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ABC MARTES 24 s 10 s 2006 CULTURAyESPECTÁCULOS 91 El Prado consagra el bodegón español La pinacoteca reúne en una exposición los 40 cuadros de la colección Naseiro, adquiridos en dación por 25 millones de eurossTras la ampliación y reubicación de los nuevos espacios, los bodegones españoles pasarán de tener sólo una sala en el Prado a ocupar tres NATIVIDAD PULIDO MADRID. Tres meses después del capricho ministerial de colgar en julio, por un solo día, los 40 nuevos inquilinos del Prado, éstos se han instalado- -ya con un discurso expositivo- -en una sala anexa a la galería central y junto a la sala 18, dedicada al bodegón español. Allí colgarán hasta el 7 de enero, formando parte de la exposición Lo fingido verdadero (título prestado de una comedia de Lope de Vega) El público podrá admirar al fin la última y flamante compra del museo- -noticia que adelantó ABC- gracias a una dación por pago de impuestos del BBVA, por 25 millones de euros (hay que sumar un millón más en concepto de impuesto sobre transmisiones patrimoniales) el Estado adquirió 40 bodegones españoles de la colección Naseiro, formada por más de un centenar de cuadros. La negociación duró un año: Hacienda trató de atar el precio a la baja (se salió con la suya) y el Prado hizo la selección de obras. Javier Portús, comisario de la muestra, subraya el progresivo interés historiográfico, expositivo y coleccionista por el bodegón que hay en la actualidad. Incluso este género se ha consolidado en el mercado. Pero no siempre ha sido así. Denostado como género menor durante siglos, no fue hasta 1935 cuando una exposición, comisariada por Julio Cavestany, reivindicó el bodegón. Se reunieron 176 floreros y naturalezas muertas. Cuarenta y ocho años después, Alfonso E. Pérez Sánchez puso su grano de arena con una gran exposición en el Prado: Pintura española de bodegones y floreros de 1600 a Goya Fueron dos hitos fundamentales en la justa restitución de este género. Dei de Zurbarán, en 1986, y del Bodegón de caza, hortalizas y frutas de Sánchez Cotán, en 1991, gracias a los fondos del legado Villaescusa y los beneficios que reportó al Prado la exposición de Velázquez. La compra de este relevante conjunto de obras de la colección Naseiro llena importantes lagunas del Prado. Al menos media docena de cuadros, comenta Portús, tiene la calidad suficiente para exhibirse en cualquier sala del museo, estando a la altura del resto de la colección. De hecho, Miguel Zugaza, director del Prado, advierte que, tras las obras de ampliación y la posterior reubicación de los fondos, el bodegón español contará con tres salas. En la actualidad sólo ocupa una. El bodegón de la primera mitad del XVII protagonizará la primera sala: allí veremos obras de Sánchez Cotán, Zurbarán, Van der Hamen, El Labrador... La segunda estará dedicada a la segunda mitad del XVII, con artistas como Yepes o Arellano. En la última veremos, por ejemplo, la obra de Luis Meléndez, de quien el Prado atesora un espléndido conjunto. arranca con la joya de la colección Naseiro: Bodegón con alcachofas, flores y recipientes de vidrio de Juan Van der Hamen. Según Portús, es una obra ineludible del bodegón español y en el futuro será una de las obras imprescindibles en la historia del género También es reseñable un espectacular conjunto del valenciano Tomás Yepes (siete obras) y los cuatro maravillosos racimos de uvas de Juan Fernández, el Labrador. A ellos se suman, entre otros, tres sutiles obras de Pedro Camprobín, un florero de la última etapa de Juan de Arellano o un monumental bodegón ochavado de Juan de Espinosa. Rosendo Naseiro, un coleccionista polémico Este empresario, nacido en Villalba (Lugo) en 1935, pasó a la política en 1988 de la mano de Manuel Fraga para hacerse cargo de las finanzas de Alianza Popular. En 1990 fue detenido, junto a Ángel Sanchís y Salvador Palop, acusados de un delito de cohecho. El caso Naseiro se cerró en 1992 con la absolución de este político por el Supremo. Desde hace tres décadas es un reconocido coleccionista de arte. Ha atesorado más de cien obras. Su especialidad, el bodegón. Su delicado estado de salud no le permitió asistir ayer al Prado a la inauguración de la exposición. Diez nuevos artistas Las 40 obras de la colección Naseiro abarcan de 1627 a mediados del XIX. El siglo mejor representado es el XVII, con 29 cuadros (hay 7 del XVIII y 5 del XIX) De los 19 artistas presentes, 10 de ellos no tenían hasta ahora obra en el Prado. La exposición ABC. es Recorrido por los principales bodegones de la exposición del Prado en abc. es cultura Tres visitantes admiran Bodegón con alcachofas, flores y recipientes de vidrio de Van der Hamen, estrella de la muestra ÁNGEL DE ANTONIO Lagunas cubiertas En 1900 ingresaron en el Prado dos naturalezas muertas de Goya Un pavo muerto y Aves muertas en 1940 compra un estupendo Bodegón de Felipe Ramírez, adquirido con los fondos del legado del conde de Cartagena, y un año después ingresa el Bodegón con cacharros de Zurbarán, gracias a la donación Cambó. Pero ha sido a partir de 1986 cuando el Prado reforzó ampliamente su colección de bodegón español. Especialmente relevante fue la compra del Agnus De una oscura alacena en la calle Relatores a la joya de la Corona del arte en España Evocaba ayer Miguel Zugaza cómo conoció a Rosendo Naseiro hace diez años. Un relato con tintes de película de suspense. Zugaza, entonces director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, preparaba una exposición de bodegones y le pidió a Naseiro algunas obras de su colección para la muestra Bodegón español: de Sánchez Cotán a Picasso Éste le llevó a un edificio en obras en la calle Relatores. Entraron en una habitación casi a oscuras, una gran alacena. Los cuadros estaban apilados contra la pared. En el centro, un gran caballete. Naseiro, parsimoniosamente, iba colocando en él uno por uno los cuadros. Así, durante unas tres horas. Resultaba difícil seleccionar una docena de aquellas obras, comenta el director del Prado. Pero cuál fue su sorpresa cuando meses después de aquella visita- -propia de Hitchcock- Naseiro declinó colaborar en la exposición. Pocos echaron en falta las obras de la entonces desconocida colección Naseiro. Como tampoco han echado en falta la ausencia del bodegón en el Prado durante mucho tiempo apunta Zugaza, quien cree que la muestra que hizo Pérez Sánchez en el Prado en 1983 supuso un giro radical en la valoración del género. Quién le iba a decir entonces a Zugaza que una década después volvería a ver aquellas obras, en este caso colgadas en otro museo, el Prado, con él como director. Considera una oportunidad única la compra de estos 40 bodegones, que cubren las lagunas que tenía el Prado en la historia del bodegón español y que Naseiro fue reuniendo consciente o inconscientemente de ello Para Zugaza, se trata de la reparación de un olvido histórico en las colecciones españolas