Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 OPINIÓN VIERNES 27 s 10 s 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Sociedad, Cultura y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Nacional) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director general: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar UN MURO CONTRA LA EMIGRACIÓN L LA ÚNICA CONSECUENCIA DEBE SER PERSEGUIR A ETA L anuncio hecho por el presidente del Gobierno de que el robo de pistolas cometido por ETA tendrá consecuencias es, a estas alturas del proceso de negociación política con los terroristas, una vana manifestación de firmeza. No sólo la inconcreción de las consecuencias que se anuncian, sino también la ausencia delas mismas tras episodios anteriores de terrorismo, no menos notorios que el robo masivo de armamento, hacen que esta declaración de Zapatero sea insuficiente para serenar a una opinión pública perpleja e indignada por elcursode los acontecimientos. Desdeluego, la retórica solemne, vacía deactos concretos, no es la respuesta que merece ETA a su larga serie de provocaciones dialécticas y delitos terroristas. Ahora le pasa factura al Gobierno- -en forma de descrédito- -su empecinamiento en proteger el diálogo con ETA mediante la negación de la realidad y la tergiversación de los hechos. A un concejal de UPN los proetarras le quemaron su negocio en Barañain, y el Gobierno dijo que ETA no tenía que nada que ver. Los empresarios siguieron recibiendo cartas de extorsión, y el Gobierno y el PSOE las despacharon como flecos anteriores a la tregua o incluso dudaron dela autoría etarra. El terrorismo urbano ha golpeado incesantemente en las ciudades del País Vasco- -ayer, en Vitoria, los proetarras volaron una oficina bancaria- pero el Gobierno prefería interpretarlo como algaradas de incontrolados o protestas por la huelga de hambre de De Juana Chaos. Los etarras exhibieron y dispararon sus fusiles en un monte de Oyartzun, y el Gobierno lo redujo a un acto decara a la galería. Por eso, cuando elpresidente del Gobierno anuncia que el robo de 350 pistolas tendrá consecuencias no debería extrañarse de que casi nadie confíe en que tales consecuencias se produzcan, ni en que, si se producen, tengan el contenido que el Estado de Derecho y la dignidad nacional exigen frente a los terroristas. Hasta el presidente del PNV Josu Jon Imaz, ha pedido al Gobierno queverifique nuevamente el alto el fuego con una actitud más firme que la del propio Ejecutivo. El robo en Nimes no debe tener consecuencias en su mo- E mento sino ahora, porque ya han pasado más de siete meses desde que ETA anunció un alto el fuego permanente que ha sido roto por los terroristas tantas veces como han querido. No se trata de que elpresidente del Gobiernocastigue a ETA retrasandoelproceso odilatandosus acuerdos, comolamesa de partidos. Estas no son las consecuencias que merecen los terroristas. El problema radica en el mantenimiento mismo de un proceso de negociación política que arremete a diario contra el sentido común y la lógica de un Estado de Derecho que se resiste a ser subordinado a las necesidades tácticas del diálogo con los terroristas. Si las recientes decisiones del Tribunal Supremo (la liquidación patrimonial de Batasuna) y de la Audiencia Nacional (la confirmación del procesamiento de Otegi y otros dirigentes batasunos como miembros de ETA) son afirmaciones inequívocas delos límitesqueimponeelprincipio delegalidad al Gobierno socialista, la renuncia de un fiscal a sostener contra el etarra De Juana Chaos una petición de condena inferior a la que merece pone de manifiesto el arbitrario papel que está jugando el fiscal general del Estado para aminorar la presión judicial contra ETA y Batasuna, cuyas amenazas de ayer revelan su envalentonamiento frente aun Ejecutivo sin capacidad de respuesta. El Gobierno, que se ha comportado como si los tribunales fueran un negociado del Ministerio de Justicia y los fiscales peones a su antojo, sehatopado con todoel significado de un Estado de Derecho, de la misma manera que en Estrasburgo se ha encontrado de bruces con la fuerza política del PP y en España, a diario, con el sentimiento de una opinión pública, reconocida en las víctimas, que no halla razones para que la derrota incondicional de ETA deje de ser el único camino lícito para poner fin al terrorismo. Cuando el Estado de Derecho activa sus defensas frente al oportunismo político, cuando la sociedad desconfía de mensajes vanos sobre una paz tutelada por cientos de pistolas y cuando los terroristas aprovechan la tregua para acumular fuerzas la única consecuencia aplicable es volcar contra ETA todos los recursos legales, policiales y judiciales. MUSEOS DE MAL EN PEOR N O corren buenos tiempos para el Reina Sofía. La legislatura empezó mal a causa del deseo injustificable de Carmen Calvo desustituir aJuan Manuel Bonet, cesado con malos modos. Después de varios intentos fallidos, el nombramiento de Ana Martínez de Aguilar causó perplejidad en los ambientes culturales. Los hechos dan la razón a los pronósticos más pesimistas: un plan museológico que no convence a nadie, goteras en las salas, cubos de agua en los almacenes y el episodio tragicómico de la escultura monumental de