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78 CULTURAyESPECTÁCULOS SÁBADO 28 s 10 s 2006 ABC Gulliver, el tamaño importa El doctor Gulliver vuelve a viajar viento en popa merced a una nueva y muy hermosa edición de la genial obra de Jonathan Swift, que ha sido ilustrada por el pintor Guillermo Pérez Villalta MANUEL DE LA FUENTE MADRID. Eso sí que era viajar y no las semanitas en Cancún con el AI de los demonios (all inclusive, todo incluido) de hoy en día. Viajar para descubrir mundos, viajar para abrir las puertas del conocimiento, viajar para poner en solfa a los contemporáneos y hasta para deambular bajo el sol por las calles de una ciudad que podía llamarse utopía. Viajar, en definitiva, como el doctor Lemuel Gulliver, protagonista de Los viajes de Gulliver la genial novela satírica de Jonathan Swift, editada en el año 1726. A menudo, El viaje a varias naciones lejanas del mundo del capitán inglés Lemuel Gulliver ha sido tomado como un texto para los más pequeños, como una novela infantil, como también le ha sucedido al Robinson Crusoe de Defoe, y hasta a muchas obras de Verne. Pero la realidad es muy otra. Porque los periplos y andanzas de Gulliver constituyen, entre otras menudencias, una importante obra de sátira política y de costumbres de la sociedad inglesa de su tiempo. Ahora, en esta nueva andadura de Gulliver (servida en bellísima edición por Galaxia Gutenberg Círculo de Lectores) hay un contramaestre de excepción, el pintor Guillermo Pérez Villalta, que se ha encargado de las ilustraciones, tarea en la que no es ningún novato, pues ya realizó con anterioridad el mismo empeño en otros dos Los Yahoos y otras especies Swift hizo viajar primero a su héroe por Lilliput, la tierra donde todo mide doce veces menos que lo habitual. Un mundo en el que los expertos han visto el retrato que Swift hacía de los ingleses de aquel tiempo. En la segunda parte, el paisaje es bien distinto, pues Gulliver arriba a Brobdingnag, un reino de gigantes doce veces mayores que nosotros, quizá un retrato de la aristocracia del siglo XVII. Luego el singular viajero se traslada a Laputa, Balnibarbi, Luggnagg, Glubbdubdrib y Japón, y el libro termina cuando Gulliver echa pie a tierra allí donde habita una raza de caballos, una sociedad ideal frente a la que se sitúan los Yahoos (a que a los amigos internautas les suena de algo) que no son sino un trasunto de una raza humana repleta de gente inculta y botarates. Gulliver en Liliput en una de las ilustraciones de Guillermo P. Villalta ción, sino que ha trabajado con mimo y, sobre todo, con método, el cartesiano recurso del método. Cada imagen- -señala Pérez Villalta- -está concebida de antemano. Desde luego, no iba a sentarme a ver qué salía, sino que leía un capítulo, me lo imaginaba, y me iba quedando con las imágenes que más me habían impactado. Procuré adaptarme realmente al texto, porque creo que las ilustraciones tienen el deber de recordarte el texto una vez que lo has leído Dentro de este minucioso trabajo (que se puede ver como exposición en el Centro Cultural del Círculo, en el 10 de la madrileña calle de O Donnell) Guillermo Pérez Villalta, se ha querido detener especialmente en las letras capitulares, un total de dieciocho: Me encanta todo lo que tiene que ver con las letras y con la tipografía, y he disfrutado mucho con estas capitulares. Realmente, inventar un alfabeto es algo que me divierte muchísimo aseguró. Tal vez tenga razón Pérez Villalta y vivamos tiempos góticos en los que todo es excesivo y caótico, yo creo que hace falta más que nunca una nueva Ilustración Si es así, ediciones como ésta, libros inmortales como éste, son, secillamente, belleza ilustrada, ilustrada poesía. libros, La Odisea de Homero, y el Faetón de Villamediana. En esta nueva singladura artística (unos seis meses de trabajo) a Pérez Villalta no le han crecido los enanos ni tampoco le ha temblado el pulso ante los gigantes, ni ante los yahoos, algo que ha conseguido al echar mano de mucha ironía, y también teniendo muy en cuenta las fabulosas ilustraciones de los libros de botánica de esa época, así como los mapas de las ciudades, que eran imprescindibles en un mundo sin fotografías El pintor, quien se identifica mucho con Gulliver y con el mundo de la Ilustración, ésa época maravillosa cuando la Razón empieza a intentar comprender el mundo no se ha dejado llevar en ningún momento por lo que podría haber sido una perezosa improvisa- La portada es una de las ilustraciones más bellas del libro, y en ella Pérez Villalta ha dibujado una ciudad que bebe tanto de las fuentes clásicas como de las contemporáneas