Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Sábado 28 de Octubre de 2006 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2005. Prohibida la reproducción total o parcial sin el premiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 32.567. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF 5,20 CHF. Marruecos. 16 Dh. Lula, por un puñado de botox El Lula melenudo, sudoroso y en mangas de camisa forma parte del pasado. Su esposa le convenció de que debía cambiar. Hoy, el botox, el peeling el photoshop y la dieta han hecho el milagro POR CARMEN DE CARLOS l hombre y el oso, cuanto más feo más hermoso. Hubo un tiempo en que algunos se consolaban con refranes como éste. Pero las cosas han cambiado. En este siglo XXI, se imponen las formas y en las elecciones de Brasil, tierra prometida de bisturíes de diseño, gana el que más y mejor cara tiene: Lula, el nuevo amigo del botox, el compañero leal del peeling amante de la tijera, esposo del photoshop y adúltero impenitente con la dieta. La política y la cirugía se han convertido, de verdad, en el arte de lo posible. El presidente de Brasil aprendió la lección a golpe de fracasos en las urnas pero una vez que espabiló, se ha metido entre ceja y ceja no volver a cometer los mismos errores. Para empezar se ha depilado esa cornisa de bello que le separaba los ojos de la frente. Lo hizo en el año 2002 y, en vista de los resultados, ha mantenido la práctica. Las súplicas de sus colaboradores y de su mujer, Marisa, le convencieron de que, además, debía quitarse un peso de encima. En esta campaña ha adelgazado diez kilos. La losa de sapo barbudo como se referían a él adversarios y empresarios, que arrastró durante toda su vida, hoy es sólo un mal recuerdo. El Lula obeso, sudado, algo melenudo y eternamente en mangas de camisa, aceptó someterse a una metamorfosis para lograr el poder. Un tratamiento dental puso en orden- -y en blanco- -sus caninos, incisivos, molares, premolares y el resto de la herradura de porcelana que hoy muestra cuando abre esa boca de la que ya no salen batracios ni culebras. Por si faltaba algo, dio su palabra- -que ha cumplido a rachas- -de no dejar llevarse por los pecados de la gula con la bebida y la comida que tan malas juga- Laura Campmany LOS VIVOS Y LOS MUERTOS IGO yo que los muertos, mientras los vivos juegan a la vida, tendrán sus propios mapas. No es posible que estén hechos de viento, igual que no se borra la mancha de la tinta. No puede ser que se hayan extraviado, que se hayan dispersado de una forma tan honda. Digo yo que no puede arrebatarles, la pequeña verdad de una marea, hasta el último enser de su equipaje, y que allá donde soplan los recuerdos, siguen ellos pensando y existiendo, y quizás, desde el pecho del pasado, nutriendo la esperanza. Yo estaba aquella noche en un salón oscuro. Eran como las tres de mi fracaso. Formulé, susurrando, una pregunta, y aunque no me lo crean, obtuve una respuesta. Vi con mis propios ojos encenderse una lámpara. Fue tan sólo un destello del alambre, pero en aquel azar sentí a mis muertos. Puesto que entre nosotros pasa un túnel, cuando los necesito, vienen a socorrerme. Ellos, claro, no pueden desdecirse. Pero del mucho amor que intercambiamos, apenas lo destapo, sale un grito. Hablemos de los muertos. Hablemos largamente de los muertos. Rindámosles ruidosos homenajes. Que sigan siendo todo lo que fueron: aquella eternidad, ese minuto. Los vivos son apenas lo que queda entre una tempestad y la siguiente. No creo en los fantasmas. Pero a veces, a solas, me pregunto si no estarán los muertos en un cruce de calles. O en algún asterisco, o en algún inventario. Quizás en una lámpara cualquiera. Porque a un muerto le pasa lo que al fuego: que sólo si lo apagas, es ceniza. D E Lula rompió ayer su dieta para celebrar su 61 cumpleaños junto a su mujer, Marisa REUTERS das le han hecho pasar estos cuatro años. Pero no hay esfuerzo mal pagado. Sus últimas experiencias estéticas le garantizan que mañana recogerá nuevos frutos en las urnas, según una avalancha de encuestas. Otra vez la intervención de Marisa ha logrado que el presidente se entregue a los milagros del botox. Con la frente por delante, la nariz detrás y los labios en lista de espera, Lula ha lucido esta campaña un rostro radiante. En los últimos tres años la jeringa con la tóxina de la juventud ha penetrado en su piel en otras tantas sesiones. Apenas un par de semanas atrás recibió el pinchazo del elixir mágico que ha rellenado, como un soplo de aire fresco, sus arrugas. Sin confesar la fecha, el presidente cayó hace poco en manos de otra sustancia tóxica el ácido retinoico, química y más química para una epidermis curtida tamizada por el clásico peeling Insatisfecho por naturaleza, el Lula del presente y del futuro ha buscado la perfección dentro y fuera del quirófano. El photoshop que quita y pone defectos y virtudes, es su último descubrimiento. El de la prensa, desenmascararlo.