha tardado en convertirse en el líder religioso de esta federación, cuyo presidente es Mohamed Berek Demouche. Para acceder a este puesto ha contado desde Marruecos con la ayuda de su suegro, Mohamed Abbadi, uno de los miembros del Consejo de Predicación de Justicia y Caridad La preocupación de Marruecos estriba en que ciudadanos de ese país residentes en España se impregnen de doctrina inspirada en el islamismo más radical y regresen al país magrebí formando parte de una creciente oposición frontal a la Monarquía alauí. Terror no, desarraigo, sí Justicia y Caridad se plantea la unificación del islam para hacer frente a Occidente, en particular a Estados Unidos y Europa. Sin embargo, condena el terrorismo, como una mala interpretación del Corán, pero promueve entre los musulmanes la no integración en los países de las democracias occidentales que les acogen, en una aparente paradoja. Marruecos vive un intenso año preelectoral y la popularidad de las tesis islamistas sube como la espuma. Justicia y Caridad sin embargo, ha pedido el boicot en los comicios