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4 OPINIÓN JUEVES 26 s 10 s 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Sociedad, Cultura y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego, Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Nacional) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director general: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar UN ESTATUTO ANDALUZ Y ESPAÑOL L acuerdo entre PSOE y PP sobre el futuro Estatuto de Andalucía ha logrado dar salida a una situación que parecía conducir a un nuevo desencuentro entre los dos grandes partidos. El consenso en materia de organización territorial no debería ser noticia, pero no es ésta, por desgracia, la pauta habitual en una legislatura en la que se han roto ya demasiados puentes en los asuntos de Estado. Por ello, merece ser elogiada la flexibilidad de los negociadores de una y otra parte. Javier Arenas, artífice del consenso por el PP frente a los intereses concretos de otros sectores, lo ha definido gráficamente: es un estatuto muy andaluz y muy español Ojalá pudiera decirse lo mismo en todos los casos. La españolidad inequívoca de Andalucía se conjuga en el preámbulo con una referencia puramente histórica al Manifiesto de Córdoba de 1919, que la definía como realidad nacional Todo ello en el marco de una mención expresa a la nacionalidad en el sentido del artículo 2 de la Constitución, a la unidad indisoluble de la nación española y al recuerdo explícito del amplio respaldo que otorgaron los andaluces al consenso constitucional. No hay, pues, ambigüedades, ni medias tintas: el Estatuto reafirma la realidad sociológica inapelable de Andalucía como parte constitutiva de la nación española, al tiempo que satisface las expectativas de autogobierno una vez transcurridos veinticinco años desde la aprobación del Estatuto vigente, que no obtuvo en su día, por cierto, el respaldo de todas las fuerzas políticas. El Congreso de los Diputados ha mejorado sustancialmente el texto remitido por el Parlamento andaluz. De hecho, no parece haber sombras de inconstitucionalidad en una norma que podría ser aprobada por unanimidad en el pleno de la Cámara. La comparación con el Estatuto catalán (impugnado ante el Tribunal Constitucional por el Defensor del Pueblo, el PP y varios ejecutivos autonómicos) muestra un panorama muy tranquilizador. No hay rastro de financiación privilegiada, ni pretensión alguna de bilateralidad en las relaciones entre el Estado y la Comunidad Autónoma, ni derechos peculiares de los ciudadanos andaluces que rompan la igualdad entre todos los españoles. La distribución competencial tampoco excede el marco- -muy generoso- -que ofrece la Carta Magna, de acuerdo con la propia doctrina constitucional. Andalucía ocupa una posición singular en el Estado autonómico, puesto que fue la única comunidad capaz de cumplir- -no sin dificultades- -los requisitos del artículo 151, y ofrece ahora un buen ejemplo de consenso político. Cuando se quiere, se puede. Sería preferible que el pacto se hubiera producido en el propio Parlamento autonómico, pero sólo desde la rigidez y el dogmatismo se puede rechazar un acuerdo que resulta positivo para todos. E ZAPATERO DIVIDE A EUROPA L resultado de la votación en el Parlamento europeo sobre la propuesta socialista de apoyo a la iniciativa de paz impulsada por el Gobierno español constituye una victoria pírrica para Rodríguez Zapatero, quien apunta en el debe de este proceso de negociación política con ETA otro consenso roto. Un Gobierno democrático que aspire a recibir el aval de la Eurocámara para su diálogo con una organización terrorista sólo puede juzgar como un fracaso político un ajustado apoyo de 321 parlamentarios frente a la oposición de 311 y la abstención de otros 24. No hace falta siquiera subrayar que los que no refrendan son más que los que suscriben la propuesta de apoyo al diálogo con ETA. Si la expectativa de Rodríguez Zapatero era obtener un marchamo definitivo de la Unión Europea al proceso de negociación, su propósito ha fallado; por número de votos ha ganado, pero políticamente el Gobierno españolsólo ha conseguido exportar a Europa la discordia que ha sembrado en España, inhabilitar por largo tiempo a las instituciones europeas para recuperar un nuevo consenso sobre el terrorismo de ETA y facilitar al PP español una ocasión inmejorable para demostrar su capacidad de liderazgo en el Grupo Popular de la Eurocámara y la solidez del respaldo que recibe en sus planteamientos sobre la situación del proceso de diálogo con los terroristas. En definitiva, el Gobierno ha roto otro consenso, esta vez el de Europa, que tenía muy claro- -gracias a la voz común de PP y PSOE en el Pacto Antiterrorista- -que la colaboración policial y judicial, la marginación de Batasuna y la deslegitimación política de ETA, después de tantas décadas de incomprensión, eran los elementos decisivos para poner fin al terrorismo. Zapatero sólo mengua los consensos que recibió en 2004. La resolución de mayo de 2005 también fue respaldada por muchos menos diputados que la política antiterrorista de los gobiernos del PP a la que los so, cialistas daban su apoyo porque estaba pactada con ellos. Igualmente, la resolución que ayer aprobó la Eurocámara ha dividido a una clase política europea que había