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28 10 06 EN PORTADA TVE 50 años El primer programa (Viene de la página anterior) una actriz debutante, Luz Márquez, repasaba las dos líneas del guión que debía recitar, llegado el momento, ante las dos cámaras- -plumbicones- -que manejaban Lombardía y Cabanillas. En el vestíbulo, frente a un sofá de plástico que prestó sus servicios hasta la inauguración de Prado del Rey, en 1974, el director general de Radiodifusión, Jesús Suevos y José Luis Colina, director y responsable del medio naciente, cumplimentaban al ministro de Información y Turismo que se disponía a inaugurar lo que desde entonces, unas veces mejor y otras peor, ha sido fiel compañía y mediocre testigo del acontecer nacional. Trescientos televisores- -la antena emisora, en VHF, cubría un radio de unos pocos kilómetros- -integraban el parque de receptores de Madrid. En su mayoría eran obsequio del Ministerio a altos cargos y representantes notorios del franquismo. A las seis en punto, con un fondo de música de Falla, la famosa Carta de Ajuste iluminó esas 300 pantallas. Quince minutos después Mariano Ozores y Enrique de las Casas, realizadores del acontecimiento, sustituyeron la Carta por una cabecera filmada y animada. Joaquín Sánchez Cordobés, el ingeniero responsable del acontecimiento y su ayudante, Manuel Rodríguez, empiezan a respirar tranquilos: la emisión sale al aire. Las primeras imágenes vivas y en directo que transmite TVE fueron las de la Santa Misa, desde un altar allí instalado, oficiada por monseñor José María Bulart, a la sazón capellán de Franco en El Pardo y párroco del Buen Suceso, solar de una de las primeras y escandalosas grandes especulaciones urbanísticas del Madrid contemporáneo. La locutora, Luz Márquez, maquillada por el también cinematrográfico Goyo, repetía en un rincón las brevísimas frases de su prevista intervención. Junto al estudio que, siendo único, lucía en su puerta orgullosamente el rótulo de Estudio 1 un chiscón con barra de poco más de dos metros cuadrados, atendido por la familia Montes, servía La tele nació como un servicio de pago merced a una tasa que Correos recaudaba- -muy ineficazmente- -al principio por receptor de radio, y después por televisor de espera, café en mano, para Vicente Llosá, Pedro Amalio López, Alfredo Castellón... y otros pocos nombres que lamento no conocer. Pronto llegó el momento del primer y divertido trompicón de TVE. La locutora, la citada Márquez, debía anunciar: A continuación les dirige la palabra el excelentísimo señor ministro de Información y Turismo, don Gabriel Arias Salgado Al verse apuntada por la cámara, la pobrecilla llegó a decir a continuación Sólo eso. Salió corriendo y no se volvió a saber de ella. Fue, como acuñó Antonio Fraguas- -hoy Forges- que pronto se incorporaría como operador de telecine, un esborcio palabra que sigue siendo de generalizado uso, y práctica, en las televisiones españolas. Habló Arias Salgado sobre la importancia de la televisión como factor de cultura y entretenimiento y le sucedió en el uso de la palabra quien era director general de Radiodifusión- -no de Televisión- Jesús Suevos, a cuyo cargo estuvieron las emisiones previas, experimentales y eventuales. Suevos era un viejo falangista, culto, a quien se debe en buena medida la calidad personal y profesional de la primera promoción de trabajadores de la casa. Pérez Puig, por ejemplo, era ya premio nacional de Teatro- -por sus estrenos de Miguel Mihura y Alfonso Sastre- -y todos los demás tenían oficio probado en alguna disciplina y una gran curiosidad por lo que todavía algunos, como el gran sociólogo del momento, Juan Beneyto, decían estar más cerca de la Física recreativa que de la Comunicación propiamente dicha A los discursos siguió un brevísimo informativo- España hoy en cuya redacción intervino Ángel Marrero, pero del que no he podido averiguar quién presentó en pantalla. Los grandes nombres de la información llegaron poco después, convocados por Victoriano Fernández Asís y José de las Casas: Jesús Álvarez, David Cubedo, Eduardo Sancho... con redactores tan espléndidos como Miguel Pérez Calderón y Javier Alonso. Actuaron, y es un milagro dado el espacio disponible- -96 metros cuadrados en total- los Coros y Danzas de la Sección Femenina. No consta en ninguno de los archivos disponibles en que consistió su participación, pero caben sospechas que, en aplicación de las costumbres vigentes, remataran su tiempo con una vibrante jota