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2- 3 S 6 LOS SÁBADOS DE Los Chiripitifláuticos, que embelesaron a una generación continuó el espectáculo. Era uno de los grupos de música ligera frecuentes en las buenas salas de fiesta madrileñas, aún con el privilegio de la música en vivo. Actuó como vocalista Mona Bell, y para que la frivolidad no lo acaparara todo, cerró el espectáculo la actuación del pianista gaditano de fama internacional José Cubiles. No coinciden las versiones de los supervivientes de aquel emocionante momento, pero domina el supuesto de que interpretó, entre otras cosas, un pequeño fragmento de Noches en los jardines de España de Manuel de Falla. Remató las 3 horas largas de este primer programa regular de TVE lo mismo que siguió haciéndolo hasta que cesó la pausa entre los días y las noches de la hora de programar: una versión del Himno Nacional sobre imagen de una bandera española agitada por el viento. A partir de ese momento el desarrollo de la televisión es más lento de lo que cabría esperar. Cuando, en 1959, se extiende a Barcelona, desde los estudios de Miramar, la programación de TVE, el parque madrileño no llega a los 12.000 televisores. Ello no impide que María José y Coque Valero, Laura Valenzuela, Blanca Álvarez y tantos otros nombres posteriores no compitieran ya en popularidad con las máximas figuras del cine y del teatro. Una tasa sobre tenencia de receptores de radio y, posteriormente, de TV ineficazmente recauda, da por el servicio de Correos- -la tele en España nació de pago financió esos primeros tiempos de su existencia. No quiero entrar en los siguientes, ya en 1957, con José María Revuelta como director general de Radio y Televisión, para concentrar en un solo programa, el primero de todos los que han sido, la gloria y el mérito de los pioneros. Claro que a los pioneros, como dice Miguel Martín, uno de aquellos titanes de hace medio siglo, les matan los indios y les cortan la cabellera. Lo bueno es llegar cuando ya funciona el ferrocarril. Historias para no dormir. Cuando los españoles descubrieron el placer del terror en la serie de Ibáñez Serrador aragonesa. Se estrenó el NO- DO A. El NO- DO, ya entonces con dos ediciones semanales, A y B, más el documental Imágenes fue, con proyección obligatoria en todos los cines, la escuela de imágenes que marcó aquel tiempo y debe decirse en su honor lo que no puede repetirse para TVE entre 1956 y 1965: el mejor archivo de imágenes de su tiempo. Las de televisión, amontonadas e inclasificables, ardieron en una pira cuando la inauguración de Prado del Rey. Volvieron con más repertorio los Coros y Danzas, se estrenó el NO- DO B, repitieron los discípulos cantantes y danzantes de Pilar Primo de Rivera y llegó el momento del segundo gran tropezón de la jornada. Estaba prevista la emisión de Mercedarios blancos documental producido por la televisión pública francesa. Se había doblado al castellano para la ocasión en Madrid Film pero los duendes, que forman parte del fenómeno, confundieron las películas- -el videotape era ignorado todavía y el primero, para los discursos de Franco, no llegó hasta 1962- -y la emisión se realizó en el idioma de nuestros vecinos. Nadie se inmutó por ello. A esas alturas de la emisión, muy posiblemente, ya no permanecería encendido ninguno de los trescientos televisores existentes. La orquesta de Roberto Inglez Laurita Valenzuela se nos aparece desde una unidad móvil de TVE