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ABC VIERNES 27- -10- -2006 89 Infiltrados EE. UU. 2006 149 minutos Género- -Policíaco Director- -Martin Scorsese Actores- -Leonardo DiCaprio, Jack Nicholson, Matt Damon La Traición y las Bellas Artes E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Un cineasta como Scorsese, que se las sabe todas, no se deja separar fácilmentes sus mejores películas de las peores: todas son buenas, incluso aquéllas que nos han gustado menos. Fuera del propio gusto, es indiscutible que algunos de sus títulos menos elogiados por la crítica, como El aviador Kundum Al límite o Gangs of New York son igualmente peliculones que ennoblecen al cine como séptimo arte. La cuestión es colocar ahí, en esa filmografía intocable por arriba y por abajo, Infiltrados ¿es sólo buena, o muy, muy buena? Desde luego, si sólo fuera buena, sus admiradores se decepcionarían. En Scorsese, lo bueno no es comparable a lo mejor. Tal vez tengamos la respuesta a esto si consideramos que: Scorsese vuelve al barrio (al género, en realidad) y vuelve también a esconder grandes ideas, sentimientos desmedidos, gigantescos, en un recipiente sin ínfulas ni humos, de tamaño aparentemente pequeño como es el policíaco; Scorsese subraya la contradicción de una frase y una evocación inventada por él, y regresa al uno de los nuestros esa forma paradójica de aludir a la traición, tal vez el más trágico e innoble de los sentimientos, pero que suele albergar al tiempo enormes dosis de pundonor y grandeza: traicionar no está al alcance de casi nadie, todo lo más engañar, enredar, confundir... que no es lo mismo. Y hay, además, en Infiltrados otra gran reflexión encubierta: el disimulo como vehículo para ir allí, al lugar que quieres. Los dos personajes centrales, un policía infiltrado en la mafía y un mafioso infiltrado en la policía, son el material narrativo y reflexivo que usa Scorsese para contar una historia eterna, la de dos tipos que han desarrollado aptitudes fabulosas para ser otro contrapuesto a sí mismo. Aparte, Infiltrados es una pincelada trágica en la que mafiosos y policías forman un lienzo sin futuro, y el pintor, o autor, es lo suficientemente hábil con todos los elementos y personajes de su tragedia como para no desvirtuarlos con tonos pastel. Ni para que los actores- -complicaditos todos, Nicholson, DiCaprio, Damon... -se lo pasteleen.