Richard Serra, que no aparece por ningún sitio, son elementos que ponen en evidencia una gestión controvertida y errática. Poco después se renovó el patronato, dejando al margen a los historiadores del arte, y la ministra de Cultura dio la puntilla a cualquier esperanza de rectificación con sus declaraciones sobre el cubismo como eje de la colección permanente, una intromisión arbitraria en asuntos que no son de su incumbencia. Ahora vuelven los problemas. Ya se sabía que la ampliación de Jean Nouvel no era impermeable. Tampoco lo es, al parecer, el edificio principal de Sabatini, en el que una bajante provocó estos últimos días filtraciones en los espacios existentes sobre la sala de Dalí. Lo mismo ocurre con el Palacio de Cristal del Retiro, puesto que el agua acumulada por las lluvias recientes ha obligado a aplazar una exposición. Las fotos de las piezas cubiertas con plásticos, publicadas ayer en ABC, no contribuyen precisamente al prestigio internacional del museo. A todo esto, cambian cada pocos meses los responsables de las colecciones y de la gerencia, provocando una sensación de caos que el Ministerio es incapaz de controlar. Las noticias procedentes de la Biblioteca Nacional- -el Gobierno confirma el caos y el colapso de la institución que dirige Rosa Regás- -contribuyen a empeorar la imagen de un departamento lastrado por una gestión ineficaz y en la que los criterios políticos priman sobre las competencias profesionales. Es un grave error. En las democracias maduras, los cargos directivos en materia cultural no están sometidos a los vaivenes electorales. Convendría comprobar cuántos años llevan ejerciendo su cargo los directores de los grande museos norteamericanos, ocuáleselsistemapara proveer los puestos deresponsabilidad en los centros de arte británicos. No sirve de nada importar el modelo anglosajón sobre el mecenazgo cultural si continúa vigente la más rancia mentalidad caciquil, porque los museos no forman parte de ningún botín político para el partido que gobierna. Lo que mal empieza, mal acaba: el CARS es víctima de una suma de desaciertos y la situación empeora cuando la ministra intenta tomar cartas en el asunto. La competencia internacional es muy dura, demodo quela cultura española no puede permitirse ellujo dequefracaselainstitución de cabecera en materia de arte contemporáneo. A emigración se está revelando como uno de los fenómenos más importantes a los que el mundo deberá hacer frente durante las próximas décadas. Dada la dimensión que está alcanzando, sería necesario hablar, más bien, de movimientos masivos de población para abarcar las auténticas proporciones de esta manifestación social. La globalización ha llevado la información y los medios de transporte hasta los últimos rincones del planeta, y asistimos a un verdadero éxodo de millones de seres humanos hacia las regiones más ricas, donde el progreso ha logrado mayores cotas de desarrollo. Lo que había venido siendo un proceso relativamente lento y limitado en sus escenarios geográficos es hoy un trasiego masivo desde todos los continentes, por remotos que puedan parecer. El presidente norteamericano, George W. Bush, firmó ayer una ley que autoriza la construcción de un muro de más de mil kilómetros de longitud en ciertos segmentos de la frontera con México, reacción muy reveladora para advertir el grado de inquietud que la emigración está generando en la sociedad estadounidense y en el país donde se calcula que residen clandestinamente no menos de doce millones de personas. Sin embargo, ese muro que se acaba de aprobar no pasa de representar un tercio de la longitud de la frontera común entre México y Estados Unidos, y sólo este primer tramo tiene un coste tan elevado que podría llegar a los 8.000 millones de euros, una cantidad desorbitada para hacer frente a la determinación de aquéllos que huyen de la miseria. Como bien se ha demostrado en el caso español, abordar el problema migratorio con medidas demagógicas produce efectos indeseados para todos y un elevado coste social, pero tampoco se puede confiar exclusivamente en medidas, puramente defensivas, que proyecten la imagen de los países ricos como castillos medievales sitiados por legiones de emigrantes. El ambiente electoral en el que se ha tomado, sumado a los aires de desconfianza general que reinan en Estados Unidos después de los terribles atentados terroristas del 11- S, explican en parte una decisión que, además de pocos efectos reales, es muy probable que tenga consecuencias negativas para las relaciones con México. La emigración es un fenómeno que debe ser abordado con un máximo de realismo y a sabiendas de que todos los seres humanos tienen un derecho innato a intentar luchar por un futuro mejor, sin olvidar que las sociedades de acogida tienen un límite. Tanto como la miseria, lo que mueve el éxodo de esos millones de personas es la falta de confianza en el futuro de sus países de origen, como demuestra el caso de México, que de ninguna manera es un país pobre si se compara con muchos otros, pero que sigue generando emigrantes hacia Estados Unidos, cuyo presidente debería ser consciente de que lo que no se haya logrado implantando sociedades libres y democráticas en el mundo, no lo resolverán los muros.