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ABC MIÉRCOLES 25- -10- -2006 93 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo El español Ricardo González, acompañado por dos familiares, es tratado por el doctor Huang en su departamento del hospital Xinshan, en Pekín PABLO M. DÍEZ Miles de tetrapléjicos peregrinan a Pekín en pos de un cuento chino Para la comunidad científica, el doctor Huang experimenta sin garantías con seres humanos a los que cobra 16.750 euros DANIEL MEDIAVILLA MADRID. Sandra Méndez tiene 15 años y sufre ataxia de Friedreich, una enfermedad que daña progresivamente el sistema nervioso. Quince o veinte años después de aparecer los primeros síntomas- -durante la infancia- el afectado queda condenado en una silla de ruedas; en las etapas posteriores la incapacitación es total. Como muchas otras enfermedades degenerativas del sistema nervioso, no tiene cura. El año pasado, una amiga de la familia les habló de un doctor chino que había conocido por internet. Realizaba una operación poco ortodoxa, inyectando células previamente extraídas de los bulbos olfativos de fetos abortados tras cuatro meses de gestación, pero los testimonios que hablaban de mejoras inverosímiles eran numerosos. Aprovechamos que íbamos de turismo a China y mientras estábamos allí visitamos el hospital- -contó Sandra a ABC- Yo era la primera persona en todo el mundo con mi enfermedad en operarme allí. El doctor me dijo que no sabía los resultados exactos, pero que si lo quería intentar podían hacerlo La práctica de su tratamiento depende de la dolencia del paciente. A quienes han sufrido lesiones medulares, les realiza varios cortes en la espalda para después inyectar por encima y por debajo de la lesión medio millón de células de glía envolvente olfativa, obtenidas de fetos abortados. Para los afectados por Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) el método es más directo. Huang practica dos orificios en el cráneo para después aplicar la inyección, con dos millones de células en este caso, sobre el área atrofiada del lóbulo frontal que está en el origen de la enfermedad. Poco después de la operación, los pacientes dicen que comienzan a experimentar mejorías casi imperceptibles, pero que para ellos suponen un salto cualitativo. Imagina volver a sentir los pies después de cuatro años, cuando todo indicaba que nunca más volverías a saber si te aprieta el zapato o no explica Bruno Merlo, un joven que sufrió una lesión medular en 2001 y que hace poco más de La verdad médica, la esperanza del enfermo Las opiniones de científicos y pacientes no pueden ser más distintas. Los primeros consideran aberrantes las prácticas de Huang, los segundos suelen valorar de forma positiva los cambios casi imperceptibles que ofrece. Occidentales con enfermedades incurables se sienten frustrados por las regulaciones cautelosas de sus países, que impiden experimentos como el de Huang. Los científicos consideran que si se hiciesen experimentos como el de Huang, deberían estar controlados y ser gratuitos. año y medio se convirtió en uno de los primeros españoles operados por Huang. Escuchando a muchos de los que han acudido a Pekín parece difícil sustraerse al impulso de creer que algo tan bueno sea posible. Pero la comunidad científica occidental occidental- -ABC no fue capaz de encontrar a alguno que recomendase la operación- -vuelve a ponernos con los pies en la tierra. El modelo a seguir Almudena Ramón Cueto es una investigadora del CSIC con prestigio internacional, precisamente por sus experimentos relacionados con las capacidades neuroregenerativas de la glía olfativa. En 2000 publicó un artículo en la revista científica Neuron en el que describía cómo después de inyectar estas células sobre las lesiones medulares de ratas de laboratorio, muchas recuperaban algunas de las funciones motoras perdidas. El impacto fue grande y Huang decidió comenzar a aplicar el modelo empleado por Ramón Cueto en humanos. La investigadora española ha mostrado su rechazo total a las terapias desarrolladas por el médico chino. En primer lu (Pasa a la página siguiente) Más de 600 pacientes El neurocirujano del que habla Sandra es Huang Hongyun. Durante los últimos cinco años ha operado a más de 600 pacientes- -30 de ellos españoles- -y muchos más esperan durante años para poder pasar por el quirófano del Hospital Xinshan de Pekín, donde trabaja. Los resultados del tratamiento milagroso cuando se producen, son modestos y temporales