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ABC MIÉRCOLES 25- -10- -2006 Alckmin a Lula: Seguro que tengo muchos defectos, pero robar no es uno de ellos -43 37 Un día de angustia y solidaridad La madre y hermanos del periodista gráfico secuestrado en Gaza aguardaron en casa la noticia de su liberación con ansiedad. La esperanza pendía de una llamada que se produjo anoche E. VILA A. MARTÍN JEREZ DE LA FRONTERA. Inquietud, preocupación, nerviosismo, dolor, pero siempre esperanza. La familia de Emilio Fernández Morenatti esperó unida, pegada al teléfono, la mejor noticia sobre su hijo, su hermano, su cuñado, la de su liberación, que se produjo anoche. Desde primerísima hora de la mañana, cuando Miguel Ángel, hermano menor y también fotógrafo en Sevilla como Emilio, daba la nefasta información de su desaparición a su hermana María Ángeles. Ella misma explicaba ayer a La Voz que fue un duro golpe para todos, sobre todo para mi madre ya que su marido falleció en agosto pasado después de una larga enfermedad. Nos fuimos enterando por tus compañeros, por los medios de comunicación, la televisión, la radio, y después todo fue sucediendo en cascada Algo de tranquilidad llegó con la primera llamada del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que nos dijo que se estaba haciendo todo lo posible para localizar a mi hermano y conseguir su liberación. Pero que no sabían mucho más Por la noche, una llamada de Exteriores confirmando la liberación convirtió la relativa tranquilidad en alborozo. A pesar de tener un hermano trabajando en territorios tan conflictivos, María Ángeles aseguraba que nunca piensas que te va a tocar a ti algo así. Los acontecimientos nos superan, pero estamos atendiendo a todo el mundo por deferencia a los compañeros de mi hermano. Él es muy querido Con motivo del funeral de su padre fue la última vez que Emilio viajó hasta Jerez, y entonces nos dijo que estaba muy feliz- -añadía su hermana- Le encanta Palestina; él mismo pidió irse allí. Vive en Israel, pero siempre está viajando por todo Oriente Próximo, a Siria, Líbano, comentaba María Ángeles, ignorante aún del feliz desenlace que tendría lugar horas después. Quizás por la distancia, ratificaba que Emilio y su familia estamos muy unidos. Hablamos casi a diario, aunque desde que bajó a Gaza, como él dice, esta última vez ya era más difícil, porque las comunicaciones son muy malas Lo curioso es que el fotógrafo avisó a su familia de que volvía el próximo sábado. Mientras esperaban con angustia cualquier noticia, confiaban en él. Como decía su primo y periodista Esteban Fernández, es una persona muy fuerte, saldrá de ésta, y seguirá dedicándose a su pasión, la fotografía, y a próximos proyectos solidarios en África, en Malawi Repulsa de la prensa Por otra parte, cientos de personas se concentraron ayer a las seis de la tarde en la plaza del Arenal de Jerez para mostrar su repulsa contra el secuestro de Emilio Morenatti. El acto fue convocado por los reporteros gráficos de la ciudad y contó con la adhesión de todos los redactores de los medios de comunicación locales, la Asociación de la Prensa de Jerez, sindicatos, las autoridades municipales y ciudadanos particulares que quisieron unirse espontáneamente a la protesta contra el secuestro del fotógrafo jerezano. Los periodistas gráficos rubricaron un manifiesto que fue leído por el fotógrafo Miguel Ángel González, en el que sus compañeros exigieron su inmediata liberación y expresaron su más profunda condena al secuestro Queremos decirles a los secuestradores de Emilio que él no es más que un trabajador que cumple con su labor periodística indicaba el manifiesto, que suplicaba su inmediata puesta en libertad Los compañeros de Morenatti enviaron copias a la televisión qatarí Al Yasira y a los periódicos palestinos Emilio Morenatti fue definido por Miguel Ángel González como una persona muy inquieta, un gran fotógrafo que en la ciudad apenas la gente conoce, pero que es de Jerez y sus trabajos se ven en todo el mundo Policías palestinos escoltan a Morenatti tras ser liberado, en presencia de la corresponsal de ABC vez en cuando al extranjero, pero pasaban los años y se sentía enclaustrado. Mucha rueda de prensa y mucho pesebre oficial. Una de las últimas veces que la agencia española paseó el nombre de Emilio Morenatti por miles de publicaciones fue en 2003 con la famosa foto de la todavía periodista Letizia Ortiz cubierta con pañuelo bajo una gran lámpara durante su breve estancia en el sur de Irak. Faltaba poco para que uno de los capos de la agencia Associated Press, Santiago Lyon, le hiciera una oferta que bien valió irse de Efe. Un fichaje en toda regla, como los del fútbol que tantas veces ha fotografiado. El tiempo le ha dado la razón. La proyección de Morenatti se disparó. De su refugio en la calle Castilla (Barrio de Triana) al mundo. Primero, desde febrero de 2004, en el Afganistán de los burkas y los AP Luis de Vega DE TRIANA AL MUNDO ué envidia, pisha! solía decirme Emilio Morenatti cuando ABC me mandaba a Palestina o cuando me ofrecieron en 2002 la corresponsalía en Rabat. Ojo finísimo- -memorables instantáneas en la Maestranza- -y pasión desmedida por la fotografía. Sevilla, adonde llegó desde Jerez al olor de la Expo 92, se le quedaba pequeña. La agencia Efe lo enviaba de ¡Q talibanes. Y después, en el teatro mediático más grande del mundo: el conflicto palestinoisraelí. Lejos, muy lejos del Palacio de San Telmo de Manuel Chaves. Pero su ambición parece no tener límites y África sigue en su punto de mira. Ese continente que tan cerca ha tenido pero que sólo ha saboreado de pasada. Un proyecto humanitario en Malawi, sus retiros en Marruecos o su particular rally Sevilla- San Luis de Senegal- Sevilla en un par de semanas. Siempre ha prometido volver y, si es posible, quedarse una temporada. Hablamos por teléfono por última vez a finales de septiembre. Me llamó con otro colega mientras se mojaban por dentro en la noche de Jerusalén. Yo cruzaba de Guinea Bissau a Senegal. Aun estando donde está, se le pusieron los dientes largos. ¡África, qué envidia, pisha!