alcanzado un muy amplio consenso en torno a la lucha contra ETA. La lección que el Gobierno de Rodríguez Zapatero se empeña en despreciar es que la derrota de ETA, como camino a la paz, conci- E ta más apoyo que la negociación política con los terroristas. Por otro lado, el PSOE ha fracasado rotundamente en el segundo objetivo táctico del pleno de la Eurocámara: escenificar el aislamiento internacional del PP más necesario para los propósitos del Gobierno en su negociación con ETA que el aislamiento de los terroristas. Los populares españoles consiguieron ayer el pleno respaldo de su grupo parlamentario y frustraron por completo lo que, con otro resultado más favorable a los socialistas, habría sido, sin duda, el mensaje recurrente de su marginación. Y si ya desde hace días el PP tenía asegurado el apoyo de sus compañeros de grupo, más aún se consolidó ese apoyo después de que Europa conociera el doble acto terrorista (secuestro y robo) cometido por ETA en Nimes, una enmienda a la totalidad del discurso socialista sobre la pertinencia de abordar en las actuales condiciones el diálogo con ETA. Sin duda, por esta razón los socialistas estuvieron cambiando el texto de su propuesta hasta última hora del martes, para asimilar el impacto del rearme masivo de ETA. Y, al final, son ETA y Batasuna quienes pescan en el río que ha revuelto el Gobierno. Su satisfacción por el pleno de ayer en la Eurocámara hace abstracción del texto aprobado y del resultado de la votación. Lo de menos, para ETA, es la letra de la resolución y el número de votos. Lo que importa es el efecto político- -simplista y reduccionista, pero de probada utilidad- -que les permite decir que el Parlamento europeo avala el proceso de paz No es voluntarismo por lo que los etarras interpretan así lo sucedido ayer en Estrasburgo, sino por un análisis objetivo de la realidad que les lleva a comprobar que también el Congreso de los Diputados aprobó en mayo de 2005 una resolución que, si el presidente del Gobierno hubiera respetado en sus estrictos términos, nunca habría permitido el inicio del diálogo con ETA. Sin embargo, tanto el Gobierno como el PSOE no dudan en apelar a aquella resolución parlamentaria como una autorización de la Cámara para dialogar con ETA, en contra de sus condiciones literales, lo que para los terroristas es la prueba de que la predisposición del Ejecutivo consiste en pasar por alto cualquier condición de firmeza democrática con tal de prolongar la tregua. LA DESIGUAL BATALLA DE MADRID L PSOE apostó por José Bono como candidato a la alcaldía de Madrid con un argumento- es la mejor opción -que era, en sí mismo, un ejercicio de alto riesgo si el ex ministro de Defensa, como finalmente ocurrió, rechazaba el ofrecimiento. Bono dijo no y, desde ese momento, todo lo que viniera sería necesariamente una apuesta condicionadapor aquella negativa. El candidato ya no sería nunca eldeseado por el partido, sino una alternativa aupada a la carrera electoral más por eliminación que otra cosa. El PSOE ya tiene candidato- -lo anunció ayer, en un intento de desviar la atención del Parlamento europeo- -para Madrid: Miguel Sebastián, asesor económico en la Moncloa de Zapatero, un técnico sin demasiada proyección pública y con un bajo nivel de popularidad que habrá de enfrentarse a Alberto RuizGallardón en una peleaelectoral aparentementedesigual, hasta el punto que da la impresión de que el socialismo renuncia a presentar batalla en el Ayuntamiento de la capital. Por decirlo de otro modo, el PSOE da la impresión de no haber sido capaz de presentar una opción con aspiraciones de triunfo y entrega las llaves de la ciudad antes de la contienda. Esta reflexión no presupone, en absoluto, un demérito hacia la figura de Sebastián, al que habrá que reconocerle al menos valor- -que no demostraron otros- -para aceptar un reto de esta naturaleza. Ciertamente, Sebastián es el anti- Bono pues su dibujo co- E mo candidato es antitético al del ex ministro. Su problema es que a su desventaja inicial, por razón de su desconocimiento en términos de opinión pública, se une el lastre del error de estrategia mayúsculoquecometió elPSOE al apostar, sin cubrirse, por Bono, quemando la tierra de cualquier opción futura. Fue el propio socialismo quien se cerró las puertas aireando nombres que luego no pudo confirmar. Porque lo que se traslada a la opinión pública es que el PSOE, a siete meses delas elecciones autonómicas y municipales, no tiene claro cuál debe ser el retrato robot de su candidato ala alcaldíade Madrid, sinoque se ha limitado a cubrir el expediente con un cartel de perfil bajo, tal vez consciente de que la apuesta de Teresa Fernández de la Vega, en caso de salir mal, iba a producir efectos muy perjudiciales para un Gobierno en el que la vicepresidenta se ha convertido en baluarte. La decisión está tomada y no parece que el tándem Simancas- Sebastián pueda doblarle el pulso al que forman Aguirre y Gallardón, cuyo peso específico es infinitamente mayor. Todo apuntaa queZapatero intentarájugar labazadefactores externos, confiado en el buen curso de un proceso de paz del que quizás espere sacar la rentabilidad electoral que, a priori, no garantizan sus candidatos. Ésa parece ser la estrategia socialista, aunque resulte difícil que en Madrid puedan cuadrarle las cuentas.