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ABC MIÉRCOLES 25 s 10 s 2006 INTERNACIONAL 39 Londres pondrá trabas a la entrada de búlgaros y rumanos El Reino Unido ha recibido ya a unos 600.000 inmigrantes del este europeo EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. El Reino Unido no quiere ser la tierra de promisión de rumanos y búlgaros, después de haber recibido una avalancha de 600.000 inmigrantes de los ocho países ex comunistas que entraron en la UE hace dos años. En 2004, Londres fue una de las pocas capitales en declarar puertas abiertas desde el primer día a los trabajadores del primer grupo de países del centro y este de Europa que se incorporaron a la UE. El Gobierno laborista cree que ha pagado el pato y, ante el riesgo de que una nueva luz verde provoque otra ola inmigratoria que tenga su coste electoral en los siguientes comicios, ayer anunció que pondrá barreras a búlgaros y rumanos. Aun así, los provenientes de esos dos países podrán instalarse en el Reino Unido si consiguen un trabajo como autónomos, algo que exige la UE. Además, Londres también permitirá que permanezcan en el país si se emplean en la agricultura y en la manufactura de alimentos. Revisión anual Así lo anunció ayer el ministro del Interior, John Reid, quien indicó que esta política se revisará cada año y que se impondrán duras sanciones tanto a quienes busquen trabajo en otros sectores como a quienes les contraten. Las excepciones han sido duramente criticadas por el Partido Conservador, que las considera un agujero por el que se van a colar indeseables También los liberal- demócratas, menos reacios a la inmigración, coinciden en que el esquema elegido por el Gobierno laborista provocará un aumento del trabajo ilegal. Por su parte, el antieuropeo UKIP la ha recibido como algo demasiado poco que llega demasiado tarde Los laboristas, que el año pasado endurecieron el sistema de aceptación de inmigrantes extra comunitarios con un modelo de puntos que premia a los trabajadores cualificados, habían mantenido hasta ahora su tradicional política de puertas abiertas hacia los nuevos socios de la UE. El Gobierno consideró que en 2004 llegarían unas 15.000 personas, pero al cabo de estos dos años las cifras gubernamentales hablan de 600.000, entre las cuales el mayor grupo lo constituyen los polacos. Las estimaciones extra oficiales elevan el número incluso al millón. Reid justificó ayer la aceptación de ese nutrido contigente por las necesidades de la economía, pero advirtió que ahora muchos de los puestos de trabajo requeridos ya están cubiertos. También citó las quejas de algunos municipios Margaret Beckett, ministra de Exteriores por sus dificultades de vivienda y de ciertas áreas escolares que no pueden afrontar un incremento mayor de alumnos. La nueva medida ha sido criticada por algunos cuadros laboristas, como el ex ministro para Europa Keith Vaz, quien lamenta que el Reino Unido pierda de esta forma su reputación como campeona de la ampliación de la UE. Bulgaria se ha pronunciado en el mismo sentido. Según el ministro búlgaro Meglena Kuneva, sólo unas 36.000 personas han expresado su deseo de trasladarse al Reino Unido, cifra que en la práctica sería menor. Kuneva llamó a que los británicos mantengan su brava y correcta política anterior. La ministra británica Exteriores, Margaret Beckett, reconoció ayer las críticas de que el Reino Unido se había equivocado en la estimación de la escala de inmigrantes que llegaría de los países ex comunistas del Este de Europa.