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94 CIENCIAyFUTURO MARTES 24- -10- -2006 ABC 0096 TARJ 000 ETA D E CRÉ DITO 04 0 4 FIRM A U T HA A U T O R IZ ORIS ED SI ADA GNAT URE Esta E n c a t e r je t a e s so pers 5 5 5- 0 d e e x t r a v ío o n a l e in t ra comu 0000 n íq u e n s f e r ib le 0 lo s in demo ra a l: Las futuras tarjetas de crédito se Dos profesores de Massachussets dejan en ridículo las nuevas tarjetas de dinero plástico basadas en radiofrecuencias s Las grandes compañías se apresuran a quitar hierro al asunto ANA GRAU. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Nueva alerta roja para los usuarios de tarjetas de crédito: si bien es cierto que nada hay seguro en este mundo, no resulta muy alentador que tecnologías flamantemente punteras hagan agua incluso antes de empezar a imponerse. Eso es lo que podría suceder con las nuevas tarjetas de crédito que pretendían adoptar la identificación por radiofrecuencia, dejando atrás la actual banda magnética. Tom Heydt- Benjamin y Kevin Fu, dos profesores de informática avanzada de la Universidad de Massachussets, que ni siquiera son dos eminencias mundialmente conocidas aunque sí gozan del respeto de sus colegas, han sido los encargados de decir en voz alta que el emperador del dinero plástico va desnudo. Y también de mostrar que cualquiera puede acceder a esas tarjetas y obtener todo tipo de datos sobre las transacciones y sobre su titular. Y lo han hecho de una manera insultantemente sencilla, artesanal casi: en un experimento que recuerda los trucos de magia para entretener a los niños, han metido una tarjeta de crédito dentro de un sobre, y el sobre en una cajita de plástico negro, conectado a un ordenador. En cuestión de segundos, la máquina obtuvo el nombre del titular de la tarjeta, el número de la misma y su fecha de caducidad. ¿Maravilloso? ¿Desolador? Un pequeño paso travieso para los profesores de Massachussets, un gran paso hacia el abismo para las grandiosas compañías norteamericanas (entendiendo por grandiosidad las dimensiones de Mc Donald s, o de las farmacias CVS) que han hecho, o están haciendo, una seria apuesta por la infraestructura de la nueva tarjeta sin banda magnética, identificable por radiofrecuencia. semi- activas y activas, dotadas de una mínima autonomía energética que les permite funciones más ambiciosas. En esta última gama, los sueños de la razón tecnológica empiezan a convertirse en monstruos para la economía: el coste se dispara, y hay por tanto que acreditar y defender muy bien que vale la pena. De ahí que el experimento de Massachussets sea potencialmente devastador... más al tocar una aplicación tan sensible como las tarjetas de crédito, donde la menor merma de confianza puede hundir el negocio. Una nueva tecnología que ya está aquí Qué es. La identificación por radiofrecuencia (RFID) es un método nuevo de almacenar y recuperar datos que permite manejar más información. Cómo funciona. A través de unas pequeñas etiquetas con una antena capaz de responder órdenes por radiofrecuencia. Para qué sirve. Pronto, cada producto llevará una de estas etiquetas en lugar del código de barras. Además, está previsto que el chip se incorpore a tarjetas de crédito y documentos de identidad. Variedad de usos El sistema de identificación por radiofrecuencia se había expandido inexorablemente para una amplia variedad de usos: desde identificación de animales hasta dispositivos antirrobo para coches (mecanismos muy sencillos, aptos para tarjetas de baja frecuencia) pasando por el control de equipajes en aeropuertos, el seguimiento de libros desde las bibliotecas, el de pacientes desde los hospitales, el control de acreditaciones para acceder a edificios públicos, el pago del peaje en las autopistas sin detenerse, el seguimiento de presos de permiso, la identificación de pasaportes... Su irrupción en el mundo de las tarjetas de crédito, del popular dinero plástico, no es privativo de EE. UU. Se popularizó en Hong- Kong y en los Países Bajos, aunque con la idea de hacer frente a pagos cotidianos de bajo coste, como el transporte público. Pero es en Estados Unidos donde se ha planteado Respuesta a órdenes De las manos blancas a la mano negra del Gran Hermano ¿Qué le parecería a usted descubrir que su ropa interior puede servir para localizar su paradero en cualquier momento? se han llegado a preguntar, en un tono algo abracadabrante, los detractores de esta tecnología. Junto al temor de que cualquiera pueda entrar en la tarjeta de crédito de otro y, a partir de ahí, tirar del hilo no sólo de su dinero sino de datos tan privados como las relaciones interpersonales, subyace el miedo de que ese cualquiera no lo sea tanto, sino un gobierno extralimitándose en su celo, por ejemplo. El ánimo de espionaje se encuentra en el mismo origen de la radiofrecuencia, que se empleó en sistemas pasivos de escucha secreta como el que Leo Théremin pergeñó para el gobierno ruso en 1945. En el marco de la Segunda Guerra Mundial, los aliados identificaban así los aeroplanos, amigos o enemigos, usando un dispositivo de invención británica. ¿Qué es la identificación por radiofrecuencia? Un método de almacenamiento y recuperación de datos a través de unas pequeñas etiquetas o pegatinas que pueden ser adheridas a productos inanimados o incluso a seres vivos- -como los diminutos chips de localización de gatos y perros- Estas etiquetas contienen una antena capaz de responder a órdenes por radiofrecuencia. Existen etiquetas pasivas, sin fuente de alimentación propia, que sólo permiten usos muy simples (por ejemplo, una identificación concreta, siempre la misma, para acceder a determinado edificio) y las hay En unos segundos, la máquina obtuvo el nombre del titular de la tarjeta, el número de la misma y su caducidad Grandes compañías están haciendo una seria apuesta por la infraestructura de la nueva tarjeta