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ABC SÁBADO 28 s 10 s 2006 CULTURAyESPECTÁCULOS 79 ÓPERA Il tutore burlato Música de Vicente Martín y Soler sInt. S. Cordón, J. Ferrero, C. Obregón, F. Gallar, J. Galán, G. López. sOrquestaEscuela de la Sinfónica de Madrid. sDir. escénica: I. García. sDir. musical: L. Ramos. sLugar: Auditorio Padre Soler. Univ. Carlos III de Madrid. Leganés. ¿Es Adriá un diseñador? El cocinero catalán ha recibido el premio Lucky Strike, probablemente el galardón europeo de diseño más importante. Adriá será también el principal invitado en la Documenta de Kassel CLÁSICA C. Grandes Intérpretes Obras de Haydn, Schubert y Mozarts Int. A. Brendel (piano) sA. Nacional. Madrid. Brendel pedagogo ANTONIO IGLESIAS Nueva visita de Alfred Brendel al ciclo de Grandes Intérpretes. Y merecidamente como demostró su sabia interpretación de la obra que abría su programa, la Sonata núm. 56. Hob. XVI 42 de Franz Joseph Haydn, cuya traducción fue perfecta por sonoridad, seriedad estilística sin rozar la frialdad, lección de alta clase por múltiples conceptos, dedos infalibles, justo el pedal... Casi otro tanto cabe afirmar de la Sonata núm. 18, D 894 de Schubert, expuesta con su todavía fuerte adscripción clasicista, de la que destaco la serenidad magistral de su Allegretto final, sin que deje de lamentar ciertos excesos del Trío del Menuetto y tercer tiempo. En la segunda parte, aquella lección tan rica en saberes ha de rebajarse en gran consideración, porque la Fantasía en Do menor, K 475 de Mozart, cuya libertad expresiva quedó consignada en la partitura por su autor, no ha de exagerarse tanto como lo hizo Brendel, mirando demasiado en alcanzar la versión personal, subjetiva, aunque afectuosa en exceso, en el mismo grado que cabe afirmar respecto a la obra siguiente del programa, Rondó Kv 511 del propio Mozart, envuelta inconvenientemente con el pedal. La sesión, aplaudida con gran intensidad por el público, finalizó con la interpretación de una nueva Sonata de Haydn, la Hob. XVI 50, llevada por el excelso pedagogo del piano que resulta ser, por encima de otras muchas cualidades, el gran teclado de Alfred Brendel. 200 años después ANDRÉS IBÁÑEZ El proyecto no puede parecer más encomiable: volver a poner en el mapa de la música a Vicente Martín y Soler (1754- 1806) cuando se cumplen 200 años de su muerte y de su olvido; hacer un montaje sin regatear gastos en escenografía y figurines; encomendar la parte instrumental a la Orquesta- Escuela de la Sinfónica de Madrid y la vocal a un elenco de brillantes cantantes jóvenes y, last but not least, celebrar el estreno en un campus universitario. El Teatro Real parece aquí un Teatro Utópico. El auditorio Padre Soler de la Carlos III es impresionante: más de mil localidades, foso de orquesta, un escenario preparado para cualquier proeza técnica. La acústica, quizá demasiado reverberante. ¿El montaje? Un poco caprichoso, lleno de escaleras que suben y bajan, algunas de las cuales parecen realmente peligrosas. La orquesta, impecable; la dirección de Lorenzo Ramos excelente, vital, precisa, urgente, aunque quizá el maestro hubiera debido buscar algo más de variedad en una partirtura que tiende a la monocromía. Entre los cantantes, por destacar a alguno, un Javier Galán con una voz hermosa, noble y también llena de humor, una magnífica Susana Cordón que canta quizá las arias más bonitas de la ópera y una Cristina Obregón que canta deliciosamente su aria Or propio sento gusto quizá la más interesante psicológicamente. ¿El compositor? Muestra un gran talento melódico y un oído más que atento a los avances armónicos que tenían lugar en la época, y aunque no es el Mozart español sí podría ser el Cimarosa español. Claro que no hay que olvidar que ésta es su primera ópera. En el segundo acto me dicen que hay algo muy sorprendente. Está claro que Ignacio García se ha vuelto loco por resolver escénicamente una obra escénicamente tan endeble como Il tutore cuyo libreto es un absoluto desastre. No teman, que no se lo cuento. Pero sí les cuento que hay humo, mucho humo, que cae como una lenta cascada de Iguazú sobre los músicos. Pero qué diablos, se lo voy a contar: sí, es una bomba. POR RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLÍN. El arte es creatividad y Adrià es su profeta, explica Roger M. Buergel para invitar por primera vez a un cocinero al museo temporal más reputado del mundo. El director de la XII Documenta de Kassel hizo ayer pública la sorpresa y coincide con la concesión al creador de El Bulli del premio Lucky Strike, posiblemente el más importante de diseño en Europa. Ello conduce a preguntarse con el Frankfurter Allgemeine si la cocina debe conceptuarse ya como oficio, como arte o como diseño. El director de la muestra de arte contemporáneo considera El Bulli una obra de arte en sí lo que entraña el problema de su traslado a Kassel: sólo adelanto que trabajamos en una formalización que considere tanto el carácter del restaurante como el compromiso político de la Documenta esto es, para Buergel: educar y sustraer al público de un mediatismo actual, bien informado pero incapaz Cita la teoría estética de Adorno para explicar que un buen plato entraña en sí una teoría propia de la recepción estética, en este caso por parte de las papilas gustativas. El paladar espera indudablemente poner a prueba esa teoría mediante la degustación, argumenta en el Frankfurter el responsable de esta edición. La célebre muestra quinquenal, supo ayer este diario, se propone en 2007 un montaje que responda a la cuestión de si la humanidad puede reconocer un horizonte común, por encima de todas las diferencias, y si esa búsqueda de lo esencial puede alcanzarse por el arte. Un punto de partida humanamente común bien podría ser el paladar, si no así en cambio las facturas de El Bulli y algún otro fogón. Pero la Documenta argumenta ejemplarmente y como declaración artística entiende la inopinada invitación a un cocinero, catapultado por su creatividad y constante reinvención de sí mismo a prime- Ferrán Adriá, premio Lucky Strike de Diseño CHEMA BARROSO ra estrella global de la cocina. Las madejas de parmesano, los pétalos de rosa en tempura, el algodón con menta, el jamón de toro o el yogur- yogur son los méritos del cocinero catalán para lograr el premio Lucky Strike, que otorga la fundación Raymond Loewy, y que ha alabado su concepto integral de la cocina que proporciona a la comida una dimensión estética y sensorial desconocida antes El 9 de noviembre Adrià recibirá el Lucky Strike en la Ko- mische Oper de Berlín y adelanta el paso que significa para la cocina este vínculo con otra disciplina como el diseño. Superación de las reglas gremiales del oficio gastronómico, como siempre ha sido para ser arte, al través del genio individual, lo que el jefe de la Documenta refuta que sea mero fenómeno óptico en el plato: aspecto y visibilidad están tan sobrevalorados en el arte como en la cocina El gusto es el medio, y probablemente el mensaje. La Seminci recupera Robinson Crusoe el Buñuel más hollywoodiense J. M. A. VALLADOLID. Robinson Crusoe de Luis Buñuel era una de los principales atractivos de la 51 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) En esencia, porque visionar una película del genio de Calanda es ya de por sí un acontecimiento que en esta ocasión tenía el añadido de tratarse de la única incursión del director en Hollywood y de que la copia restaurada proyectada en este festival nunca antes se había visto en España. Rodada en 1952 en uno de los momentos más prolíficos del autor, Robinson Crusoe es, sobre todo, una adaptación fiel al clásico de Daniel Dafoe, pero también algo más. Calificada por el propio Buñuel como una especie de película cobaya porque era la primera vez que se rodaba en Eastmancolor, el también guionista del filme junto a Hugo Butler se permite ciertas licencias marca de la casa que no hacen sino jugar en favor de una historia que tampoco ha terminado de romper en sus diferentes versiones para la gran pantalla. Tras recrear el entorno exuberante en el que el náufrago Dan O Herlihy- -nominado a los Óscar por este papel- -debe sobrevivir, Buñuel parece disfrutar más con la desesperación psicológica que sufre el protagonista aislado del mundo en la isla El director introduce escena de un marcado tono surrealista, pero en general se trata de una película de aventuras y llena de un humor fino.