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18 ESPAÑA Tribuna abierta JUEVES 26 s 10 s 2006 ABC Jorge Moragas Diputado y secretario internacional del PP STRIPTEASE NACIONAL APATERO ha cometido un error que nos costará muy caro a los demócratas españoles. Su obsesión por internacionalizar la negociación con ETA sin el respaldo del principal partido de la oposición, además de una temeridad, es un acto de exhibicionismo que no atenta ya contra el pudor y las buenas costumbres, sino contra el valor mismo de la democracia española. Veamos algunos argumentos que van más allá del lamentable espectáculo de Estrasburgo. Reclamar un marco internacional para auspiciar una negociación entre el Gobierno y ETA supone reducir la posición del Estado a la mera condición de parte Y que nadie se engañe, ser parte supone siempre asumir una cierta paridad en régimen de equivalencia con el otro, en este caso, con una banda terrorista. ETA siempre ha buscado la internacionalización porque mediante la apelación por elevación a una autoritas internacional obtendría el reconocimiento a la legitimidad política de su lucha por la independencia. Este anclaje internacional con forceps hace que la negociación se conviertaen un objetivoquetrascenderá a la voluntad de los ciudadanos españoles. La instancia internacional se convertirá en un plano superior desde donde será más fácil forzar la digestión de un acuerdo político que de otro modo se le atragantaría a la opinión pública española. Z Más pronto que tarde se demostrará que Rodríguez es un político que vive de la división y que sus impulsos más auténticos son aquellos que siembran la discordia, en España y fuera de ella Seamos claros, lo que estará en juego ya no será sólo la posición del Estado sino la de la institución, autoridad o personalidad internacional quehaya sido invitada a desempeñar una labor de buenos oficios, arbitrajeo mediación. Como en otros órdenes de la vida, ya no será la razón de las partes lo que estará en juego sino el fuero del que a petición de las mismas se ha visto empujado a terciar en la controversia. Otro de los inconvenientes de este tipo de internacionalizaciónes aquel quesederivedel fracaso de la negociación política. Pues la experiencia indica que si la negociación fracasa ante los ojos de todo el mundo, la opinión pública internacional tiende a prorratear las responsabilidades de ese fracaso entre las partes implicadas, es decir, entre el Reino de España y ETA. De ese modo se produce la paradoja más truculenta: ETA gana también con el fracaso de la negociación. Es lo que en la teoría de los juegos se conoce como una winwin situation, es decir, ETA gana sí o sí. Trasladar la división española al ámbito europeo supone transferir el problema con todas sus pliegues e implicaciones Si la mayoría en España considera lamentable el disenso entre los dos grandes partidos políticos sobre este asunto es evidente que al trasladar el debate al exterior deberíamos asumir que también estamos dispuestos a exhibir fuera de casa nuestra división interna y nuestras vergüenzas. En definitiva, este striptease nacional extramuros nos debilita como nación. Otro peligro evidente que acecha reside en quesectores importantes de la sociedad española que hoy contemplan con entusiasmo el proyecto europeo podrían sentir una novedosa desafección hacia el mismo si sus opiniones fuesen orilladas. No solo pienso en la víctimas, sino también en sectores representativos del socialismo español democrático que se debaten hoy entre la depresión y la insumisión. Flaco favor hace Zapatero al europeísmo español colocando a la Unión Europea en la tesitura de dividirse por nuestra culpa. Más pronto que tarde se demostrará que Rodríguez es un político que vive de la división y que sus impulsos más auténticos son aquellos que siembran la discordia, en España y fuera de ella. Si el amo del calabozo pretende ser el príncipe de la paz debería tener el cuajo de mantener la capacidad de desafío con los terroristas y no con los demócratas. Si Zapatero no corrige su exceso de vanidad, en Europa van a ganar los terroristas y vamos a perder todos los demócratas españoles. El asunto no tiene ninguna gracia, pero al final la pregunta siempre es la misma ¿quién paga la sonrisa de plástico de Zapatero? Elena Valenciano Portavoz adjunta de los socialistas españoles en el Parlamento Europeo ETA PIERDE, GANA LA DEMOCRACIA L Nuestra idea jamás ha sido aislar al Partido Popular. Sabemos perfectamente quiénes son los enemigos de la democracia AS instituciones comunitarias, Comisión, Consejo y Parlamento, manifestaron ayer en Estrasburgo su solidaridad con un Estado miembro que lucha, desde hace décadas, contra la violencia terrorista de ETA. Todos hemos buscado siempre el compromiso de la Unión Europea y de sus Estados miembros con la tarea de los demócratas españoles a favor de la paz y de la libertad en el País Vasco. Y lo hemos ido logrando. En decenas de ocasiones, el Parlamento Europeo se ha pronunciado contra el terrorismo de ETA y ha manifestado su solidaridad con las víctimas. Los Estados miembros, fundamentalmente Francia, aunque no sólo, han sido una pieza clave en la lucha contraterrorista. Esa misma voluntad animó a las instituciones comunitarias a promover varias resolu- ciones en apoyo al proceso de paz en Irlanda del Norte, e incluso a financiarlo a través del programa Peace, todavía hoy vigente. En diciembre de 1993, a raíz de la declaración conjunta sobre la paz suscrita por el primer ministro británico, John Major, y por su homólogo de Irlanda, Albert Reynolds, el entonces presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors, y el Consejo de Ministros expresaron su apoyo a lo que era un incipiente proceso de paz. Un año después, el 27 de septiembre de 1994, tras el inicio de las conversaciones entre Gran Bretaña y el Sinn Fein, el Parlamento Europeo promovió una resolución de apoyo al proceso. ¿Conocíamos entonces todos los avatares por los que tendría que transitar el conflicto de Irlanda del Norte? Por supuesto que no. Lo que Europa manifiesta, precisamen- te, es su apoyo a los gobiernos que inician la ineludible tarea de buscar la paz. El debate celebrado ayer en la Eurocámara ha sido un ejercicio democrático cargado de respeto, de dignidad y hasta de emoción. El Parlamento ha hablado, superando presiones de los violentos, y luego ha votado. Ésa es la genuina tarea de una Cámara democrática a la que nadie debe hurtarle su mandato. La resolución aprobada, que había sido presentada por socialistas, liberales, verdes e Izquierda Unitaria, es un texto irrefutable para cualquier demócrata: expresa nuestra solidaridad con las víctimas de ETA, condena la violencia, apoya la lucha contra el terrorismo y la iniciativa de paz emprendida por las instituciones españolas. Ése era el objetivo. Nuestra idea jamás ha sido aislar al Partido Popular. Sabemos perfectamente quiénes son los enemigos de la democracia porque también somos sus víctimas, pero si la política puede contribuir a erradicar la violencia, debe hacerlo. Recabar para ello el apoyo de los ciudadanos y ciudadanas de la Unión es más que razonable. Aquéllos que nos han acusado de oscuras intenciones y cálculos cortos en la voluntad honesta de mostrar el compromiso europeo con nuestro país se han equivocado. En ese afán, han retorcido la realidad, han usado y abusado de argumentos que vinculan a los terroristas con un gobierno legítimo, acusando a la Cámara de mancharse las manos si abordaba este debate y, finalmente, cuando han perdido- -por dos veces- -la votación, han llegado a afirmar que ayer no ganó la democracia, sino ETA. No es cierto. La Unión Europea ha ratificado su apuesta por el final del terrorismo en España y ha brindado a nuestro país el ineludible apoyo que todo gobierno requiere cuando inicia el camino- -ojalá que definitivo- -hacia la derrota de la violencia. Europa no iba a negar a la democracia española su derecho a intentarlo.