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ABC DOMINGO 29 s 10 s 2006 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL MECANÓGRAFO L asesino De Juana Chaos, condenado a tres mil años por un total de 25 crímenes, quiere salir en libertad para ser escritor. Se conoce que, como ha estado ocupado en el frente de makos amenazando funcionarios y brindando por los asesinatos que cometían sus colegas, no ha tenido tiempo de leer mucho e ignora que en prisión se han escrito grandes libros, entre ellos el más grande de todos, aunque sea, mecachis, en la odiosa lengua castellana. El tiempo espeso y largo, las horas eternas, el recogimiento de las celdas y la melancolía por el mundo exterior han inspirado muchas obras maestras, de Cervantes a Rimbaud, de Oscar Wilde a Miguel HerIGNACIO nández, de César Vallejo CAMACHO a Alejo Carpentier. Ninguno de ellos era, por cierto, terrorista, ni había despachado a dos docenas de conciudadanos, y todos, en cambio, sabían escribir. De Juana tiene, por lo que sabemos, una prosa vulgar, chulesca, truculenta y pendenciera: sus llantos son nuestras sonrisas sacad vuestras sucias manos de Euskalherría u os quedaréis sin ellas y otras consignas del mismo jaez amenazante y fanfarrón. Eso, en todo caso, no es literatura, sino barata propaganda revolucionaria; hay gente, como decía Capote, que confunde la condición de escritor con la de mecanógrafo. Pero este pistolero no anda en prisión por escribir mal, sino por derramar sangre; su condena no es una cuestión de crítica literaria, sino de mera justicia natural. Como le favorecen unos inauditos resquicios legales, el Estado ha hurgado entre sus papeles carcelarios en busca del modo de incrementarle- -por amenazas- -la pena para evitar el escándalo moral de primer orden que supondría ponerle en la calle con menos de un añito de cárcel por muerto, y en el pleito se ha cruzado el proceso de paz como un camión en medio de la carretera. Acojonado por la presión etarra y temeroso de que las trescientas pistolas recién robadas no sean para jugar a los cowboys, Zapatero ha ordenado a la Fiscalía que contemple a De Juana como un futuro escribidor y no como un irredento homicida; es conmovedora la pasión de este presidente por las humanidades y la cultura. El asesino, mientras, compone un perfil muy literario- -cinematográfico, más bien- -de criminal coriáceo, gélido y sonriente; ni pizca de arrepentimiento ni de mala conciencia, pero correcto de formas y de expresiones. Hasta se expresa ante el Tribunal en la odiada lengua de los maketos. Es de temer que el caso De Juana se convierta en la primera experiencia de ingeniería jurídica del proceso cuyos túneles procesales desembocarán en una calle donde podrán encontrarse el asesino y los deudos de sus víctimas. Zapatero, acorralado por la pérdida de la iniciativa política, quiere engañarse creyendo que la alimaña se convertirá en un pacífico juntaletras de provecho, y lo mismo le tiene preparada una subvención como a ciertos culturetas adictos; ya nos daríamos, sin embargo, con un canto en los dientes si, aprovechando su experiencia, este reputado matarife se acabase labrando un discreto porvenir como carnicero. E EL RECUADRO EL CRUCIFIJO DE MI AZAFATA P ONGAMOS que se llama Lourdes, pues no quiero ser buscador de ruinas ajenas. Lourdes es azafata. Sí diré de qué compañía: de Iberia. No de la parte de los trenes baratos y de los vuelos tirados de Iberia, sino de Iberia de toda la vida. Veterana de la compañía, vuela no sé si en la flota de los 747 o de los Airbus, pero en rutas de largo recorrido. Está todas las semanas como los niños chicos que estrenan botas katiuskas: cruzando el charco. Me he encontrado con Lourdes yendo a México y viniendo de Puerto Rico, y tiene la amabilidad no sólo de seguir mis artículos, sino de comentármelos por correo electrónico desde donde quiera que se halle del globo terráqueo. Iba a hablar de aficiones y gustos comunes que Lourdes y un servidor tenemos, pero iba a dar tantas pistas (de despegue y de aterrizaje) que le iba a terminar buscando la ruina que en modo alguno propiciarle quiero. Lourdes, como usted y como yo, ha leído la noticia de que una azafata inglesa ha sido sancionada por no renunciar a la pública protestación de su fe y no quitarse el crucifijo que al cuello lucía. Historia que pones en la Roma antigua, ANTONIO con un emperador de por medio, y es BURGOS una hoja del Martirologio. Para Lourdes ha sido mucho más preocupante, por cercana, por remojo de barbas del vecino. Mejor que sea la propia Lourdes quien lo cuente, con la carta que me ha puesto: Ayer cuando volvía de Buenos Aires, en el ABC leí tu columna, magnífica como siempre, y una noticia que me heló la sangre: acaban de sancionar con dos semanas de empleo y sueldo a una azafata de British Airways porque llevaba colgado del cuello un crucifijo. Y digo bien, se me heló la sangre porque yo llevo colgadas del cuello, con una cadena de oro, apunta: medalla de la Santina, medalla del Santo Niño del Remedio, medalla de San Benito (bendecida por el difunto Juan Pablo II) medalla de San Antonio de Padua y medalla de la Virgen del Carmen. Colgada del bolso de Iberia llevo una Medida de la Virgen del Pilar, ya sabes, una cinta de esa dimensión, y encima con los colores de la bandera de España. Dentro de ese bolso, cuatro rosarios, dos de ellos bendecidos por Juan Pablo II y Benedicto XVI, respectivamente, y otro que viene de la Basílica de la Virgen de Guadalupe de México. Del maletín que solemos llevar las azafatas a bordo cuelgan otras dos cintas de Medidas del Pilar; una roja y una amarilla. Y dentro, como las capillitas de los toreros que tú conoces mejor que yo, llevo un álbum con estampas de, apunta: la Virgen de Loreto, (dos unidades) Jesús de Medinaceli (cinco unidades) la Virgen del Carmen, la Virgen de la Merced, María Auxiliadora, Fray Leopoldo de Alpandeire, el Cristo de Limpias y San Antonio de Padua (tres estampas) Y si me mandas una del Gran Poder y otra de la Macarena, con mucho gusto las añado a mi capillita. Aparte de esto, tengo por costumbre santiguarme en todos los despegues, y cuando lo hago mientras bisbiseo una oración, siempre tengo al pasaje delante, claro. Habida cuenta de que Iberia está en la misma alianza One World que la compañía británica, como hagan extensiva esa normativa (única y exclusivamente para los católicos, porque no tienen el mismo rasero con los musulmanes, por ejemplo) a mí me van a colgar del palo mayor de mesana. Soy carne de cañón y de los leones que se comían a los cristianos, Antonio. Y si eso me ocurre, ¿de qué van a comer mis niñas? ¿Quién va a pagar la hipoteca de mi adosado de Pozuelo? Pero no quiero hacer bromas de un asunto que está tomando un cariz peligroso, pues me veo otra vez en la clandestinidad. O en las catacumbas, como los primeros cristianos. Y tiempo al tiempo. Porque mi tía Begoña, directora de un colegio de enseñanza primaria de Santander, ha tenido que quitar los crucifijos de las clases, y este año ya no pondrá el Belén en Navidad, porque ofende la sensibilidad de los no católicos. Y lo gordo es que cuando comento con según quién este detalle, me contestan: Es que España es un país laico, chica, no me seas facha Y se quedan tan anchos. No quiero aburrirte más con mis cuitas, pero a alguien se las tenía que contar. Un abrazo muy fuerte de tu amiga, Lourdes