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ABC JUEVES 26- -10- -2006 CULTURAyESPECTÁCULOS 89 Fidelio enciende el Palau La Reina asistió anoche a la inauguración de la primera temporada lírica del Palau de les Arts de Valencia con Beethoven ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE VALENCIA. Valencia ya tiene teatro de ópera. Ha costado dinero, tiempo y esfuerzo, todo ello en grandes cantidades, pero al final se ha conseguido. El Palau de les Arts Reina Sofía levantó anoche el telón. Lo hizo mirando un poco de lado las declaraciones de su autor, el arquitecto Santiago Calatrava, quien ha adornado la fiesta dejando caer que aún necesita nueve meses más para terminarlo. Por Valencia se ha dicho que si por él fuera no se acabaría nunca semejante obra propia de la mastodóntica arquitectura del espectáculo. Crudas palabras contra quien se justifica explicando que sólo aspira a la excelencia... bien es cierto que quizá olvidando que lo mejor suele ser enemigo de lo bueno, y que, al final todo se reduce a una cuestión de detalles: que se vea bien o que no se oiga el aire acondicionado en la sala durante la representación, por citar dos evidentes. Parece ser que a propósito de cuestiones parecidas también acaba de decir algo el director Zubin Mehta. Él puede hacerlo pues es el responsable musical del primer título puesto sobre el escenario del Palau: Fidelio de Beethoven. Con su presencia, y con el trabajo de quienes están puertas adentro, se ha conseguido terminar lo que otros no acaban: que el Palau funcione... y a lo grande. Desde luego, a Mehta se le va a recordar por esta función inaugural y, por supuesto, por una muy corpulenta y rotunda obertura Leonora III que dio paso a un último cuadro de extraordinaria intensidad. Un final de obra en la cumbre. neralitat Valenciana muy bien engrasado para la representación. Lo demás quedó ayer en manos de un elenco de notables apenas roto por la madurez vocal que mostró el Don Fernando de Carsten Stabell. Sobresalió la penetración heroica de Peter Seifert y su Florestan, en un momento escénicamente muy conseguido gracias a la mezcla algo irreal entre el dibujo proyectado de la escena y lo vivo. Pero antes de llegar a las cavernas subterráneas ya se había oído a Ildikó Raimondi cantar con muy buen fraseo a Marzelline, a Rainer Trost darle a su pretendiente Jaquino un lirismo de calidad, y a Juha Uusitalo presentarse como un Pizarro agresivo y de ancho centro. El resto del reparto justificó los aplausos escuchados durante la representación. Matti Salminen porque por presencia física y vocal puso en el personaje rudeza y anchura. Waltraud Meier por su versatilidad expresiva, peculiar color vocal y adecuación teatral. Fueron unos formidables Rocco y Leonore en el nuevo escenario creado por Pier Alli y al que es imposible negarle eficacia, capacidad didáctica y, a ratos, fuerza, como en el comienzo entre barrotes del segundo acto. Más discutible puede ser algún detalle como la coreografía con la que evoluciona el ejército por el escenario. Pero el total impregna la obra de respetuosos elementos, incluida la metáfora celeste final. No es extraño el éxito con el que se bajó el telón. Porque fue una función para la historia de la ópera en Valencia que presidió Su Majestad la Reina Doña Sofía. La batuta de Zubin Mehta Con todo, lo más notable es que se adivinó que su trabajo no ha sido fácil. Está por medio el tema de la acústica que ha traído cola y traerá, pues también es cosa de opinión. El foso se oye con claridad y buena presencia. Bien es cierto que barnizada con un punto de sequedad que obliga a mantener la tensión y al tiempo a moderar la presencia orquestal. Fundamentalmente porque las voces respiran con esa misma limpieza pero en un sutil segundo plano con respecto a los instrumentos, creando distancia con el espectador. Mehta llevó ayer el foso de manera correctísima y, a veces exquisita como se demostró en la introducción orquestal del cuarteto inicial. Para ello contó con la colaboración de la novísima Orquesta de la Comunidad Valenciana, ayer estrenándose en el foso y casi, casi, en público. De ahí algunos nervios iniciales, y la impresión primera de estar ante un grupo muy notable, estupendo, al que tocar juntos va a terminar por darle personalidad. La calidad ya la tienen. La compartieron, en buena medida, con el Cor de la Ge- ÁNGEL DE ANTONIO Un museo que sigue haciendo agua Verano de 2005. Una manguera provoca goteras sobre una sala donde cuelgan importantes obras de Juan Gris. Abril de 2006. Fuertes lluvias provocan filtraciones en los nuevos almacenes del CARS y humedades en una sala de depósitos de libros de la flamante biblioteca de Nouvel. Octubre de 2006. Se inunda el Palacio de Cristal y hay problemas con una bajante en Sabatini. En los 28 meses que Martínez de Aguilar lleva al frente del museo se han ido tres subdirectores- gerentes directores- gerentes en apenas 28 meses, que son los que lleva Ana Martínez de Aguilar al frente del Reina Sofía. Si no es un récord, seguro que se acerca bastante. El cuarto subdirector- gerente ya tiene nombre: Carmen Arias, que trabajaba con Sánchez Pintado. Por su parte, los conservado- res del museo, que se pusieron en pie de guerra casi unánimemente a comienzos de año, acusando vía comunicado a la dirección del CARS de ningunearlos y marginarlos en sus planes, siguen viendo con pesimismo lo que ocurre dentro del museo. La llegada de Javier de Blas, procedente de Calcografía Nacional, como nuevo jefe de colecciones, no satisfizo de puertas para adentro por su perfil profesional. En cuanto a la convocatoria del concurso para cubrir la plaza de jefe de exposiciones, todavía ha sido más polémica. A la última prueba llegó sólo una persona, Teresa Velázquez, que ya se había despedido como directora del Museo Patio Herreriano de Valladolid. Todo hacía indicar que sería ella la elegida. Pero cuál debió ser la sorpresa en la dirección del museo cuando ésta decidió no presentarse a la última prueba del concurso. Teresa Velázquez cambió el Reina Sofía por el Matadero Madrid, pasando a ser la responsable de contenidos de este nuevo espacio cultural de Madrid. El museo sigue con ese puesto vacante. Mientras tanto, los conservadores aguantan el chaparrón. Como el edificio de Nouvel, el de Sabatini, el Palacio de Cristal... Llueve sobre mojado. Y tanta agua no debe ser buena. Doña Sofía saludó al director musical, Zubin Mehta, y a los artistas durante el descanso POOL